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Entre viejos y polvorientos libros de ciencias que había sacado de un armario que hacía tiempo no abría, y en la compañía de una estúpida caja que con su brillo iluminaba la mitad de mi rostro, allí me encontraba nuevamente sin poder conciliar el sueño, otra noche sin poder darle descanso ni a mis ojos ni a mi mente. Recostarme en la fría cama y sentir la algodonosa almohada no me resultaba por más que lo intentaba fervientemente, era la hora que menos esperaba en el día, cuando viejos recuerdos y pensamientos melancólicos atacaban mi cabeza, y como un astuto ladrón se escurrían por aquellas paredes arrebatándome el sueño.

Encendí un cigarro, pensando que tal vez el humo que escapaba por la ventana se llevaría consigo esos pensamientos, esos recuerdos que no me habían dejado en paz desde aquel día, pero no fue así y fue entonces cuando me di cuenta que mi estadía en ese cuarto no iba a ser por mucho tiempo, siempre sucedía lo mismo esa sensación de no poder escapar de aquello que en un tiempo pasado fue mi fuerza ahora se había vuelto en mi contra y me perseguía no solamente por esta sucia y gigantesca ciudad, también lo hacía en mis sueños, en mi mente, no podía librarme de aquello, fuera donde fuera siempre en algún momento aparecía.

Fue entonces cuando me pareció oír algo que hacia crujir las paredes, me sobre salte ya que mi cuerpo estaba allí, pero mi mente divagaba en galerías cósmicas, a pesar de eso mantuve la calma y pensé que tal vez por lo antiguo del edificio y la humedad que brotaba de las esquinas habían hecho que el cimiento de antaño hiciese que se produjera aquel sonido.

Siempre fui alguien que buscó en la razón la respuesta que más se acercara a la verdad aunque a veces no la encontraba; sin embargo, una parte de mí no creía en aquel pensamiento que mi alterada mente había deducido , entonces fue cuando pensé que me había encontrado o quizás no, no lo sé el cansancio de largas noches sin dormir y la intranquilidad me jugaban en contra. Miré el reloj que estaba sobre mi mesa de noche e instantáneamente me acosté sin ni siquiera recordar bien la hora que había visto, entonces algo pasó fugazmente sobre mí, lo que hizo que inmediatamente brincara de la cama; el movimiento brusco hizo que me cayera de ella y terminara en el piso. Mi corazón se detuvo por unos segundos, un silencio escalofriante invadió el lugar, mi respiración empezó a acelerar, mis ojos se cerraron.

Un peso muy grande cayó sobre mis hombros. Estaba a punto de desmayarme, y como si fuera por arte de magia, mi cuerpo volvió a la normalidad y el silencio se rompió con un sonido que provenía de las calles, un auto, un perro, no sé con exactitud qué fue lo que oí, pero me tranquilizó, me tranquilizó saber que todavía estaba en este plano. Me levanté como pude y me dispuse abandonar la casa. No podía arriesgarme a que me encontrara de nuevo.

Como pude tomé algunas cosas, lo esencial. Con rapidez abrí la puerta y descendí por el viejo ascensor hacia la planta baja.

Los segundos se convertían en minutos y los minutos en horas. Me percaté que la máquina que me transportaba parecía no llegar más a su destino, apreté los botones sin cesar, pero bruscamente dejó de funcionar, escribo esto para que otros sepan de mi situación y para impedirles...

¿Qué fue eso? No, no, ¡no! 

12:00 PM del medio día.

-¿Qué supone, inspector?

-Aun no lo sé, Brady, la situación es muy extraña. No hay rastros alrededor. Es como si lo que fuera que lo atacó, lo haya hecho desde dentro.

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