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Len era un hombre que vivía con su mujer y su pequeña hija. Tenia una vida realmente pacifica. Tenia un trabajo en el cual era muy bueno en lo que hacia, sus compañeros de trabajo lo adoraban y su jefe lo procuraba mucho. Incluso, a pesar de ser padre y esposo, aun tenia tiempo para sus amigos y sus pasatiempos personales, los cuales consistían en investigar leyendas urbanas de internet. Todo era maravilloso, hasta el día en que se topo con aquella imagen maldita que destruyo su mente y su vida.

Aquella tarde, se le ocurrió, después del trabajo, ir a un callejón en el cual, días anteriores había sido una escena de crimen, donde un sujeto que estaba completamente loco, apuñalo despiadadamente a un grupo de vagabundos que pasaba por ahí. Según las noticias, después de asesinarlos, con la sangre de todos ellos, utilizando sus propias manos, hizo unos raros dibujos en una de las paredes del callejón, pero entre todas ellas, había una que era realmente desconcertante, una extraña cara sonriente, torcida y con los ojos desproporcionados, siendo uno mas grande que el otro. Parecía un raro dibujo de un niño de kinder y no de un hombre adulto.

La mayoría de las imagines ya estaba muy difusas, borradas casi por complete, pero aquella en especifico aun se veía muy tenue, y cada que Len se acercaba, esta se volvía mas nítida, como si quisiera mostrarse a el por alguna razón en especial, entonces, sin motivo aparente o racional, Len todo la imagen con sus dedos. Entro en un extraño trance, era como si su mente abandonara su cuerpo y se fuese volando a velocidad ultra sónica y aterrizada brevemente en el cuerpo de alguien más, y entonces diera otro salto. Cada que entraba en el cuerpo de alguien, era como estar en la piel de esa persona, viendo, sintiendo y compartiendo sus emociones en ese preciso instante. Lo perturbador era, que todas y cada una de esas personas, estaban realizando actos malvados, asesinatos, torturas, violaciones, mutilaciones… en cada una de ellas es como si Len, utilizando todo tipo de herramientas, dispositivos o sus propias manos, estuviera acabando con la vida de alguien, de un modo u otro.

Para cuando Len recupero el sentido, se encontraba tirado en el callejón. La cabeza aun le daba vueltas, sentarse fue una odisea para el, ya que lo empeoro todo, sintiéndose a nada de vomitar lo que traía en el estomago. Para cuando pudo ponerse de pie, miro su reloj de mano, dándose cuenta que apenas habían pasado 2 minutos desde que llego al callejón y todo aquella estúpida imagen, sin embargo, al mirar nuevamente la pared, la imagen se había ido por completo

-Lo habré imaginado todo?- Se pregunto, revisando todos sus bolsillos y sintiéndose aliviado que todo estuviese ahi. Sin perder mas el tiempo, regreso a su auto y se dirigio a casa. Por ese dia, no quizo saber nada de mas leyendas urbanas, crimenes o cualquier incidente de ese tipo.

Esa noche Len tuvo pesadillas horribles, recreando todos los actos de violencia que habia presenciado al tocar aquel graffiti en la pared del callejon, e igualmente pudo sentir de forma muy real cada acto, la sangre que salpicaba sobre el, los gritos de los torturados, los lamentos de las chicas de las que abusaba… todo era horriblemente real para el, hasta que tras mucho esfuerzo, logro despertar completamente empapado en sudor. Miro el reloj del buro y se dio cuenta que eran las 4:00am. Aun respirando con dificultad, se levanto de la cama cuidadosamente para no despertar a su esposa y se fue a dar una ducha. Aquella madrugada no queria volver a dormir ni de chiste.

Aquella misma manana, se despidio de su esposa y de su hija, dandole a esta un beso en su pequena sien y arropandola. Posteriormente tomo el peluche que le habia comnprado recientemente y se lo coloco  por un lado. La bebe institivamente lo abrazo y lo estrujo contra su pequeno cuerpo.

-Nunca entendere por que de tantos que habia, tenias que elegir ese para la nina- Comento su esposa mientras le entregaba su almuerzo en una bolsa de papel.

-Por que Yoshi es genial! Ya veras que cuando este mas grande, lo va adorar!- Respondio Len, besando a su esposa y llendo a trabajar.

