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Hola, ¿cómo estás? Espero que hayas sido alguien bueno durante tu vida, porque soy yo quien juzga a las personas. Seguro te preguntarás quién soy. Pues, mi nombre es Maddy, y me encargo de eliminar a las personas que merecen ser juzgadas por sus actos. Y no, no soy una especie de ángel, soy más un demonio al que le ordenaron ir al mundo mortal para castigar a los criminales y otras personas malvadas, y fue el demonio Andromalius quien me lo ordenó. Digamos que soy su mano derecha, y tengo libertad total de hacer lo que quiera con mis víctimas... Aunque no todo en la vida es perfecto. Déjame contarte una de las experiencias que tuve con una mala persona. 

Primero que nada, he de decir que empecé a matar en 1985, en donde cada día 13 de cada mes mataba a un criminal y lo dejaba con un pequeño "mensaje". Usaba la sangre de esa persona para escribir en una pared el número 13, y dejaba su cadáver cerca de tal pared, claro, después de comer alguna que otra parte de su cuerpo. Sé que suena asqueroso, pero aprovecho el no tener nada ni nadie que me detenga. 

Me encontraba en la ciudad de Detroit, en el año 2015, 30 años después de empezar a matar. Detectives y policías se encontraban investigando la escena de un crimen... Ja, ya te imaginarás quién fue el culpable. Continúo. La policía de Detroit empezó a buscar voluntarios para que ayudaran con el caso, y me ofrecí. Pusieron a los voluntarios como compañeros de algunos detectives, y a mí me tocó con una detective llamada Emily Ackerman. Luego de un tiempo empecé a sospechar de ella, pues la notaba algo cansada cuando llevábamos 2 meses de investigación. ¿Y qué creen? La descubrí tratando de ocultar un cuerpo en un basurero. Y para rematar, era el 13 de Agosto. Siguiendo mi tradición, ¿qué crees que hice con ella?

Ya te darás una idea.

Pero hubo un inconveniente, estaba a punto de matarla cuando llegó un maldito oficial de policía que estaba de patrulla. Afortunadamente no me vio y pensó que Emily había sido asaltada y dejada ahí. La llevaron a un hospital para tratar sus heridas, y un día después, me encontré con ella en su habitación del hospital. Estábamos solas. No había nadie. Me miró como si estuviera en frente de la mismísima muerte, y creo que ella sabía que iba a morir. Me quedé mirándola fijamente durante un rato y le dije: "Aún sigo aquí". Rápidamente enterré mis dedos en sus ojos, para luego dejarla ahí desangrándose hasta morir. Y aún al día de hoy, nadie sabe quién o qué la mató.


Estemos claros en algo. Soy un demonio, soy inmortal, y soy imparable. Aunque logres matarme de alguna manera, YO SIEMPRE VOLVERÉ. Siempre ten en cuenta que yo te estaré vigilando, de día y de noche, estando a tu lado en todo momento y sin que lo notes. Tengo mis métodos, y uno de mis preferidos es el método del trauma. Quedarás trastornado de por vida si te portas mal y te encuentras conmigo. Y si piensas que te puedes librar de mí, te equivocas, porque yo AÚN SIGO AQUÍ, a tu lado... Y no puedes hacer nada para detenerme.

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