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Estamos en la época de la Segunda Guerra Mundial, a mediados del siglo XX en un alcantarillado bajo las calles de Alemania, los alemanes llevan en sus brazos a un chico de aparentemente de 17 años, el cual estaba sedado. ¿Por qué? La razón es simple, pero debemos de remontarnos tiempo atrás.

Flashback:

-Señor, ya tenemos la sustancia -dijo uno de los soldados.

-Bueno, ¿y el chico? -dijo el general.

-¿Cuál chico? -preguntó un poco asustado el soldado.

-¡El que necesitamos para poner la sustancia!

-E-eh, pero no hay nadie que cumpla con las características, mi señor.

-Ve y consígueme uno, ¡sino te arrancaré la piel con mis propias manos! -el general empujó al pobre soldado fuera del lugar.

En algún otro lado:

-Hijo, amor, ¿podrías traer algo de hilo del mercado? Necesito un poco para coser la blusa de tu hermana, se ha roto -dijo una madre cariñosa a su hijo Alex.

-Pero… Pronto vendrán mis amigos -se quejó.

-Vamos hijo, no te tardas ni 6 minutos -replicó su madre.

-Está bien -dijo, no tan entusiasmado-. Sophie, estás en problemas -le gritó a su hermana para después escuchar unas risas-

Salió de su casa al mercado y cuando iba en medio de la calle se tropezó con algo, al instante se levantó ya que con lo que se había topado era con un soldado, bueno, no solo era uno, venía con un escuadrón de unos 6 soldados más, los cuales venían seguidos por un grupo de jóvenes que eran más o menos de la edad de Alex, intentó correr pero el soldado lo agarró de la camisa evitando así que se moviera un milímetro, vio como su madre salía de su pequeña choza con su pequeña hermana, ambas tenían una cara preocupada.

-No se lleven a mi hijo, por favor -suplicó esta.

Sophie, la hermana de Alex, comenzó a llorar desconsoladamente; cómo pudo, él salió corriendo hacia ella y la cargo.

-No llores bebé, todo va a estar bien- le dijo mientras acariciaba su largo y rubio cabello

Entonces un soldado se acercó a Alex, y susurró con voz seductora.

-Si no quieres que les pase algo, vendrás con nosotros -susurró esté con su apestoso aliento

Alex soltó a su pequeña hermana y ella corrió hacia su mamá

-Mamá, pronto estaré aquí, no se preocupen, solo cuida de Sophie- les dijo con una sonrisa intentando tranquilizarlas, él no quería que ellas se sintieran mal, sin embargo sabía que las cosas no iban nada bien.

Caminó arrastrando los pies tras todo el bonche de muchachos que habían ahí mirando como la imagen de su madre y su hermanita se desvanecía poco a poco conforme avanzaba, aunque estaba inmerso en su mundo logró escuchar algo que no entendió.

-Parece que ya encontramos al muchacho que buscaba el general, ahora podremos hacerle lo que nos plazca- intentó dejar de pensar en eso, solo podía pensar en cómo lograría escapar de esta sin que nadie saliera herido.

Al llegar a una calle los soldados ordenaron a los muchachos regresar a su casa, él al oír esto comenzó a caminar hacia su casa, pero uno de los soldados le dio un golpe en la cabeza dejándolo inconsciente, el soldado que lo había golpeado lo cargó sobre su hombro y lo metieron bajo las calles de Alemania, mejor dicho lo metieron en las alcantarillas, en donde se encontraba su “guarida”.

Fin del flashback

Los soldados caminaron y cuando llegaron a cierto punto del túnel presionaron una roca y toda la pared se desplazó al lado derecho, dejando descubierta un lugar en donde había tecnología que nadie de la sociedad normal conocía.

Se adentraron al lugar y colocaron al muchacho en una silla, ataron sus manos y pies a esta y se acercaron al general.

-S-señor, aquí está el chico que pidió,el chico con el corazón más puro

-Bien, desháganse de todo lo que hacía que fuera puro, porque lo vamos a destruir.

Los soldados no hicieron nada más que asentir y se dirigieron a la casa en donde estaba su familia y sus amigos, los torturaron hasta que pidieron que los mataran, y a la pequeña Sophie, a ella fue a la que más hicieron sufrir, mientras tanto alguien le decia al oido a Alex lo que le estaban haciendo a sus seres queridos, no era ninguno de los soldados, era una criatura que parecía un león y un tigre, Alex solo lograba moverse un poco en la silla. Entonces una larga y fina aguja atravesó su brazo, le inyectó una sustancia de color amarillo fosforescente y debido a eso de empezó a convulsionar un poco.

