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Bocchi-the-rock-visuel-1

Qué día tan hermoso. Por alguna razón, el sol ilumina las calles de un modo tan... tan diferente hoy. El viento sopla lento y suave, como masajeándome la cara, como dándome una tierna y última caricia. Los autos de la ciudad se movilizan mientras la gente camina a sus destinos. Destino... ¿Qué se sentirá tener un destino?

A pesar de lo hermoso que es el día de hoy, no puede ocultar la horrible realidad. Comprendí que, en esta vida, simplemente no cuento con un circulo social donde pueda platicar con alguien más que conmigo misma. Mi madre no pudo más y partió. Decía que papá era un mal hombre. Y no lo es. En la primaria íbamos por un helado, veíamos la televisión juntos, y en ocasiones me abrazaba. Mi padre ha visto cosas terribles; actos de gente malvada que parece concebida por el diablo. Gente sin escrúpulos que sin mostrar arrepentimiento ha detenido en su trabajo. A sido premiado varias veces, ha ascendido y ha recibido reconocimientos al cumplimiento de su deber. Mi padre no es malo, tal vez la mala sea yo. Tal vez, por más que intenté, no pude darle el mismo afecto y cariño que aquel polvo blanco que aspira para calmar sus nervios. Decía mamá que es un hombre malo, pero un día él siguió el caso de un tipo que, a base de engaños, raptó a una joven que tenía el sueño de ser modelo. Abusó de ella cruelmente, la maniató y finalmente acabó con ella. Mi padre vio las fotos de aquel terrible crimen y su vida cambió para siempre. Ese mismo día, le prometió a la madre que me cuidaría de este mundo hostil y cruel. Mi papá no era malo, pienso que yo igual me hubiera traumado al ver eso.

Mamá dice que papá escuchó por medio de un amigo que aquel polvo lo calmaría, y bueno, a veces lo calmaba, a veces no. Recuerdo que papá le pegó a mi mamá. Yo estaba en el cuarto jugando, pero lo vi todo. Mamá se hartó y se fue. Mamá decía que papá era malo, pero me dejó con él, y él me cuidó. Nunca supe más de mamá. No me gusta pensar en la idea de que esa señora me abandonó. Ya lo sabremos...

Ay, qué hermosos días de escuela primaria. Papá iba por mí en su patrulla y me recibía con una sonrisa. Ay, qué días tan amargos y oscuros en la secundaria. Cuando le avisaba a papá que había regresado, me ignoraba, y en más de una ocasión me reprendió por llegar tarde. El autobús no pasaba y a veces no tenía dinero para regresar, y papá me golpeaba diciéndome que me tardaba porque me quedaba con mis amigos, y que lo preocupaba en vano. Muchas veces le lloré explicándole que yo ni siquiera tenía amigos. Amigos... ¿Qué se sentirá tener amigos? Ya lo sabremos...

Algo debí haber hecho en ese tiempo que hacía enojar mucho a papá. Pero si en mi vida deleznable hay algo que me alegra, y sí hubo algo en mi vida que amo. Es el anime. Mi padre me mataría su supiera que gasté dinero en posters, muñecos u otra cosa relacionada al anime, así que yo misma dibujaba y hacía con plastilina mis muñecos. Je, je... Recuerdo que un día mi papá me abofeteó porque me descubrió dibujando en un cuaderno. "Tus cuadernos son para estudiar, no para tus estupideces", me decía. Un día me di cuenta que mi llavero que había hecho con plastilina, ya no estaba. Supuse que mi papá fue quien las tiró. Le preguntó y me dijo que si había un problema. En fin...

En grupo de chicos en mi clase veían Bocchi the Rock!, mi anime favorito. No le hablaba a nadie de la clase, solo para cosa de la escuela y nada más. Pero, un día indiscretamente vi que en un celular pusieron una escena y el chico dueño del teléfono me dijo, "quieres ver?". "Sí, sí sí", le dije, "amo ese anime" le comenté. La escena era de cuando a Hitori Gotō la atacaban las aves mientras comía su helado. Fue tan gracioso que me reí como nunca. A pesar de mi falta de interacción, reía muy fuerte. El docente se dio cuenta y le quitó el teléfono a aquel chico. Solo se me quedó viendo feo mientras las demás me decía "idiota", y demás cosas horribles. Y sí, tenían toda la razón del mundo. Fui una idiota. Tal vez por eso nunca tuve amigos. Pero seguí viendo el anime. Papá, afortunadamente, ya no estaba mucho en casa, así que pude verlo con mucha tranquilidad, eso sí, sin reírme muy fuerte, je, je, je...

