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Hace 10 años que nos conocemos. Comenzamos cuando jóvenes a ser novios. Al cabo de 4 años, decidimos casarnos, la relación fue hermosa.

Cuando llegamos a los 5 años, decidimos tener hijos, ella quedó embarazada, pero lo perdió al cabo de 5 meses. Fue un dolor terrible para ambos, un daño muy grande, la relación se lastimó. Cuando lo superamos, lo intentamos nuevamente, pero esta vez... lo perdió a los 9 meses. El dolor quebrantó la relación. Ella ya no me miraba, yo no la tomaba en cuenta, nuestro amor agonizaba. Cuando decidimos darnos la última oportunidad, optamos por intentarlo una vez más, pero nuevamente nada.

Recuerdo ese día, llegamos a casa, comenzamos a discutir, nos herimos con palabras mutuamente, nos alejamos por un tiempo.

Al cabo de 4 meses decidimos volver, pero la relación ya estaba muerta. Cuando la vi, algo había en ella, su mirada no era la misma, su esencia que la hacía “Ella” ya no estaba ahí. Compartía la cama con una extraña.

—Quizás si no te hubiese conocido, nada de este sufrimiento lo habríamos tenido que aguantar. — Me dijo, un día cenando.  Me comenzó a culpar, llegó el punto en que no aguanté.

—Tú nunca haces nada, nunca has puesto nada de ti para mí, siempre he sido el que ha puesto todo de mí para ti. Nunca he podido sentir algo tuyo para mí. — Le dije. En ese momento, se levantó mirándome a los ojos y se marchó. Algo extraño había en su mirada, algo siniestro, malvado.

Al día siguiente, nos reconciliamos, hicimos el amor como nunca.

Pasaron unas semanas y fuimos al médico por su atraso. ¿La buena noticia? Seríamos padres esta vez. Transcurridos 10 meses, propusimos hacer una fiesta con amigos para celebrar el pronto nacimiento.

Había de todo para comer: quesos, carnes, snacks, entre mucho.

Cuando voy a ver a mi novia, encuentro una carta. Ponía:

Esta vez sí he puesto algo de mí para ti, para todos vosotros. Disfrutadlo.

Debajo de la carta, había fotos, muchas fotos. Ella había asesinado a nuestro hijo y lo había cocinado para repartir con el cóctel. La última vez que la vi, fue cuando sostenía su cabeza decapitada en mis manos, después de haberla forzado a comer sus entrañas...