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¿Has leído por casualidad las creepypastas de El payaso de la mecedora y La Estatua del Ángel? Dicen que una es la copia de la otra, pero en realidad ninguna es una copia, ya que resulta que son la misma leyenda. Pensarás, "¿Pero eso no sería decir que son la misma?" Error, si supieras la leyenda que te narraré a continuación, te darás cuenta que aunque ambas puedan parecer la misma historia, son diferentes y al mismo tiempo, hablan del mismo monstruo, El Ángel Payaso ¿Te parece gracioso el apodo de este ente? Él también se ríe antes de devorar el corazón de sus victimas. Te pido que antes de tomarte a este ser como un mal chiste, leas su historia...

Historia Editar

Angel payaso2

Había una vez, en un circo, un payaso que era muy amable, aparentaba una bondad única y era muy divertido. Sus pinturas delatan a un hombre optimista y espontáneo. Pero un agradable día, se apareció una ángel que le auguró una desgracia. El ser divino le advirtió que, dentro de nueve días, moriría de un ataque al corazón.

El payaso, asustado, le imploro al ángel que le ayudara a evitar a la muerte, pues, incluso si era alguien con un corazón bondadoso que jamás se había oscurecido ante ningún temor, el terror a la muerte era algo que nadie podía fingir no tener. Para sorpresa del payaso, la ángel le explico que si poseía el cuerpo del payaso, podría salvarlo de su destino.

Si bien era cierto que dentro de nueve días, el payaso moriría de un ataque del corazón, la ángel le oculto que acabarían reanimándolo. ¿Por que esa ángel no le había contado toda la verdad al payaso? La razón era que aquella ángel había empezado a enamorarse de aquel hombre y deseaba con fervor ser parte de su mundo. Ella sabía que los ángeles y los hombres no debían interaccionar sus destinos, ya que eran de mundos muy diferentes, sin embargo, tampoco podía controlar esa pasión que sentía por aquel hombre.

El payaso, horrorizado ante la idea de morir, aceptó la sugerencia de la ángel, ignorando la verdad de los sentimientos de esta. La ángel se metió dentro del cuerpo del payaso a través de su estomago. El pobre hombre sintió un dolor indescriptible, se agachó y aulló como si le estuvieran estrujando las tripas. Sus ojos empezaron a volverse color sangre y su consciencia fue cayendo a un abismo del que no despertaría durante un largo tiempo. Los sentimientos de la ángel se entremezclaron con la oscuridad del corazón del bondadoso hombre y al aumentar la pureza de este, también aumentó la oscuridad que el payaso tenía oculto. Se había cometido un crimen antinatural en ese instante y las dos almas rebotaron haciendo que el mal encarnara el cuerpo y mente del payaso y que los poderes de la ángel, pasaran a formar parte de un nuevo ser que acababa de nacer, El Ángel Payaso.

Al abrir los ojos salió un ligero río de lágrimas de sangre y expresó una cruel sonrisa, acompañada de una risita que solo un ser de oscuras intenciones podría realizar. Unas alas negras y manchadas de sangre, salieron de él y aleteó hacia el cielo en pos de nuevas victimas para saciar su apetito...

La primera noche de debut de aquel ser fue como una película de "slasher", cuatro adolescentes, dos chicas y dos chicos que estaban de acampada en el bosque y tenían intención de contar historias de terror, hacer nubecistas tostadas y -¿por qué no?-,  tal vez habría un poco de sexo. Lastimosamente para ellos, lo único que harían esa fatídica noche, sería intentar salvar sus vidas.

Primero se acercó despacio, esperando a que apagaran el fuego. El viento sopló y les quitó posiblemente el poco tiempo de vida que les quedaría.

Primero fue a por la chica rubia, voló rápidamente y le arrancó la cabeza. Con la oscuridad sobre ellos, lo único que vieron fue el viento soplar más fuerte. Después el chico musculoso. Le atravesó el brazo por la espalda y al instante lo tiró al suelo. De la boca y el estómago de esta víctima, salieron grandes cantidades de sangre. El otro chico notó en la suela de sus zapatos cómo el charco de sangre se iba filtraba por sus pies. Miró al suelo y vio el cadáver de su compañero. Se acercó hasta él tratando de reanimarlo, sin saber que ya era demasiado tarde. La chica gritó y ambos empezaron a correr. Era emocionante ver cómo huían de él. Aquel monstruo sentía un éxtasis que invadía su estomago, incitándolo a perseguirlos.

Pero entonces se detuvo, ¿Cuál era el motivo para matar a esos seres? Sí, era divertido; pero no lo entendía. Aterrizó sobre un río y limpió la sangre de sus garras, y entonces lo comprendió al ver su reflejo en el agua. Él, era un payaso ángel, su misión era transmitir "el mensaje del señor" con "su alegría". ¿Qué mejor forma de acabar con el aburrimiento y llevarles ante la mejor sensación de paz y felicidad que la muerte? El macabro ser empezó a reírse a carcajadas y sus ojos se iluminaron con una luz azul oscura. ¿Cómo no lo había visto antes? El payaso decidió renunciar a sus presas y se dirigió a la ciudad, lugar donde estaba "infestada" de personas aburridas y depresivas.

Durante los siguientes días hubo en la ciudad de Barcelona, varios asesinatos donde las víctimas eran personas con un perfil psicológico depresivo o que simplemente tuvieran una vida monótona.

