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Despertó y vio una pistola apuntando hacia ella. Se congeló del miedo y solo atinó a mirar fijo al cañón.

- No te muevas ni hables.

Al lado derecho de Sandra estaba Axel, su novio. A su Izquierda, Sonia, su madre. Y en frente de ella, Leo, su Ex.

Los tres estaban de rodillas, amarrados de pies y manos. Leo tenía un arma en sus manos y apuntaba hacia los tres, con el dedo en el gatillo y sudando a sobremanera.

- Leo… suéltanos, suéltanos ya – Susurró Sandra

- Tú no hables, perra.

- ¡No le hables así a mi novia infeliz! – Gritó un desesperado Axel, a lo que Leo respondió con un cachazo en la quijada. Sonia solo miraba la escena en silencio, sollozando en su lugar.

Leo miró a los tres con cara de satisfacción y carraspeó un momento.

- Tu madre, mí odiada Ex suegra. Gracias a tu noviecito ya no pasas mucho tiempo en casa, ¿no es así?

- No es así, Leo…

- Usted no hable, señora. No intente tapar el sol con un dedo. Jajaja, lo amas mucho, ¿cierto?

- Eso no te incumbe, asqueroso…

El cachazo fue para Sandra esta vez. Sandra lloraba y sangre salía de la pequeña herida. Los tres, amarrados, impotentes, sometidos. Leo los tenía bajo su estricto control. Leo se acercó a Sandra y comenzó a lamer sus labios, apuntando a la sien en todo momento. Luego se alejó y miró nuevamente a los tres.

- Escúchame, perra. Tienes un minuto antes de que tu Noviecito sea eliminado ante los ojos de tu madre y, por supuesto, de los tuyos. Tan solo dame un motivo que me convenza, y seguirá viviendo. Si no es así, pues… ya lo sabes.

Axel abrió los ojos sorprendido y tragó saliva. Sandra en silencio movía la cabeza.

- 60 segundos.

- No puedes hacer esto, Leo, lo nuestro murió, ya pasó, ¿no lo entiendes?

- Lo entiendo a la perfección, pero digamos que soy un mal perdedor. Si no me hubieras jodido con este infeliz…

- ¡Jamás te fui infiel, por la mierda! Me abandonaste, cambiaste, ¡Nunca me hiciste saber que era lo que te pasaba por la cabeza!

- ¡Pues pregúntale a tu madre! ¡A tu familia, quienes me hacían la vida imposible! Te quedan 50 segundos…

- No, nunca fue así hijo…

- Usted cállese señora, podría matarla de un solo disparo, pero no es mi estilo. 45 segundos.

- No, espera… Tú sabes que siempre estuve ahí, siempre te pregunte, siempre quise saber…

- Aun así sabias pero no hacías nada. Y lo único que quería hacer era amarte… ¡Y aparte de eso me traicionas.

- No, no digas eso…

Leo apretó los dientes y golpeo a Axel en la cabeza. Las mujeres gritaban y Leo hacia lo mismo, mientras se agarraba la cabeza con ambas manos. Desesperado y triste, que ganas de apretar el gatillo, es solo un disparo, una bala y listo, es tan, pero tan fácil… pero no. Apuntó a la Cabeza de Axel y tomo aire.

- 30 segundos, perra.

- ¡Solo dime que quieres! ¡¿Qué te pida perdón de rodillas?!

¡¡Eso es lo que quieres carajo!!

- ¡¡Reconoce tu infidelidad, asquerosa!! Reconócela… solo hazlo… 20 segundos…

- Yo… me sentía tan sola…

- Hija, no… ¡Harás que se vuelva loco!

- ¡Cállate mamá, ya no puede estar más loco de lo que ya está! Mírame, Leo, mírame a los ojos… ¡Mírame a los ojos, mierda! Leo miró tímidamente a los Ojos Azules de Sandra, mientras tambaleaba y bajaba el arma.

- Si me amaste y recuerdas lo que fuimos… no me hagas esto, por favor… sabes que siempre estaré allí…

- Lo… lo se… te recuerdo cada día, cada puto día… desde hace dos años, cada día y cada noche… Pero te quedan 10 segundos perra- Dijo Leo mientras pasaba de las lágrimas a una maquiavélica sonrisa.

- Leo, no hagas esto… ¡no! Ya te dije todo…

- Nueve

Sandra se movía desesperada intentando hacer algo, pero Leo amenazaba con la Cacha de la pistola.

- ¡Suéltame y pelea como los hombres, carajo! ¡Uno contra uno, a ver cuánto me duras!

- No me hagas reír, niño Bonito. Siete

- Leo, no hagas esto… volveré contigo, lo que sea, pero no mates a nadie…

- Jajaja, no lo haré… pero el tiempo aun corre. Cuatro.

- Pero que…

- Tres…

- Quieres decir…

- Dos…

- …Con eso, Leo… Leo, ¡Leo maldita sea!

- …uno.

Silencio. Leo cargó el cartucho y apunto a la sien. Su propia sien.

- Aun te amo, Sandra… pero ya no puedo vivir sin ti…

El Impacto reventó el cráneo de Leo, esparciendo pequeñas porciones de sangre y cerebro por todo el lugar. Un silencio siguió a la confusa escena. Sandra no entendía nada, menos Axel, quien ya se había orinado pensando que iba a morir.

- Pero… pero… él dijo…

- Él Dijo que mataría a Axel frente a tus ojos… – Dijo Sonia, mientras se desataba los pies- …pero no dijo que lo haría él precisamente.

Axel y Sandra veían atónitos como Sonia se ponía de pie y tomaba el arma de Leo. Miró de reojo a Axel y lentamente levantó el arma, dispuesta a apuntar.

- Mamá… mamá, ¿qué haces? Ven y desátanos…

- Lo haría, pero tuviste 60 segundos para elegir, mi vida.

Sin hacer caso a los gritos de su hija, y terminando el trabajo, Sonia miró con amor el cadáver de Leo y disparo en la cabeza de Axel, esparciéndola por todas partes.

- Mamá… – Sollozó Sandra.

- Él te amaba, hija. Te amaba en demasía, tanto como para apagar su vida por no compartir con la tuya.

El arma apunto esta vez hacia Sandra. Ella solo se dignó a cerrar los ojos entre llantos ahogados.

- Ahora aprenderás lo que es estar solo en esta vida…

Y el balazo perforó el mentón de Sonia, apagando su vida inmediatamente.

La triste paradoja; encontrara la salida a la muerte, estando rodeado de ella.

Sandra se quedó amarrada, cubierta de sangre, rodeada de tres cadáveres… y sola.

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