Al caer la noche nuevamente, Len tuvo nuevamente pesadillas, pero esta vez fue diferente. En esta ocasion, no eran una serie de imagenes secuenciales, si no una sola. Se encontraba en una casa que por algun motivo se le hacia muy familiar, sin embargo, no lograba reconocerla. Caminaba con sus pies descalsos con mucho sigilo. Subio unas escaleras alfombradas muy eleganntes y se encamino hacia una habitacion mas delante. Una parte de el estaba completamente perturbado de como era posible que conociera el interior de esa casa, y la otra, la mas dominante, solo tenia una sed de sangre realmente embriagadora y detestable. Como un adicto que esta listo para una dosis de su droga.

Al entrar a la habitacion, se encontro con una mujer joven, dormida en un camison muy provocativo y de una tela delicada y traslucida. Era muy guapa y mas o menos de la misma edad que su esposa. Entonces Len noto que en sus manos llevava unas tirejas, las cuales, levanto y comento a apunalar a la pobre mujer. El primer ataque fue en la cabeza, lo cual le causo una muerte instantanea. Los otro ataques fueron en puntos especificos: Corazon, higado y rinon. Len empezo a reir estruendosamente mientras se miraba sus manos ensangrentadas. Entonces desperto. Asustado, agitado y asqueado, pero se sorprendio al verse a si mismo completamente limpio y desnudo.

Aquella manana Len se vistio a la brevedad con lo primero que encontro. No logro encontrar por ninguna parte la pajama con la que el estaba seguro habia dormido la noche anterior. Aquel sueno aun lo mantenia alterado. Quien era esa mujer? Por que se le hacia tan familiar?

Len ya no podia concentrarse ni en el trabajo, si estaba un solo instante sin tener la mente ocupada en sus deberes, lo asaltaban nuevamente mas imagenes de muerte y degenere. Pero entre ellas, la mas repetitiva era la del ultimo sueno que tuvo.

La noche siguiente, Len volvio sonar. Esta vez estaba en un jardin. Era hermoso, con violetas azules que cubrian casi todo el lugar, tapizado con un cesped muy cuidado y en un tono azuloso, parecia un lugar de ensueno. La mente de Len rapidamente perdio control de si misma y paso, en cierta forma, a dejar de ser el, y convertirse en un especie de espectador. Nuevamente estaba descalso y camino por todo el jardin, apenas iluminado por una luz mortecina de una lampara en el exterior de la casa. Len se dirigio al almacen de herramientas de jardin y tomo un machete. Encamino sus pasos, machete en mano hacia la casa de aquel jardin y entro por la puerta trasera. Le sorprendio ver a una mujer que ya lo esperaba con telefono en mano y muy alterada. Parecia que sus ojos iban a saltar de sus orbitas

-Llamare a la policia! Lo juro! Sal de aqui maldito, tu y yo ya no tenemos nada que ver!- jadeaba la mujer mientras mantenia su distancia. Cuando esta se disponia a decir algo mas, Len arremetio contra ella con una velocidad inhumana, undiendo el machete en el suave vientre de esta. Sin darle tiempo de reaccionar, con la mano libre la estrangulo para ahogar sus gritos y siguio undiendo el machete en el cuerpo de aquella mujer una y otra vez hasta quedar satisfecho. Len se aferraba a que aquello era un sueno, uno asqueroso, pero al igual que el anterior, el estaba seguro que conocia a esa mujer tambien, de alguna parte. “Tu y yo ya no tenemos nada que ver” fue lo que dijo antes de que la atacara… que queria decir con eso?

Len no soporto mas la situacion, y aun renuente a contarselo a su esposa por miedo a que esta se alterara, decidio ir al medico despues del trabajo y buscar algun tratamiento. Omitio totalmente que los suenos era de asesinatos y de personas que posiblemente conocia. Lo cual limito al doctor a encaminarlo con un psicologo. Eso complicaba las cosas, ya que no podria seguirlo ocultando. No tuvo mas remedio que confesarselo a su mujer.