Una a una, las almas de aquellos seres con vidas insignificantes, habían alimentado la locura del monstruo y, extrañamente, aunque cometiera todas aquellas atrocidades, no podía considerarse como un pecador, ya que “nadie” cometía esos crímenes, ni el hombre que había sido payaso, ni la ángel que se había enamorado de este segundo. Aquella cosa, si bien no era siquiera alma al principio, había obtenido control sobre el cuerpo y mente de ambos y se había creado en sí con ese cúmulo de energías un tercer espíritu en ese cuerpo.

Aquel ser empezó a autodenominarse a si mismo como “Bufiel, el ángel payaso”, nombre que era una combinación entre “Bufón” y el arcángel “Gabriel”. El hecho de autodenominarse a sí mismo así, aumentó aún más la locura que había dentro de ese engendro y su poder fue en aumento.

Quería devorar más victimas, más almas, provocar más terror en el mundo, ensuciarlo de sangre y lágrimas, y mientras buscaba volando por el cielo de noche, el ángel payaso notó en una iglesia un aura... diferente. No era únicamente depresiva, estaba impregnada de miedo y asco, y se sentía sucia por dentro. Aquellos sentimientos atrajeron el fervor sádico del ángel y entró directamente por la vidriera de la iglesia. Miles de cristales se rompieron y, cuando aterrizó, la lluvia de cristales ante él se hizo hermosa, cortando su piel y dejándole una sensación placentera.

Bufiel observó con una sonrisa a la criatura que había delante de él, un niño, de no más de ocho años, que estaba con las manos unidas rezando y llorando.

- ¿Eres mi ángel de la guarda?
Bufiel

Al parecer, aquel chico había sido sodomizado por el sacerdote católico encargado de los niños. Ese hombre advirtió al infante que si hablaba sobre lo ocurrido a alguien, tendría un destino horrible su hermana pequeña. El niño, con la esperanza de que Dios le escuchara, le pidió que trajera su ángel de la guardia para acabar con la vida de aquel hombre. Y ahora ante él, estaba lo que creía que era un ángel justiciero.

Bufiel sonrió ante ese ser que había sido mancillado por dentro, lo agarró de la cabeza y lo alzó. Sus garras fueron presionando el cráneo del infante y el niño empezó a gritar sintiendo un horrible dolor en la cabeza. La cabeza del niño, estalló en una explosión de sangre y sesos y el cuerpo de la pobre criatura, cayó en seco ante el suelo.

Bufiel sonreía y la luna iluminó su alrededor. Aquel ángel había cometido un pecado injustificado en la casa de Dios, su sola existencia era un insulto a la naturaleza del cosmos. La sangre del infante salpicó un poco su cara y el éxtasis que había sentido ese monstruo ante semejante barbarie, irónicamente despertó a la ángel que yacía en su interior.

Ella, horrorizada ante semejante salvajada, gritó, lloró y se enfureció. Su rabia ante semejante crimen hizo que la criatura empezara a perder el control. Con esto, el payaso despertó de su sueño y, al ver semejante atrocidad cayo en llanto.

Bufiel no podía permitir que esos seres volvieran a tener consciencia y control, los necesitaba “dormidos” dentro de él.

El cuerpo del ángel payaso comenzó a tambalearse y empezaron a brotarle lágrimas claras de los ojos. Entonces el cuerpo empezó a arder en llamas azules, dejando al cuerpo del payaso en cenizas.

Las almas de la ángel y el payaso salieron del cuerpo encenizado y un rayo de luz los iluminó. Justamente cuando los dos iban a ascender a los cielos, unas cadenas agarraron al payaso y un portal hacia el infierno se abrió, ya que alguien debía responder ante los pecados del ángel payaso.

Ella lo tomó, intentando subirlo al paraíso, lamentándose de que por culpa de ella, él pagara injustamente.

“¡No te lo lleves a él, iré en su lugar!” gritaba ella. El payaso miró a la ángel y le dijo que él no estaba dispuesto a que ella pagara nada, que no era culpa de ella querer estar con él.

El payaso sabía que la ángel lo amaba, lo supo cuando fue poseído por esta, pero por culpa de su oscuridad, no pudieron corresponderse jamás. Ahora ambos se estaban declarando y ambas almas se convirtieron en polvo cósmico, para así algún día reencarnarse y volver a encontrarse. Las cadenas y la luz desaparecieron, dejando una iglesia con los cristales destruidos y dos cuerpos muertos, o eso aparentaban.

Las cenizas de Bufiel se fueron pegando en el cuerpo muerto del niño y fueron formando algo parecido a una estatua de ángel, o mejor dicho, un payaso con alas.

La cabeza se montó con más cenizas y sangre de los alrededores y el alma de aquella criatura inocente que intentaba salir de su cuerpo, se estaba pegando con las energías del monstruo. El niño empezó a gritar pero rápidamente fue quedando atrapado en un sueño indefinido y duradero.

Cuando acabó, Bufiel volvió a sonreír. Ahora, él era un ángel con un alma sucia, un alma que jamás podría revelarse y que podría manipular a placer. Pero los recuerdos y sentimientos del infante fueron poseyendo al monstruo y lo confundían. Mientras Bufiel alzaba el vuelo, gritó de forma burlesca lo siguiente: “Sacaré a todos los niños de la tierra, ya no serán presas de los adultos e irán al paraíso, y a los adultos me los comeré ¡Muajaja!”

Dicen que desde ese fatídico día, una estatua con forma de ángel y pintado como un payaso, entra en las casas para acabar con la vida de los niños y devora la carne de los adultos. Nadie sabe con seguridad con qué forma se presenta normalmente, algunos supervivientes afirman que es un payaso con colores depresivos, otros que la estatua de un ángel pero en realidad están viendo exactamente lo mismo. La pregunta que ahora deberías hacerte es la siguiente: ¿Cómo lo veras tú?

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