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Siempre he sido una buena persona, nunca esperé que eso me causara el peor dolor de mi vida, pero sólo me queda contarte mi historia para que no cometas el mismo error que yo.

Eran las dos de la madrugada, saliendo de la oficina fui por mi auto al estacionamiento, no había tráfico ya que era muy tarde, tomé la carretera hacia mi casa, suele ser muy oscura pero es la vía más rápida y sin tráfico.

Todo iba normal hasta que algo salió de la nada y terminé arrollándolo, no tuve tiempo de frenar en ese momento, pisé el freno más adelante y regresé a ver lo que había pasado, me acerqué a ver, lo que había atropellado parecía un ciervo o un perro, no sabía exactamente qué era esa cosa, nunca había visto nada igual, medía un metro , tenía enormes garras, grandes dientes, una boca que iba de oreja a oreja, ojos grandes de color rojo, tenía una especie de espinas muy largas en la espalda y estaba llena de sangre por el golpe que le había dado.

No sabía qué hacer, era espantosa y tenía mucho miedo de acercarme más, pero esa cosa no tenía la culpa de nada, yo la había atropellado, no podía dejarla ahí a que muriera desangrada. Decidí quitarme el miedo y ayudarla, me le acerqué, la tomé con mi abrigo y la puse en la parte de atrás de mi auto, la llevaría a casa para curarle las heridas, no podía llevarla a un hospital ni a un veterinario porque seguramente la cortarían en pedazos para estudiarla sólo por ser diferente.

Llegué a casa, abrí la puerta del garaje, la saqué y la puse en una mesa, corrí por un botiquín de primeros auxilios, mi esposa se despertó cuando entré a el baño por el botiquín, me preguntó qué me pasaba y por qué estaba tan apurado; le dije lo que pasó y se levantó de la cama a ayudarme, fuimos con la criatura y le pusimos un tranquilizante, mientras  dormía  limpiamos y vendamos todas sus heridas. La dejamos en el garaje, lo cerramos con seguro para nadie entrara ni huyera, y nos fuimos a dormir.

Al día siguiente fui a ver cómo estaba, seguía dormida o tal vez le pasaba algo, uno de mis hijos que entró en ese momento y la vio dijo "papá esa criatura es la que vimos un amigo y yo la otra noche", me contó que mientras jugaban fútbol durante la noche, saltó encima de su amigo y le rasguñó la cara, me asusté un poco porque esa cosa podía atacar a mi familia en cualquier momento, así que le puse una cadena y la sujeté de una tubería.

Ese día salimos a comer afuera, fuimos a un restaurante y después regresamos a casa, entramos y cerré todas las puertas por seguridad, iba en camino a cerrar la puerta del garaje que estaba dentro de la casa y de paso a dejarle un poco de carne a la criatura para que comiera. Estaba en camino a la puerta cuando vi algo que pasó corriendo por el pasillo hacia el cuarto de mis hijos, no le di importancia pues pensé que sería uno de mis dos hijos. Seguí hasta el garaje y la puerta estaba abierta, entré rápido y vi que la tubería estaba rota, el gas se escapaba, corrí y cerré la llave del gas. De pronto escuché un fuerte grito

“¡Papaaaá!” Era mi hija, corrí a su cuarto lo más rápido que pude, la puerta estaba abierta y la cosa pasó frente a mí, corrió hacia la sala y yo hacia el cuarto de mi hija, al llegar, la pequeña estaba tirada al lado de su cama completamente ensangrentada, tenía grandes rasguños en su estómago y mordidas en la cara, comencé a llorar y mi esposa llegó al cuarto, estábamos llorando, mi hija ya no tenía vida, esa cosa había asesinado a la niña.

La tomé en brazos para sacarla de ahí, otro grito se escuchó, venía de la cocina, era de mi hijo, había ido por un cuchillo para matar a esa cosa; corrimos hacia allá y vimos cómo mi hijo salía corriendo de la cocina con la criatura detrás de él. El niño tropezó y la cosa le saltó encima, comenzó a morderlo y arañarlo, mi hijo gritaba “¡Ayuda!”, dejé el cuerpo de mi hija a mi esposa y tomé una lámpara, me acerqué rápidamente y la golpeé con toda mis fuerzas, la empujé a un lado de mi hijo y se abalanzó encima de mí, la tomé del cuello contra el piso y le dije a mi esposa que corriera hacia el auto, lo hizo; dejó el cadáver de la niña y regresó por mi hijo, ya no podía sostener a la cosa, me arañaba el pecho y los brazos hasta no pude más y la solté, vi que corrió hacia el auto mientras yo me desvanecía producto de las heridas.

Al despertarme unos minutos después, me levanté, tomé una barra de metal y me dirigí rápidamente hacia el garaje. Lo que encontré fue lo más horrible que he visto en mi vida... mi esposa estaba muerta en el auto, no tuvo tiempo de salir, la criatura la asesinó antes de arrancar. Mi hijo, mi hija y mi esposa habían sido asesinados por la cosa.

Murieron por ser buenas personas y ayudar al monstruo, nunca podré sacar de mi cabeza la imagen de mi familia muerta, me he dedicado a buscar a la cosa para asesinarla, pero nunca he vuelto a ser el mismo, todos los días recuerdo lo sucedido; sólo te puedo decir que no confíes en nadie ni nada, yo ya no lo hago, sólo me pregunto todos los días de mi vida... ¿Por qué la ayudé?