-Pero que es lo que te tiene asi de alterado? Debe haber un motivo! Len, de seguro es por esas tonterias que te gusta leer. Esas leyendas urbanas tan absurdas, y las otras cosas esas que dibujas y tambien lees, esas creepy… como se llamen!- Decia su esposa muy molesta y preocupada por el.

-Mag… amor…Sabes que no he tenido tiempo para eso en el ultimo mes. Me la he pasado preparando el cuarto de juegos para la Yau y a la vez jugando con ella. Quiza estoy un poco cansado, eso es todo.- Abogo Len en su defensa.

-Eres la adoracion de tu hija, Len, y la mia, pero en serio, un psicologo? Me preocupa que sea algo mas grave… de ser asi.. por favor dimelo. No enfrentes esto tu solo- Dijo Mag tomando la mano de su esposo y anadio: -Ni siquiera tienes 30, y ya tienes que ver este tipo de problemas?…-

-Si algo anda mal, o si el psicologo me dice que estoy muy mal, te lo dire, y lo enfrentaremos juntos, lo prometo- Dijo consiliadoramente y abrazo a su esposa. Se quedaron asi por un buen rato hasta que se escucho el llanto de la bebe en la otra habitacion.

-Yo voy- Dijo Len y fue para con su hija.

Aquella noche, Len insistio en que Mag se quedara despierta un momento en lo que el dormia, solo para asegurarse que no hubiera nada inusual. Pasaron 40 minutos en los que Len no se movia en absoluto y Mag se dispuso a dormir.

Mientras tanto, Len nuevamente se encontraba en otro sitio. “MIerda! No de nuevo!” penso para sus adentros, con una voz que era mas como un recuerdo que un sonido.  Esta vez estaba en el pasillo de lo que aparentemente era un hotel. Dirigio sus pasos a una de las habitaciones y abrio la puerta. Se sorprendio que esta no estuviese asegurada. La television estaba encendida, y se escuchaba el sonido de la regadera y alguien en la ducha. Len paso la mirada por toda la habiacion en busca de algo, entonces, sus nervios se crisparon. Miro a un gran espejo que se encontraba en un peinador, y se vio a el mismo, con la pajama que habia elejido para aquella noche, estaba lleno de sangre y empunaba un oz, (La misma oz que el usaba para el mantenimiento de su jardin!) “Que demonios es esto?!”. Al mirar de nuevo, se dio cuenta que reconocia ese departamento. El solia vivir ahi unos anos atras. Y entonces supo que estaba en el departamento de una ex novia.

Miro de nuevo en la habitacion y entonces la vio, colgada de la pared, estaba una mascara tribal que el adoraba cuando iba a la Universidad. Era tallada en madera, plana, con unos relieves que dibujaban una sonrisa amplia de dientes en pintiagudos y 2 orificios para los ojos. Nada mas. Se la coloco y se dispuso a atacar a la persona que estaba en el bano. Sin miramientos, entro, corrio la cortinma de bano y la ataco con la oz. Primero dio 3 cortes en su brazo izquierdo hasta cercenarlo. La chica solto un sonoro alarido, mas por la impresion de ver su brazo cortado que por el dolor en si. Len le propino un tremento punetazo en la cara para callarla, tras el cual esta cayo al suelo muy aturdida. Solo pudo toser un poco de sangre y de entre sus labios tambien salieron 2 pequenas perlas blancas. 2 de sus dientes se habian desprendido de sus encias por el golpe.

Sin detenerse, Len se dispuso a cortar la pierna derecha de la chica. Siguio dando tajos sin misericordia hasta separar la pierna de su propietaria. Para cuando Len estaba tratando de decapitarla, la chica ya habia muerto, lo cual no le impidio seguir con su tarea. Una vez que termino, salio caminando por la habitacion con toda la naturalidad del mundo. Como un visitante cualquiera que se marcha tras una buena charla.

Segun informes de la policia, el hombre que fue visto en aquel hotel, completamente lleno de sangre y armado con una oz, ataco a 3 empleados de intenencia, dandoles muerte. Igualmente a 2 guardias de seguridad del hotel. Asi como a otros inquilinos curiosos que salian de su habitacion por los ruidos de afuera.

Finalmente la policia llego al lugar y atraparon a Len. No sin antes perder a 2 elementos y quedaran 3 mas gravemente heridos.

