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Especial zombis-thum
En numerosas ocasiones las historias de visiones de muertos, y de espiritísmo han sido de mi interés, de alguna forma siempre llegan a mí experiencias ajenas, las cuales sólo me limito a escuchar para no involucrarme en este mundo por temor a profundizar en él.

Hacen cosa de unos tres meses empecé a ver personas que por un breve periodo de tiempo, unos minutos, son visibles y luego desaparecen. No me da terror pero cuando las veo siento una corriente fría por todo el cuerpo, nerviosismo y muchas ganas de llorar, no logro descifrar si es por la emoción u otra causa.

La primera vez que sentí algo así fue cuando estaba esperando el transporte público para dirigirme a mi trabajo, me encontraba en la parada totalmente a solas y de pronto sentí una extraña presencia justamente a mi lado, miré de reojo y logré ver una silueta, sorprendido me volteé totalmente para ver quien era y aquella presencia desapareció totalmente, ya no estaba, pero inmediatamente después de esto sentí la corriente fría que recorrió todo mi cuerpo.

Ese día me encontré decaído y triste. La segunda ocasión en la que pude experimentar algo así fue cuando estaba con mi mejor amigo, nos encontrábamos saliendo de un edificio y en el lobby había un señor mayor, sentado, vestido formal totalmente de negro, un bastón, barba larga y un sombrero parecido a los que utilizan los judíos cuando van a la sinagoga el sábado.

Sentí la misma sensación que la vez anterior, este señor tenía la mirada calmada, transmitía paciencia y fraternidad. Al momento de salir definitivamente del edificio volví a mirar atrás y no había nadie.

Al instante interrogué a mi amigo para asegurarme de que no había nadie y me dijo que nunca hubo alguien allí sentado como yo digo que vi, que siempre estuvimos solo él y yo saliendo del edificio, nadie más.

El jamás vio a aquel señor. Esa noche sentí un poco de miedo por que era la segunda vez en dos meses que me ocurría esto.

Finalmente hace dos semanas llegué a casa muy tarde, estaban todos durmiendo, había un silencio absoluto, cuando bajé de mi habitación a la cocina dispuesto a servirme un buen vaso con agua, calmada mi sed, cerré la refri y cuando volteé, justo delante de mi vi un niño pequeño, calculo unos siete u ocho años, semidesnudo, solamente llevaba puestos unos calsoncillos, me miró sonriendo y salió corriendo dirección a mi habitación.

En ese momento me entraron unas enormes ganas de llorar y el miedo se apoderó de mi. En esta ocasión la sensación de frío no me invadió. Esa noche no quise dormir solo y no fui a mi habitación, dormí con mi mamá. No le conté porque luego quería llevarme a donde algún brujo.

No fue hasta días más tarde cuando pude regresar a mi cama, desde entonces no he tenido más experiencias, aun no se que ocurre ni que pensar o que hacer. Mi historia no es tan asombrante, en ocasiones ni siquiera espero que la crean pero es lo que viví.