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Hace dos años, un amigo mío se mudó y yo le ayudé a empacar. Fuimos a través de la historia de todas sus cosas viejas.

- Voy a ver lo que queda. -Le dije. Fui a su armario y saqué una vieja y empolvada caja de zapatos. Después de dejarla a su lado, él sólo se limitó a decir: "Puedes quedarte con eso."

Lo abrí y para mi sorpresa, habían varios juegos dentro.

- ¿Y esto ? -Le pregunté. En realidad no era de pasársela jugando, así que era raro que él tuviese esa cantidad.

No dijo mucho aparte de que no reconoció algunos de los juegos. Pensé que sus padres se los dieron en algún momento y nunca tuvo tiempo para jugar con ellos; y decidí que no sería malo darles un poco de uso en mi casa esa noche.

Luego de un par de horas, regresé a mi hogar con la caja de zapatos y la abrí. Uno de los juegos era Gato Callejero; otros fueron Arkanoid y Battle City. Eran viejos y la mayoría eran de 8 bits, por lo que me pareció extraño que fuesen para PC.

Me deshice de la caja y continué revisando los juegos; entre ellos uno resaltaba en cuanto a rareza debido a su estuche únicamente negro.

Lo abrí, y en su interior no había un juego de PC: era uno antiguo de GameBoy; no tenía ni un título ni una imagen, sólo identificado con el número etiquetado "1609515390". Por suerte para mí, tenia una vieja GameBoy Advance que aún funcionaba y podía echar un vistazo.

El logo de GameBoy apareció normal. Sonó una melodía que de hecho no conocía; luego de unos segundos la pantalla quedó en blanco y el sonido no era más que un murmullo.

Apagué la consola, saqué el cartucho y lo soplé para limpiarle. Inició correctamente esta vez, se reprodujo la melodía y un logo apareció en la pantalla. Eran esos mismos números: 1609515390. El menú tenía tres botones: "jugar", "cargar" y "opciones".

Hice click en lo primero y se fue a una pantalla de nivel uno. Los gráficos eran buenos para los 8 bits, pero no mucho mejores. El personaje parecía el Ángel de la Muerte.

Empecé a explorar los alrededores, topándome con un chico de alrededor de quince años que llevaba un bate de béisbol, con el que golpeaba al niño pequeño: los gritos de este y de los niños que observaban eran más realistas de lo que sonaría en un cartucho de juego.

Levanté mi guadaña presionando "B" y la cabeza del chico rodó por el suelo: la sangre parecía fuera de lugar, con el efecto de un "rayo" en píxeles. Hice click en "A" para hablar con el niño acercando su rostro; parecía de ocho o nueve años. Estaba muy golpeado y sus ojos me llenaban de sentimiento ante el realismo; se reía y su risa me daba escalofríos.

La sangre manaba de sus heridas mientras se mantenía riendo y riendo...

Tenía una mala sensación, un muy mal presentimiento me invadía mientras miraba esa imagen y oía las carcajadas.

Apagué el GameBoy y me senté en el borde de mi cama: sabía que no jugaría de nuevo.

Tomé la consola de nuevo mirando los otros juegos cuando oí una melodía: era la misma del juego. Sonaron las risas y saqué el cartucho, tirándolo por la ventana en un acto desesperado de alejarlo de mí.

Ya han pasado unos dos años desde entonces, pero ayer por la noche estaba pasando por mi armario y me encontré con una vieja caja de zapatos. En ella había algunos juegos antiguos, y entre ellos uno que resaltaba por no tener ningún nombre o logo.

En lugar de estos, sólo habían unos números de etiqueta: "1609515390".

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