El primer capítulo, en cuanto lo vi, me identifiqué con ella ya que no tenía amigos, pero a diferencia de ella yo no tenía ningún talento. Talento... ¿Qué se sentirá tener talento? Ya lo sabremos...

En el siguiente, cuando Nijita se llevaba a Bocchi, pregunté si sería posible si algún día alguien en la vida real se me acercara para hacerme parte de algo suyo. Una vez me invitaron a una fiesta entre los vecinos, pero papá no me dejó ir. Hasta recuerdo que advirtió a aquel que me invitó que se las vería con él. En fin... Cuando Bocchi se armó de valor y se acercó a Kita, más me identifiqué con ella ya que me cuesta mucho trabajo acercarme a la gente, Tal vez sea culpa mía. Tal vez sea molesta mi compañía. En el capitulo donde tenía que escribir una canción fue cuando me dije "tal vez ese sea mi talento, escribir... o tocar". Bocchi se me hacía una chica tan talentosa, pero no.., qué bah. En la audición lloré de alegría al ver que la pasaron. Me alegré tanto por ella. Que ella fuese feliz me hacía feliz. Recuerdo que deseaba ayudarla comprando un boleto de su concierto. Cuando agarró a su hermana reclamándole que no dijera que no tenía amigas, me dio nostalgia, ya que siempre quise una hermana.

Me encantó ese anime. Recuerdo que en el capitulo 9, salté la parte en la que los pájaros atacaban a Bocchi. Lloré por mi estupidez de reírme mucho. Por eso me alegraba por Bocchi, que podía ser tan feliz como yo lo quise ser. Cuando en el capitulo final me dijo "adiós", sentí un vacío tan profundo por volver a la realidad. Me di cuenta de muchas cosas. Sé que la vida no es una anime, pero mi vida no era vida. Cuando pasé al cuarto de papá y metí mano entre sus cosas, me di cuenta que ya había sido despedido. Su cuarto tenía muchas botellas vacías, pero también tenía algunas cosas de su ex trabajo, Nunca entendí por qué papá fue así conmigo. En fin... Ya lo sabremos.

¿Qué se sentirá tener amigos? ¿Qué se sentirá ser una buena hija? ¿Por qué un maldito dibujo, aunque no exista, tiene más felicidad en un dedo meñique que yo en mi no menos maldito cuerpo? Me gusta pensar, que quizás hay otra vida para en ella corregir mis errores. Pero ¿acaso habrá otra vida? En fin... Ya lo sabremos...

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Dicen que el último sentido en irse es el del oído, y es verdad. Aún puedo escuchar entre las sombras el frenético "no" que gritó papá cuando ya estaba en el suelo. Desde las sombras escuché lo que supe que sabría. Mi mamá no me abandonó, mi papá movió las influencias en su trabajo para quedarse con mi custodia, y la amenazó diciendo que si volvía, bueno, le pasaría lo mismo que me terminó pasando a mi. Desde las sombras escuché lo que supe que sabría. Los chicos que me insultaron el día del incidente del celular fueron a verme para despedirse de mi. Después de todo, sí tenía amigos. Hasta me llevaron flores, je, je... Supe que eran mis amigos ya que me llevaron un hermoso llavero de Bocchi. Desde las sombras escuché lo que super que sabría. Un profesor se acercó a mi padre y le mostró un cuaderno. Mi cuaderno secreto que olvidé un día en clases. Por algún motivo me asusté porque mi papá se enojaría, je, je, je. Era mi cuaderno de dibujos. El profesor le comentó que tenía mucho talento en el dibujo, en la perspectiva y el sombreado. Descubrí que después de todo sí tenía un talento.

Al final del camino fui un poco parecida a Bocchi, y eso me hace feliz. Y aunque le dije "maldito dibujo", me dio las risas y los momentos más lindos de mi vida. Mi vida... ¿Tendré esa otra vida para corregir mi error final? Ya lo sabremos...

Lo que nunca supe fue por qué papá fue así conmigo, ya que mientras lloraba él también se lo preguntaba con dolor. "¿Por qué fui así contigo, hija mía? ¿Por qué, mi amor?" Ay, papá... En serio me duele aceptar que nunca lo sabremos.