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Yo era un chico muy normal para mi edad, mi único sueño era, alguna vez, ser alguien en la vida, y mi único pecado era no ser tan sociable como querían mis padres. Siempre me gusto dibujar, pero nunca lo hacia lo suficientemente bien, también me gustaba la programación, aunque no podía ponerla en práctica fuera de clases, debido a que mi familia no podía comprar una, mi país acababa de salir de la dictadura, lamentablemente, muchos de mis familiares habían muerto, nunca conocí a mi abuelo, en las salitreras, aunque no pude estar mucho tiempo con ella, debido a que tubo cáncer, yo cree un gran vínculo con ella. Me gusta pensar que el evento que hoy les vengo a narrar no me marco para nada, pero la verdad es que les estaría mintiendo, lo que me ocurrió fue algo muy extraño. Era un martes de octubre, yo acababa de volver a mi casa, debido a que con mi familia estábamos celebrando el cumpleaños de un tío. Mis padres se habían ido a comprar algo para cenar. Ellos me dejaron justo afuera de mi casa, apreté el timbre, Era una mala costumbre aquella, lo curioso fue que se escuchó un sonido extraño, creo que era algo como «Ya voy» en un tono risueño, pero la voz estaba muy distorsionada como para comprenderse completamente, un poco asustado por aquel ruido, abrí la puerta, aunque recordé mientras lo hacía de que tenía las llaves guardadas en mi bolsillo, pero para mi sorpresa la puerta estaba abierta desde antes, entre, y, apenas cerrar la puerta, escuche un canto de un pájaro, este canto era parecido a un «Tue Tue», no le preste mayor importancia. Una vez dentro de mi casa, me dirigí directo a la habitación de mis padres, donde se encontraba un televisor, el único de aquella casa, lo encendí, la verdad estaba muy aburrido, se había acabado el papel de la casa como para poder dibujar algo, y a esas horas no daban nada interesante en la televisión, en esa época aún no se creaba la TV de cable, asique solo podía ver televisión nacional, solo había basura. Así pasaron horas y horas, y yo veía la tele, o recorría la casa, yo me senté en la cocina, puse mis pies sobre el mesón y me puse a dormir, pero no logre conciliar el sueño, desde que había escuchado aquel pájaro al entrar, sentía una extraña presencia, una presencia maligna, que me estaba vigilando. Ya era muy tarde, y mis padres todavía no llegaban, vi el reloj, eran como las 2 de la noche, jamás había estado aburrido tanto tiempo, trate de jugar con el perro del vecino, pero no lo logre, trate de hablar con unos amigos del barrio, pero ya todos estaban cansados, o tenían algo que hacer, estaba muy aburrido, eso sumado a aquella presencia que sentía hacia que me preocupara más por la llegada de mis padres. Ustedes se preguntaran, ¿Por qué no te fuiste directamente a dormir?, y la verdad hubiese preferido hacerlo, para poder morir sin saber lo que ocurría. Encendí la televisión para ver algo en ella, vi bastante poco la verdad, a estas alturas no recuerdo que estaban dando, cuando el reloj dio las 3:00 a.m., como era de costumbre, el canal nacional (TVN) terminaba sus transmisiones, el cierre era algo bastante tétrico, y me causo un rechazo increíble, pero hoy era algo aun peor que en veces anteriores. Se podían escuchar unos cantos, como de ópera, pero muy fuertes y unidos, si bien, al principio eran bastante leves, poco a poco empezaron a subir, los podría comparar quizás con la Opus de «Réquiem for Soprano». Esto acompañado de distintas imágenes extrañas, algunas de las cuales pueden ser consideradas imágenes malditas, algunas eran de «Cachureos», un antiguo show que nunca me gustó mucho en el apartado estético, siempre lo encontré algo perturbador y extraño, tan bien pasaban imágenes de distintas películas y telenovelas, otras imágenes de peluches, imágenes de la masacre