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¿Recuerdas el show Animanía o por su nombre en inglés Animaniacs? Probablemente recuerdes también un episodio llamado “Alguien voló sobre el reloj cucú”, en el cual la ardilla Slappy es internada en un asilo para personajes animados retirados. De hecho, el episodio puede ser visto en YouTube. Sin embargo, buscando en las profundidades de Internet, llegué a encontrarme con un video que es nada menos que la versión original, más oscura, de dicho episodio. Como podrás recordar, este ya es de por sí uno de los episodios más oscuros de la serie, pero la versión final es increíblemente  suave comparada con la original que yo vi. A los productores del show les debió haber gustado la trama general del episodio y decidieron conservar el concepto haciéndolo más apropiado para la televisión. El episodio original es así:

Comienza igual que la versión que salió al aire, con Slappy cambiando de canal, viendo los ridículos tópicos que pasan en los talk shows. El episodio continúa igual a la otra versión, hasta que Skippy entra en la cocina y ve humo saliendo del tostador.

“Tía Slappy, ¿qué estás haciendo?”, le pregunta Skippy.

“Tostando mi sombrero, ¿qué más?”, contesta ella.

Skippy corre hacia el tostador, quitando el sombrero, el cual se ha prendido fuego. Skippy trata de apagar el fuego, pero el fuego se expande a su pelaje y se prende fuego él mismo. Pronto, las flamas lo engullen mientras se oye un grito agudo y el sonido del reloj de cucú, diciendo “cucú” cuatro veces, resuena por toda la casa. Slappy grita el nombre de su sobrino, horrorizada, hasta que se da cuenta que ha muerto. Una lágrima resbala por su rostro, y dice:

“Mmm, ardilla rostizada. Ardillas que comen otras ardillas, ¡es lo nuevo en Maury!”.

La locura empieza a notarse más en su voz mientras Slappy comienza a cortar la piel chamuscada de Skippy, removiendo trozos de carne y llevándoselos a la boca. Sirenas se oyen en la distancia, tras la voz de Slappy repitiendo la palabra “cucú” una y otra vez por cerca de un minuto antes de que alguien toque la puerta.

Son dos oficiales de policía. Uno de ellos pregunta:

“Señorita Ardilla, ¿está usted bien?”, preguntan al mismo tiempo que entran en la casa. Uno de los oficiales ve a Skippy en el piso de la cocina y le da un empujón a Slappy, prorrumpiendo en la cocina. Después de un breve interrogatorio, los policías deciden que Slappy está delirante y la llevan a un asilo para personajes de caricatura retirados.

Slappy es internada, y trata de escapar varias veces de la institución, cada vez repitiendo las palabras: “Skippy me necesita. ¿Dónde está? ¿Dónde está Skippy”. Después de un último intento de escapar, una enfermera le pregunta:

“Señorita Ardilla, ¿no recuerda usted lo que le pasó a Skippy?”.

“Claro que sí. Skippy volvió a casa de la escuela y vimos televisión juntos y almorzamos”.

“Señorita Ardilla”, dice la enfermera en un susurro mezcla de compasión y simpatía, “hubo un accidente, ¿recuerda? Skippy se quemó. Gravemente. Y usted se lo comió, comió su carne quemada. Usted lo canibalizó. A su propio sobrino. Skippy está muerto. Por eso no la ha venido a visitar”.

Slappy empieza a gritar en agonía ante las palabras de la enfermera. Los gritos se hacen cada vez más fuertes, hasta volverse ensordecedores, y luego una enfermera más vieja se acerca a Slappy con una aguja. La pantalla se desvanece a negro.

Después de unos segundos la imagen vuelve, mostrando a Slappy con una camisa de fuerza. Ella está sentada en su cama, meciéndose de atrás hacia adelante. “Skippy me necesita”, murmura. Slappy grita una vez más, antes de golpear violentamente su cabeza contra la pared. El sonido llama la atención de uno de los doctores, quien entra en la habitación con la misma enfermera que sedó a Slappy antes, la cual forcejea con Slapyy hasta reducirla. El doctor mira a Slappy con una expresión de genuina tristeza, algo raro de ver en Animanía. El doctor y la enfermera intercambian algunas palabras. Sus voces son un murmullo, por lo que la única palabra audible es “lobotomía”.

La escena cambia a una donde Slappy se encuentra en una especie de sala quirúrgica, aún con la camisa de fuerza puesta. El doctor llega caminando lentamente. Cuando se acerca lo suficiente, inserta el aparato de lobotomía por una de sus cavidades oculares, y la pantalla se desvanece a negro una vez más, por unos segundos. Tras esto, el rostro de Slappy aparece una vez más, ocupando toda la pantalla, observando al espectador con una expresión completamente en blanco.

Finalmente, aparecen los créditos, con una inusual música siniestra de fondo.