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Mi era fue curiosa. Era en la que se utilizaban los comerciales estilo ochenteros y noventeros para promocionar productos nuevos. Una gran idea, hasta su punto, pues varias empresas aumentaron sus ventas hasta un 70%.

Un comercial tonto, con efectos tontos y diálogos tontos apareció un Miércoles 12 de Noviembre de 2036, a las 18:00 horas en el canal 27 de cualquier televisión, sin importar el país en el que estuvieras o la compañía de cable que tuvieras. La única trasmisión de ese comercial en la historia. Pocas personas lo vieron y pocas más se interesaron. ¿Y qué nos trajo el comercial? Así es. Cereal.

Fue el mismo caso para todos los que nos interesamos en el producto. Fuimos a varias tiendas y no encontramos esa maldita caja de cereal. Algunos se dieron por vencidos. Otros, estúpidos obsesivos como yo, caminamos tarde y noche solo por una caja de cereal. No sé los demás, pero después de mi larga caminata pude encontrar en aquella tienda cuyo nombre no recuerdo, en ese pasillo irónicamente lleno de bebidas alcohólicas, esa estúpida única caja de ceral color rosa con "Intoxícate con nuestro sabor" como única escritura. Ni información nutrimental, ni ingredientes, ni laberintos o crucigramas. 

¿Por qué perdí mi tiempo por una caja de ceral?, realmente no lo sé, pero ahí estaba, en mis manos. Me importó una mierda la cara del cajero cuando vio la caja. ¿Qué tan malo podría ser? Su empleo me lo pasaba por el arco del triunfo, eran mis compras, no las de él.

Larga caminata de regreso. Apestaba a sudor, pero, ¿bañarme?, no. Yo quería mi cereal. Lo abrí como si fuera un regalo de cumpleaños. Con la caja rota cual confeti, tomé esa bolsa de plástico transparente. Fue gracioso, esa cosa era negra. Ni una sola hojuela de, espero que maíz, que no estuviera pintada de negro. En serio, hasta hice la tontería de revisarlo con calma.

Serví un puñado de hojuelas en mi lujoso plato de plástico con su bello estampado de Dora la Exploradora y dejé caer la leche silbando una caída, era una tonta costumbre mía.

Primera cucharada.

Bien, no era algo que digas: "Hey, esto es súper", pero sabía bien.

Segunda cucharada.

Al igual que la primera, un bocado común y corriente.

Tercer cucharada, cuarta, quinta, sexta...

Esperaba algo más, no lo sé. ¿Hormigueo?, ¿cosquilleo?, ¿alguna especie de viaje psicodélico?, no, nada. En su momento me dio un coraje tan grande que me daban ganas de regresar a aquella tienda con un ladrillo o qué sé yo y romperlo en la cabeza del estúpido cajero, pero, ¿qué culpa tenía el pobre?, él solo estaba ahí, cobrando, poniendo su cara de "Buenos días" que hacía notar lo patético que era su empleo de media jornada. Además, estaba muy lejos.

Mi plato se vació muy rápido, fue tan inesperado que metí una cucharada de cereal invisible por mi boca. Me sentí estúpido, eso fue un hecho. Lavé mi plato, me duché y fui a dormir.

Ningún sueño, todo negro, silencio total. Y en la mañana, un idiota ─yo─ salió disparado con su pijama puesta hasta la cochera de su casa, encendió el auto y, dejándolo en modo neutral, colocó una roca enorme en el acelerador y fue a la parte trasera, donde inhaló el humo del escape hasta que sus pobres pulmones no soportaron. Cayó en coma 6 horas y después murió.

Un imbécil más trató de asesinar a su mujer ─o al menos eso dijo él─, pero el idiota tenía tan mala puntería que se voló los sesos. ¿Qué nombre tenía?, no me interesa. Me encontraba en coma en ese momento.

Otro estúpido más. Orinó en su inodoro y metió la cabeza tomando aire con la boca abierta. Se ahogó después de dos minutos de gritarle a su retrete. A esas horas mi cerebro, corazón y pulmones se habían detenido.

Otros 27 casos similares se presentaron en un lapso de 7:30 a 16:45 en 9 países diferentes, en ese Jueves 13 de Noviembre de 2036. ¿Y qué tenían en común esas 30 personas?, una jodida bolsa de cereal color negro en su cocina.


CAN YOU FEELMamimi1Mamimi2THAT HYBRID RAINBOW?