Wiki Creepypasta
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Esto que voy a contarte es lo mejor que me ha pasado en la vida, quizá cuando lo acabes de leer creas que estoy enfermo, pero yo sé lo que soy. Además lo cuento porque esas son mis órdenes.

Todo empezó hace una semana, yo solía ser un chico normal. Hasta que lo encontré, aquel que me cambio para siempre. Era un niño como de 12 años y todo lo que vestía era blanco. Su camisa, sus pantalones, su gorro, sus zapatos, y también llevaba puesta una mascarilla cubriendo su nariz y su boca. Lo vi caminando entre la multitud de las calles y no pude evitar verlo a los ojos, los cuales eran totalmente negros excepto sus iris que eran blancos. Me pareció que mire a ese chico por varios minutos pero eso en realidad solo duró unos segundos. Me preguntaba porqué estaba vestido así y porque nadie aparte de mi lo veía. Después olvide eso por el resto del día.

Esa misma noche me acosté dispuesto a dormir, no sin antes pensar y reflexionar, como siempre lo hago, sobre mis experiencias del día. Entonces recordé al chico de blanco y me puse a analizar qué o quién podría ser, ¿un ángel? ¿Un fantasma? Más bien pensé que era tan solo un niño raro con una obsesión por el color blanco y mejor me dormí. De inmediato comencé a soñar que caminaba por las calles. Me espanté cuando en ese sueño me vi a mí mismo caminando, entonces desperté.

Ya no estaba en mi cama, sino que estaba parado, además de que ni siquiera estaba en casa, sino dentro de una inmensa sala blanca rodeado de cientos de personas vestidas de blanco que caminaban en todas direcciones. Me sentí aterrado e inmensamente confundido, ¿acaso llegue hasta ahí caminando dormido? mire a mi alrededor y vi lo que me pareció una salida. Corrí hacia allá, no paso mucho tiempo para que empezaran a seguirme, hasta que por fin me derribaron. Uno de ellos me inyectó un líquido negro. Me relaje hasta que me desmaye.

Al volver en mí no podía ver, no era como si algo cubriera mis ojos, sino más bien como si no quisiera abrirlos. Oía voces que hablaban en otro lenguaje. Sentía que me tocaban. No quería moverme, solo oía y sentía. Pronto comenzaron a cortar mi piel, en vez de dolor sentía alivio, placer, una enfermiza sensación de tranquilidad que no era normal, pese a las extrañas cosas que me estaban pasando y a lo que me estaban haciendo. Sentía que extraían todos mis órganos. Caí en sueño cuando comenzaban a cortar mi cara.

Desperté en una habitación blanca, me levanté de la cama, vi un espejo y me vi en él. Casi volvía a desmayarme por lo que vi. Estaba totalmente cambiado. Mis ojos eran negros con iris blancos, como los del niño. No tenía cabello ni nariz, en su lugar solo tenía unos pequeños orificios. Mis orejas parecían discos. Pero lo que más me impacto fue sin duda mi boca. Era un agujero redondo, no tenía dientes. Podía mover los músculos de mi cara pero no mi quijada, de hecho estaba unida al resto de mi cráneo. Lucia como un extraterrestre. No podía creerlo, según mi nueva y retorcida mentalidad me veía bien pero en el fondo sabía que era anormal, pero no me importaba. Miré el resto de mi cuerpo, lleno de cicatrices que apenas se notaban. Hasta me quitaron los genitales. Qué bueno, ya no los necesito. Toque mi vientre, se sentía duro. Me sentía genial, trate de reír pero solo producía ruidos guturales. Nunca me había sentido igual, veía mi reflejo, reía, mi concepto de belleza cambio, yo… ahora soy bello. Solo faltaba una cosa para estar completo. A un lado del espejo estaban unas prendas blancas y pulcras, supuse que era mi nuevo (y quizá último) uniforme. Me vestí y ya estaba listo para llevar a cabo la voluntad de mis amos, esos que me hicieron esto.

Hago todo lo que me piden por telepatía; asesinatos, robos, reclutamientos (como lo que me hizo el niño de blanco), secuestros, cualquier cosa que me encomienden. No me siento mal por lo que hago. Lo hago con gusto, soy feliz por ser su esclavo. Mi nueva apariencia es todo el pago que quiero, me gusta este rostro. No quiero nada más en la vida. Lo que sea que me hayan hecho es genial, no necesito comer, ni dormir. Con mi nueva boca puedo absorber energía vital de las personas. La mascarilla que me pongo solo es para no levantar sospechas. Me quitaron todo lo que me estorbe en cumplir mi función.

Tal vez sea una vida muy vacía, sin un objetivo propio, pero me siento feliz y satisfecho de ser un utensilio, una herramienta, un arma, para llevar a cabo los planes de dominación futura de mis amos, soy un robot a su servicio. Estoy consciente de que esto a lo que contribuyo me vuelve malo, pero es mejor estar del lado de ellos que en su camino. Pronto ocurrirá el cambio. Somos miles, somos iguales, pensamos igual, todo rastro de individualidad en nosotros es suprimido. Todos usamos el mismo color, blanco. Ya no necesito hablar, ni pensar por mí mismo. Solo obedezco.

Nadie puede darse cuenta de que existimos, solo aquellos cuyo destino sea servir con nosotros (y aquellos a quienes debamos eliminar). Para eso podemos disfrazarnos de humanos para pasar inadvertidos y solo revelamos nuestro verdadero ser cuando es debido. En lo personal no me agrada tener que volver a parecer humano.

Si escribo esto es porque así lo quieren mis amos. Algún día tú y yo nos veremos cara a cara.

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