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La verdad estos son momentos difíciles para mi, no me puedo sacar ese momento de la cabeza. Después de eso nunca volví a dormir tranquilo, y la única manera de liberar mi culpa es dejar esta confesión.

Todo comenzó un día que había ido a la casa de mi mejor amigo para salir, pero al ir a la casa nos quedamos jugando al sudden attack, íbamos como 6 horas seguidas jugando. Estábamos en medio de una partida y se escucharon golpes en el cuarto de sus padres. Él me miró con cara de preocupado porque aseguraba que sus padres se habían ido. Terminamos la partida y mientras estábamos empezando otra partida, se volvieron a escuchar golpes. Mi mejor amigo fue a ver pero era la ventana que en ese momento se encontraba abierta.

Volvimos a la computadora para cambiar la partida. En ese momento, el sonido de juego se puso a todo volumen, apagamos los parlantes, pero se seguían escuchando fuerte. Decidimos volver al juego con el volumen así. Ahí nos dimos cuenta que teníamos una invitación a una partida. Mi amigo quiso aceptar apenas la vio, pero yo lo frené porque era extraña.

De fondo había un rostro que me miraba fijamente, una mirada vacía, oscura, se reflejaba en esta todo lo triste de tu vida. La partida tenía más personas de lo que alcanzaba. Mi mejor amigo se rió y me dijo que veía muchas películas de terror y que no era nada del otro mundo porque la enviaba un tal "NEDI".

Aceptó la solicitud y apenas entró, apareció de nuevo el rostro de fondo, acercándose mientras se escribía: "Nadie Escapa Del Infierno".

Intentamos salir de la partida, pero fue en vano. Para salir de la partida, teníamos que jugar contra él y ganarle. Decidí que nos enfrentáramos juntos en eso, pero como mi amigo tenía un rango más alto que yo, quiso jugar él por separado.

Maldigo el momento en el que lo dejé jugar. Sentía que corría un gran riesgo. Ya era demasiado tarde y me fui a mi casa... Mi amigo se obsesionó tanto con el juego, a tal punto de que se olvidó de todo.

A los pocos días, sus padres me llamaron, preguntando si estaba conmigo. Les dije que hacía varios días que no salía de su cuarto. Solo escuché silencio y después un grito aterrador se cortó la llamada.

Salí corriendo a la casa y entré directamente a la pieza de mi mejor amigo. Sus padres estaban llorando, sentados en la cama: vi a mi mejor amigo dentro del ropero todo ensangrentado, con los ojos en blanco y en el pecho, escrito con los botones del teclado incrustados en la piel: "NEDI".

Lo peor de todo es que siento la presencia de algo o alguien detrás mío desde que leí en la pantalla de la computadora: "Yo nunca pierdo, el próximo eres tú".

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