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Nunca hubiera olvidado la noche del Sabado... Estaba en casa y mis padres habían salido de viaje, estaba todo aburrido, no tenía muchos amigos y los que tenía no les gustaba salir tan tarde (que amigos no?). Sin embargo aunque fuese sábado en la tele nunca hay nada bueno, lo más interesante que había era el show del emparedado bailarín y la maratón de "La princesa pera!"

Decidí salir un rato tal vez de buena suerte e encontraba un buen restaurante o conocía algún chico. Salí y caminé por largo rato, la noche era de luna llena, con mucha bruma y al parecer se avecinaba una tormenta.

Varias veces había sentido que había alguien detrás de mi pero nunca vi a nadie, las calles estaban muy solitarias después de un rato más escuché música y vi el letrero del restaurante, para llegar a el rest. tenía que doblar una calle y caminar por una larga calle y volver a cruzar. -Al fin un buen lugar donde comer- Me dije a mi misma en voz alta. Al momento que dije eso sentí como algo pasaba a gran velocidad por los techos de la derecha y como alguien saltaba en la otra esquina. Sentí miedo y algo me decía que me regresara y buscara otro lugar para comer, pero también pensé que ya había caminado mucho para regresarme por miedo a que me apareciera algún ladrón o algo por el estiló. Seguí caminando y di la vuelta, allí había un hombre parado, no se le distinguía bien el rostro por la oscuridad. Me atemoricé pero en ningún momento dejé de caminar pasé junto a él y por la educación que me habían inculcado -Buenas noches- le dije -Buenas, noches- Dijo con voz muy grave -No cree que es tarde como para que una jovencita como tu ande por aquí a estas horas, y en un lugar tan desolado?

Me paré en seco.

-¿Por qué me dice eso?-

-Tal vez porque podría pasarle algo- -No lo creo- Dije y empecé a caminar más rápido que antes y miré hacia atrás...¡Ya no estaba! -¿Por qué huyes?- Dijo la voz frente a mi. Me asusté mucho, retrocedí - ¿Qué es lo que quiere? ¿Quién es usted...? Le pregunté.

-Mi nombre es River, y hace tanto que no tengo compañera, con solo verte supe que serías perfecta- Le logré ver el rostro y tenía los ojos como los de una serpiente, la pupila era alargada y el iris era un sombreado de amarillo a naranja, sonrió, en su boca dos colmillos filosos resaltaban de entre los demás. Comencé a corre él tipo ese solo se reía de la manera más macabra. -Corre vamos, no te servirá de nada!- Decia él. Vi un haz de luz detrás de mi, oí el gruñido de aquel temible ser, era como el gruñido de un perro. Oía como algo que parecían garras chocaban con el piso al corre. Me tropecé pero solo perdí el equilibrio por un mero instante, Iba a cruzar en una esquina la cual me llevaría a mi casa o a algún lugar con alguna persona que pudiera ayudarme, comencé a gritar con todas mis fuerzas pero parecía que nadie me escuchaba, gritaba con desesperación el nombre de algunos que vivían en el área, pero sin respuesta alguna vi que una ventana se abría y alguien asomaba por ella. -¡¿Qué ocurre?!- Me dijo aquella persona. -!!Alguien me persigue!!- Le decía llorando amargamente. -¡¿Quién?!- Volteé y ya no vi a nadie. -¡Creo que es un asesino por favor ayúdeme!!- -Bien!!!- Metió la cabeza y yo esperé unos segundos, los cuales parecieron horas para mi del terror que tenía.

Se empezó a oír como le quitaban llave a aquella vieja puerta metálica; Se abrió la puerta y el señor me puso la mano en la chaqueta para jalarme, pero de la nada, una mano detuvo los esfuerzos de aquel hombre y la voz grave dijo –No, tu no me la quitarás- Mientras decía esto le retorció el brazo con tanta fuerza que se lo quebró, aterrada yo por la fuerza de aquel hombre me eché a correr y dejé a aquel pobre hombre que había tratado de ayudarme, ese remordimiento nunca se me quitó.

-No huyas, deja de gastar energías en vano y ven a mí-

-¡Nunca!- gritaba desesperadamente. Corrí, corrí sin mirar hacia donde iba, después de tanto correr la neblina había hecho su aparición, por momentos se aclaraba y se oscurecía, no se podía ver muy lejos y me asustaba la idea de caer y ser atrapada por el hombre aquel. Las fuerzas me abandonaban, se me acababa el aliento, tropecé con varias piedras en el camino, o lo que yo creía que eran piedras, me di cuenta que había entrado en algún otro lugar, acababa de pasar por unas puertas, luego me di cuenta de en donde estaba....El cementerio...¡¿De dónde, en qué momento me entré a aquel lugar¡? Demasiada coincidencia o... de alguna manera él me había guiado asta allí?

Caminé más lentamente, ya no tenía fuerzas, la neblina era densa y pensé que me daría tiempo de descansar ya que tal ves él tampoco podía verme. Di unos pasos, pisé algo que parecía ser agua, pero más densa y también topé algo con el pie, olía como a muerto, no sé... Intenté ver que era, las nubes que tapaban por momentos la Luna se dispersaron y pude ver con claridad lo que era...Desearía jamás haberlo descubierto... ¡Era un hombre, estaba muerto y no solo eso, tenía el tórax completamente abierto! Tanto así que se le veían varios órganos, algunos parecían haber sido arrancados, se le lograba ver la columna, en medio de un charco de sangre su cara expresaba el horror de su muerte. Lancé sin querer el grito más desgarrador que se puedan imaginar – Con que allí estás – Dijo la voz grave, una mano me tomó del cuello y me levantó – Ya no huirás más serás mía quieras o no!!-

-¡¡No por favor déjeme vivir!!-

- Ahora que seas mía vivirás eternamente-

Me sonrió con aquellos filosos colmillos y me mordió en el cuello, una mordida salvaje que me hizo ver doble y desfallecer en el instante...

No sé cuanto tiempo pasó, pero comencé a despertar. Abrí los ojos y miré hacia un lado, vi que tenía alas, alas de plumas negras, vi también mi mano y vi que mi piel era más blanca de lo normal.

Levanté la mirada, todavía veía borroso y solo podía distinguir cosas cercanas, A lo lejos reconocí la silueta de quien antes me perseguía, pero no lo reconocía, no recordaba nada de lo que había pasado, ni quién era nada, solo sentía sed, mucha sed, aquel hombre me serró los ojos y dijo dulcemente:

-Descansa, todavía no estás lista-

Acá termina la primera parte de esta historia. Les pido por favor que si no les gustó les pido que me perdonen, pido que comprendan que con 13 años de edad uno comete muchos errores, creo.