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Hoy, hoy es día de mi muerte. Lo sé, estoy seguro de eso. Me encuentro internado, con una sonda para mear. Ja, que patético mi caso.

¿Qué? ¿Qué por qué terminé acá?

Buena pregunta, por lo poco que pude escuchar y entender desde mi dacadencia y poca lucidez, es que me dio una convulción. Al parecer tengo varios coágulos en mi cerebro, el cual es como el de un anciano. Tengo un cerebro embejecido, por tomar tanto alcohol y mezclarlo con medicamentos psicotrópicos. 


No, no me preguntes por qué lo hacía, ya que no puedo darte un porque. Simplemente soy un adicto de mierda al alcohol y al juego. Soy un ludópata. Muy pronto van a decir "era". Como si eso siquiera importara.


Mi mamá está ahí afuera, con mi hermano. Sé que están sentados en ese gran sillón de la sala de espera. 

Mi madre está esperando a que de mi último aliento de vida, para quedarse con mi dinero. Eso si antes no lo hace mi ex esposa, la puta con la que tuve la desgraciada idea de casarme. Pero esa, esa es otra historia. 


Mi hermano, por otro lado, sé que vino a verme porque me tiene aprecio, a pesar de que yo me porté como una mierda con él toda la vida. Cuando entro al cuarto a verme, se sorprendió por mi estado. Pude ver en sus ojos esa preocupación que muy pocos han tenido por mi. No lo merezco. 


- Ya está, yo mañana me voy - le dije, con la voz pesada. Me costó. Eso fue ayer, hoy es hoy.


Y hoy es el día de mi muerte. Lo sé.


Yo me recibí de enfermero, con un buen sueldo, no podía quejarme. Esa es una de las razones de porque nadie comprende mi dolor. Es que yo nisiquiera lo entiendo. Hice muchas cosas malas en mi vida y ahora a lo mejor es tiempo de pagarlo. Pero no, no es como si hubiera violado o matado a alguien, simplemente fui egoísta. Todo yo...todo yo. Ja, que hijo de puta que soy. Nunca me preocupe por nadie. Pero es que todos querían sacarme dinero. Lo sabía, aun así rechase a las mujeres que no considere lindas y preferi a las putas falsas. Me casé con una puta, mala idea. 


El dinero no me importa, si en algún momento lo hizo, fue por sólo ver orgullosa a mi mamá. Esa mujer que me golpeaba con un palo hasta romperlo en mis tobillos. Esa mujer que finge preocuparse por mi y miente que soy un santo. Yo no soy un santo.


Una vez creí en Dios, pero ahora ya no puedo. Y eso que estoy en mis últimos minutos. Pero no puedo dejar de creer en los demonios, pienso que mi ex esposa, la puta, me hecho una maldición. No pudo sacar esa idea de mi cabeza. 


Ya, demasiado me estoy lamentando. Es mi muerte, tengo que prestarle antención a eso. 

Mi corazón late cada vez más lento, siento que la cabeza me va a explotar. Me duele muchisimo. Dije muchas veces que quería morir, pero no de esta forma. ¿Es el castigo que merezco? Pensé que mi propia existencia ya era un castigo. 


Todos me van a recordar como el adicto de mierda que no supo valorar su vida. ¿En serio creen que el dinero es felicidad? 


Muero. Agonizo. Mi visión se está nublando. Tan sólo puedo pensar en todos los errores que tuve, mis aciertos no eran lo que quería para mi, tan sólo fueron una obligación. 


Escucho a la doctora decir: "No hay nada que se pueda hacer"


¡Hija de puta! Todos me han tratado mal en éste asqueroso hóspital de mierda. Seguro que quieren dejarme morir para así no gastar en mi operación. Todo es dinero.


Observo el techo blanco. Ahora es negro, ya no puedo ver nada. Mi respiración paró. Mi corazón dejó de latir. ¿Finalmente mori?

No lo sé, pero ya no siento dolor. No puedo sentir nada en absoluto. Siento que floto. Me elevo y levito.


Ahora yo estoy en el techo, observo a los médicos desde arriba. Me cubren la cara con la sabana blanca. 


- Bueno, uno menos - dice uno de los enfermeros. Desgraciado. 


- Voy a darle la noticia a su familia - dice la doctora y sale del cuarto. 


Todos los médicos se van, dejando mi cuerpo ahí. Con la cara tapada. Tan poca cosa parezco. 


Me acerco a mi cuerpo muerto. Trato de levantar la sabana blanca, pero la traspaso. Mi mano es como vapor negro. 

Hay siluetas blancas y negras que se deslizan en el cuarto. Pero hay una sombra muy grande del otro costado de mi cuerpo. Está ahí, parado, es alto y negro, con ojos rojos. 


Me extiende su mano larga, creo que es la muerte. Todas las demás sombras de vapor negro como yo flotan a su lado, lo rodean y a mi también. Trato de hablar, pero al parecer no puedo hacerlo. 


Las demás siluetas blancas se van del lugar, algunas se van hacia arriba y otras traspasan las paredes. 


Me doy cuenta que las demás siluetas de vapor negro comienzan a ser absorbidas por ese ser de negro alto. Sigue extendiendome su mano, pero yo no quiero ir con él. Entonces, veo que saca unos dientes filosos blancos. Abre esa boca y de ella cae sangre bastante oscura. 


Trato de huir, pero siento que estoy siendo absorbido por ese ser. No puedo escapar. 

Creo que éste ser ha sido el demonio que provoco toda mi desgracia. Al final yo tenía razón. 


Veo por última vez a mi hermano, que llora al lado de mi difunto cuerpo. Ese envase. 


Poco a poco la oscuridad me absorbe, nuevamente no puedo ver nada. Pero ahora, sólo puedo sentir odio. Siempre fui una persona mala, ahora es tiempo de dejar de huir de la verdad. Yo soy ese demonio. Formo parte de él. Noto que hay demasiada maldad en las demás personas. 


Ahora tengo hambre. 

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