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Era algo tarde, acababa de salir del trabajo y estaba algo cansado, comencé a caminar hacia casa, tendría que caminar por un rato ya que era muy de noche y los autobuses no pasaban tan tarde, la noche era algo tranquilizante, la sensación que daba la oscuridad y estaba fresco, pase por unos callejones que me ahorraban camino, siendo hombre no me preocupaba que abusaran de mí, seguí mi camino y cuando iba a salir de ese callejón algo cayó al piso detrás mío, me gire sobre mis talones rápidamente pero no había nadie.

Me extraño, solo vi un gato, este me miraba muy penetrante, lo cual me perturbo ¿Acaso los gatos callejeros no corren al ver personas? En cambio, este me veía muy fijo. No le di importancia y supuse que aquel gato era el culpable del ruido, me gire e iba a seguir mi camino, pero pise algo, fije mi vista en esa cosa y era una jeringa. Estaba manchada…

Fue asqueroso para mi ¿Cuándo estaba eso ahí? ¿Cómo no lo vi?... Aparte ¿Quién lo tiro ahí? Era mejor olvidar el asunto pues era un callejón, de seguro adictos que se inyectaban y se hacían cosas aquí, comencé a caminar pero un perro me asustó, este me comenzó a ladrar mucho, no se me acercaba a morderme solo ladraba, aquel gato solo me gruño, me fui de ahí rápido, si eso seguía así, esos animales me iban a lastimar.

Camine por la calle donde estaba mi casa y al llegar a ella abrí la reja que teníamos pero en el camino hacia la puerta de mi casa pise otra jeringa, lo cual ya me molesto ¡¿Qué tipo de broma pesada era esta?! La jeringa ya no tenía sangre, tenía otro liquido... Supuse que alguna droga, la patee lejos y me metí a mi casa.

Una vez dentro lancé mis cosas hacia el sillón y me relaje, me fui a la cocina y prendí la tv de mi sala, estaba algo intranquilo así que prendí todas las luces del piso de debajo de mí casa, comencé a cocinar algo mientras escuchaba mi programa favorito, no tarde mucho y decidí irme a dormir.

Mientras lavaba algunos trastes, el sonido de que algo o alguien rascaban mi puerta me perturbó, prendí la luz de afuera y abrí la puerta algo asustado, notando que era aquel perro del callejón, pero esta ya no ladraba, solo se tiró a mis pies, hizo algunos ruidos extraños y finalmente se dejó de mover lo toque en donde se supone esta el corazón en un perro y este ya no latía…. ¿Cuando me siguió?... Lo empuje un poco para ponerlo en el pasto, mañana me ocuparía de el…Cuando lo cargue y lo puse en el pasto, pude ver que detrás de su oreja tenía clavada una aguja, era bastante extraña pues esta era más larga y gruesa.

Decidí dejar al animal ahí, pero cuando regresé a mi casa y cerré la puerta el mismo gato de antes estaba ahí, ¿Qué carajo?, ¿Por qué me siguen estos animales? Este solo estaba echado en la puerta de mi casa, se movía simulando jugar con algo. No me quede más tiempo afuera y me encerré en mi casa…

Apague las luces y fui hasta mi cuarto, tenía la costumbre de cerrar la puerta de mi cuarto aunque viviera solo, el sueño me venció, estaba nervioso por lo que había sucedido, me removí un poco en mi cama pase una mano por bajo mi almohada y sentí algo…

Lo tome en mis manos y mire un poco era la misma aguja que aquel perro tenia, alcé un poco mi cobija y había manchas de sangre. Me asuste demasiado ¿Qué demonios pasaba?...

Lancé aquella aguja lejos y me escondí en mis sabanas dispuesto a ignorar todo y dormir, hasta que escuche como se rompió algún objeto en el primer piso de mi casa, no me iba a levantar a ver, de seguro era aquel gato, pero el rechinido de algo se oía, los pasos muy suaves se distinguían en el poco sonido de la noche, alguien estaba en la casa, de seguro algún ladrón, pero ¿Por qué no llevarse todo lo de abajo?

Sus pasos se oían firmes hacia mi habitación, hasta que escuche el ruido de algo afilado rasgar la pared, se oía horrible el miedo llego a mí y no me dejaba moverme, sabía que venía hacia mí, la puerta se abrió, cada sonido me volvía loco, cada cosa... hasta que abrió la puerta, no podía moverme, no podía gritar me sentía paralizado, fingí estar dormido, sentí un dolor punzante en mi cuello, todo me dio vueltas y sentía que me faltaba el aire, esa persona me iba a matar, abrí los ojos y descubrí que no podía moverme, me destapó, me empujo el hombro y quede boca arriba en la cama, estaba paralizado.

Hhhharmin

Lo mire y era una visión muy horrible de él o “eso”. Tenia el cabello cubriéndole los ojos y caía hacia un lado, traía un gorro una bufanda manchados con sangre, era más notorio porque estos eran blancos, aquella chamarra negra y su pantalón blanco también estaban manchados con sangre… Puso una mano sobre mi cuello y jalo una aguja se subió a mí y pude ver sus dientes, eran colmillos, no sé por qué tenía así la boca, pero la sonrisa que me regalo fue algo que jamás olvidare.

—¿Qué tal?... ¿Así que no te agradan mis agujas? —Él comenzó a hablar, pero parecía un chico normal… Sin contar que su piel era pálida y sin color. —Bueno, que lastima. Tú sangre a mi me gusta… —Y sin mas, me mordió, sentía todos sus dientes clavarse en mi cuello, brazos, el disfrutaba morderme… Y clavarme esas agujas que hacían que me sintiera peor, no podía moverme ni nada y cada parte de mi cuerpo era pinchada.

—Después de ese último pinchazo podrás hablar… Pero ahí te vas a quedar. —Era cierto, paso solo un momento cuando sentía que podía hacer sonidos, su voz era la de cualquier chico.

—¿Q-Qué er..eres? —Pregunté dudoso.

—Espero que te haya gustado mi terapia… —Él simplemente se bajó, y justo cuando pensé que solo iba a irse me clavo una aguja en el corazón, vi ese veneno entrar a mi cuerpo, no pasó mucho para que fuera perdiendo los sentidos, solo lo vi sonreír y con una aguja en la boca, no sé por qué yo… Ni que hice. El solo sonreía mientras me veía morir.