“El psicopata de la oz” decia el encabezado de las noticias. Investigaciones posteriors revelaron que las victimas de dias pasados se trataban de ex parejas de Len de cuando el estaba en la Universidad.

Tras ser sometido a juicio, Len fue transladado aun centro psiquiatrico para criminales con enfermedades mentales. Donde paso los siguientes meses de su vida. Mag, totalmente destrozada por la noticia, jamas se atrevio a visitarlo. Que le diria a la pequena Yau de su papa?

1 ano mas tarde, se supo que Len escapo de alguna manera del centro psiquiatrico, dandole muerte a 5 personas, entre ellas personal de enfermeria y seguridad. Todos ellos con el cuello roto, multiples huesos dislocados y algunos hasta con el craneo aplastado. Al saber la noticia, Mag llamo al 911 cuando repentinamiente escucho pasos en el segundo piso, venian de la habitacion de la bebe!.

Corrio como alma que se la lleva el diablo, y cuando llego a la habitacion, solo encontro a la bebe dormida en su cuna. Se acerco a comprobar que Yau estuviera bien, entonces sintio que se le elava la sangre. La nina abrazada el muneco que le habia regalado su padre, el peluche de Yoshi. Mag se recupero cuando escucho una lejana voz que provenia del telefono.

-Senora! Responda! Necesitamos que nos de la ubicacion de su casa! Senora!-

Mag trato de responder al telefono, pero se volvio a quedar sin voz cuando escuho una voz en la habitacion, la cual cantaba una cancion que ella conocia muy bien.

- Siempre hay alguien, caminando tras tuyo, date la vuelta y mírame ser… Siempre hay alguien, cuidando tus pasos, no importa qué, ahí estaré…- Len solia cantar esa cancion a su bebe para dormirla todas las noches. Incluso a veces se la cantaba a Mag cuando esta no podia dormir.

Mag se sintio desfallecer cuando vio a Len ahi parado en la habitacion, con la bata del centro psiquiatrico y cubierto de sangre. En su rostro, su mirada vacia y una sonrisa amplia y anti natural eran una imagen perturbadora hasta para el corazon mas frio.

-Descuida, querida, por fin termine los sacrificios que necesitaba- dijo y volteo hacia la cuna donde dormia la bebe –Por fin podre cuidarla por siempre de todo y de todos. Tanto los que habitan este mundo…como de los que jamas debieron entrar a el…-

Mag, horrorizada tomo el telefono y bramo por auxilio a la operadora del 911 que aun estaba en la linea. Para cuando Mag levanto la mirada nuevamente, Len ya habia desaparecido.

La policia llego a los pocos mintos, examinaron la casa y se dispusieron a explorar toda la zona, pero jamas encontraron pista alguna de Len.

Algunos asesinatos fueron reportados dias posteriores, donde la gente aseguraba haber visto al “psicopata de la oz” corriendo entre los tejados, o bien, huyendo de los jardines saltando agilmente las cercas de las casas. Horribles escenas de crimen mostraban gente mutilada, donde el brazo izquierdo y la pierna derecha eran cercenados, o bien, las victimas eran decapitadas.

Un mes despues, se encontro a Len muerto en el tejado de una casa, a varios kilometros, en las afueras de la ciudad. Aseguran los forences que estaban en la escena del crimen, que la causa de muerte fue un disparo de escopeta en el torso. Sin embargo, el cuerpo sin vida de Len, con los ojos cerrados aun mostraba una amplia sonrisa. Una sonrisa de inexplicable satisfaccion.

El hombre que le dio muerte a Len, no dejaba de alardear como habia dado muerte al "psicopata de la oz". Sin embargo, los detectives le exigieron que revelara informacion util. A lo cual  el hombre solo comento que tras el disparo, escucho decir al psicopata de la oz algo asi como “Ahora siempre cuidare de ti, mi pequena Yau” Lo cual aseguro no tenia sentido alguno. Que no le dieran la importancia que el psicopara de la oz de seguro queria pasa si.

Ya han pasado varios anos de ese incidente. Pero aun la gente recuerda al psicopata de la oz. Algunos estudietanes cuentan la historia para asustar a los companeros mas jovenes. Solo que ellos lo cuentan a su modo. La leyenda urbana de Len The Psychopath.