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Me llamo Laura, tengo 15 años y mi color favorito es el azul marino o azul oscuro, si bien ésta información no te resulta suficiente ,es conveniente que leas la siguiente historia.

La noche antes de Halloween mi mejor amiga, Sarah,  me regaló un lazo. Su intención era que hiciera juego con mi camisa rosa. ¿Sabes de qué color era el lazo?

De la emoción le abracé tan fuerte que creo que le hice un poco de daño, ésa noche Sarah se quedó a dormir conmigo, estoy segura que te parecerá una historia común y corriente pero es ahora cuando todo se torna de un color bastante oscuro.

1 A.M.

Sarah se levantó a medianoche a por un vaso de agua bajó a la cocina y prendió la luz, según me contó yo estaba haciendo gestos raros con un machete y no solo eso sino que también llevaba puesta una camisa precisamente, era prenda rosa que a Sarah tanto le gustaba, y sin agregar que el lazo azul me daba un aspecto más elegante. Sarah me quitó de las manos el arma blanca, me pasó el brazo por el hombro con delicadeza y trató de calmarme, ya que por lo visto estaba bastante tensa. Apagó la luz y volvimos a la cama, hasta ahí todo bien.

4 A.M.

Bajé de nuevo a la cocina y agarré el cuchillo más grande que había, a Sarah le pareció oír algo entresueños, eran ruidos, quiso advertirme pero no estaba en la cama. De repente, oyó un grito que provenía de la habitación de mis padres.

Mi padre intentó quitarme el cuchillo, pero fue en vano, yo no era dueña de mis actos,lo juro... No recuerdo como asesiné a mi propio progenitor, pero, lo hice...

En ése momento entró Sarah, quien me quitó el lazo que me tenía "hechizada", recobré el sentido, y al ver lo que hice rompí a llorar. Jamás he llorado tanto en mi vida, hasta qe mi amiga me confesó un terrible secreto, el lacito que me había regalado lo había recogido de una muñeca de porcelana que encontró en un hospital abandonado. No quise creerle, pues si lo hacía tendría que matarla con mis propias manos, aunque de no ser por ella de seguro que habría matado a mi madre.

Un consejo: (...) No cojáis nada de nadie (...)