Sus ojos se abrieron de golpe mostrando el mismo color amarillo en sus ojos, pero a los segundos este desapareció. Frunció el ceño mostrando confusión, pero al instante se acordó de cada mínimo detalle, incluyendo los susurros en su oído. Volteó a ver a los que lo rodeaban con rabia pura y con un pequeño movimiento logró deshacerse de las ataduras que tenía. Este ya no era el mismo Alex, el color se había ido de sus ojos y su rostro estaba pálido. Corrió hasta su casa y lo que vio terminó de romper su corazón en pequeños trozos, ahogó un gritó y cogió el pequeño e indefenso cuerpo de su hermana, había una larga flecha clavada en su estómago que tenía una nota, la cual decía ‘¿Sigues teniendo corazón?’.

Decidió huir a algún lugar, algún lugar en donde pudiera romperse, no quería saber más de nada, no podía hacerse eso, miro al cielo en súplica. ‘Por qué me haces esto’ Gimió frustrado ‘Yo no le he hecho daño a nadie’ No sabía a quién le hablaba, solo buscaba a algún culpable, hasta que llegó a uno. Eran los señores aquellos que había encontrado en la tarde, eran ellos los que habían destruido todo lo que amaba, aquellos que habían arruinado su vida.

Se adentró al bosque y se sentó en un árbol, a lo lejos vio una criatura caminar hacia él, aun así él pensaba que ya nada tenía sentido, por lo tanto no movió ni un dedo. Cuando esa cosa llegó hacia él vio que era un animal, por alguna razón él sabía que no le haría daño. Ambos se miraron directamente a los ojos, al instante pudo verse reflejado en los ojos de esta, ambos tenían dolor en su corazón, la criatura parecía ser un ligre (es un tigre combinado con león) Esta se desvaneció en humo y de alguna manera se metió por los ojos de Alex a su cuerpo, por segunda vez en el día le brillaron los ojos al joven que tenía un corazón noble, ese que había sido destruido poco a poco.

Ligre-2

‘¿Sabes?’ escuchó una voz en su cabeza ‘ Yo puedo sentir lo que tú sientes’ esto asombró aun más a Alex ‘Siento tu dolor, y la única forma de sentirnos en paz es eliminando a los que destruyeron todo lo que queríamos. Una sonrisa se formó en la cara de Alex, solo déjate llevar. Corrió por un camino en el bosque y saltó, al instante se convirtió en la criatura que había visto en físico hace solo unos instantes, juntos corrieron hacia la guarida e hicieron lo que habían dicho, se dejaron llevar. Mataron de una forma cruel a todos los que estaban ahí, hasta que solo quedó el general. Regresó a su forma humana y tomó un cuchillo que estaba en el suelo.

-Te haré sentir lo que yo siento- dijo con una sonrisa aterradora Alex- Haré que grites hasta tu último suspiro- dijo con una voz sombría.

Él general agarro una escopeta que se encontraba ahí y le disparó a Alex, sin embargo esto pareció no afectar en lo absoluto. Alex comenzó a reír como desquiciado para luego correr y aventarse le encima. Con sus pies detuvo sus muñecas y se sentó sobre el abdomen del señor. Tomó el pequeño cuchillo en sus manos y lo pasó por todo el pecho del señor, asombrado vio como una gran cantidad de sangre brotaba de la herida, siguió divirtiéndose.

-Vamos, quiero escuchar tus gritos- dijo de una forma tan diferente de la que lo hubiera hecho el antiguo Alex.

Una lágrima cayó del ojo del señor y Alex comenzó a reír. Rompió todas y cada una de las costillas del señor como si fueran de juguete, y cada vez que hacía eso soltaba unos pequeños ‘oops’.

-¿Por qué aún no te mueres? -Preguntó un poco frustrado-¡Ahh! Ya sé -dijo, y volvió a tomar su pequeño puñal.

Con sus manos tomó el corazón del general y lo sacó de su lugar. Lentamente lo arrancó de ahí y le ensartó el cuchillo.

-¿Aún tienes corazón?


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