selk’nam, imágenes de gente siendo torturada, pero sin duda, la más extraña y que más me dejo marcado fue una imagen de mis padres, ambos bajo el mar, en una jaula parecida a las que usan para cazar tiburones, no tenían equipo ni nada, se estaban ahogando, tenían los brazos y piernas atadas. Luego de haber terminado este cierre de trasmisión tan extraño, la televisión se puso en negro. Yo quede muy asustado, pero lo peor aún no ocurría, luego de un rato, aquellos alaridos que se escuchaban volvieron a sonar, esto me asusto un poco, pero ya no parecían venir de la TV, luego de unos minutos, este sonido paro. Se podían escuchar susurros, pero no se podía entender que eran, ya que eran bastante bajos, y las paredes destruían el sonido que quedaba. Después callaron, y se escuchó una voz haciendo unos cantos extraños, en una lengua que diría, es mapudungun, reconocí esa voz inmediatamente, era la voz de una extraña machi que nos encontramos en la carretera, que nos dio la oportunidad de ver el futuro, mi padre no creía en este tipo de cosas, asique se negó rotundamente, y, luego de que aquella señora insistiera, la empezó a insultar. Cuando por fin nos fuimos, ella nos hizo un mal de ojo. Quizás ella fue aquella presencia maligna, quizás ella estaba causando todo esto, pero no lo sabía, ni lo sé. Luego de un pequeño lapso de tiempo, me di cuenta de que estaban en el ático. Fui allí, y no saben de lo que me arrepiento de haberlo hecho. Apenas entre, me encontré con 8 personas vestidas con trajes mapuches, la mayoría eran hombres, estaban mirando a un círculo de sangre, este círculo tenía dentro el símbolo de una serpiente siendo atacada por una daga, ellos giraron para mirarme, pero solo giraron sus cabezas, de modo que sus cuellos quedaron rotos, como si algo raro les estuviera pasando, yo estaba muy asustado, estaba retrocediendo para huir, pero, mientras estaba caminando, apareció aquella mujer detrás mío y dijo «Te estábamos esperando», yo estaba muy asustado, trate de gritar por ayuda, pero aquellas personas dijeron al unísono «Ellos no te oirán, nadie te volverá a oír nunca». Mi corazón estaba palpitando muy rápido, sentía como si la sangre de mi cuerpo estuviera escapándose, mi garganta se desgarraba, ya no podía gritar, ya no podía hablar. Aquella señor dijo «¿Quieres unírtenos?», yo, como dije antes, no podía decir nada, entonces dijo algo extraño, quizás algo en runas antiguas, quizás algo en mapudungun, pero no era algo que yo comprendiera, fue entonces cuando empezaron a sonar distintos gritos, pero también empezaron a sonar risas, y cantos, tanto alegres como mortíferos, todo parecía provenir de ninguna parte, solo de mi cabeza, poco a poco mis ojos empezaron a dejar de ver, hasta quedarme ciego, empecé a escuchar gritos y aullidos no de miedo si no de espanto, luego empecé a oír un canto proveniente, esta vez, no de mí, sino de aquellas personas. Fue cuando empecé a dejar de sentir, una en una, cada parte de mi cuerpo, sentía como si me las estuvieran sacando lentamente, una vez deje de sentir mis brazos, y piernas, y empecé a sentir como me sacaban la lengua, escuche en mi cabeza un grito como de «¡Boom!», fue algo muy extraño, empecé a oír sonidos de gente comiendo. Entonces me sentí caer, y chocar contra el suelo. Sentí como si mi cabeza se hubiese roto, pero yo seguía vivo. Sentía un dolor terrible en todo el cuerpo, no sentía ninguna extremidad, no podía ver, no podía hablar, y ahora, por alguna razón, no podía oír. Me había vuelto un cadáver en vida. Me sentía tan extraño, tan irreal, pero fue en eso cuando, volví a sentir todo mi cuerpo, estaba escuchando una ambulancia, a pesar de que sentía mi cuerpo, no me podía mover, al parecer estaba en una camisa de fuerza, me estaban llevando a un manicomio, pero yo no estaba loco, ¡CLARO QUE NO ESTABA LOCO!