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Hanna, una chica de 6 años, de cabello pelirrojo oscuro con ojos de color dorado y una piel pálida, quien vive con sus padres en una pequeña casa en el campo, ella es un poco apartada de los demás, no le gusta salir de la casa, nunca ha ido a la escuela y siempre se envuelve en sus sabanas en su cuarto todas las tardes. El padre de Hanna es adicto al alcohol, y su madre siempre se la pasa pensando en el dinero, creo que ella quiere más el dinero que a su propia vida.

En un día tan lluvioso, Hanna como siempre estaba deprimida acobijada en sus sabanas, viendo como caían las gotas de lluvias en su ventana. Hanna en ese día tan solo vestía su pijama toda llena de parches, pero aun así suave y caliente, no sabía que hacer para entretenerse un poco, ya que en esos momentos ella estaba aburrida, al bajar las escaleras escucho la voz de su madre hablando con su padre diciendo:

- Tom ya no quiero vivir en esta pocilga

- y que quieres que haga yo?, estúpida

- no me llames estúpida, yo tengo un nombre y es Sara

- si como digas estúpida

Hanna siempre tenía que soportar las peleas de sus padres, y ella sin hacer tanto ruido se dirigió a la cocina y agarro una de las galletas que estaban en un frasco y por accidente tiro el frasco, y eso llamo la atención de los padres. El papá de Hanna la regaño y le empezó a pegar en lo que su mamá la estaba gritando:

-POR QUE TIRASTE EL FRASCO?, ESTARÁS CASTIGADA, NO HACES MÁS QUE COMPLICARNOS LA VIDA, ERES UNA INÚTIL

Después de todo eso, Hanna se subió a su cuarto a llorar como siempre lo hace.

Años después, cuando Hanna ya tenía 10 años, escucho otra vez a sus padres hablar de que se quieren deshacer de ella:

- YA NO AGUANTO A ESA MOCOSA, CON ELLA ME GASTO MUCHO DE MI HERMOSO DINERO

-TU CREES QUE ERES LA ÚNICA A LA QUE YA SE CANSO?, YA ODIO SUS BERRINCHES

Hanna quería llorar al escuchar eso de sus padres, pero ella sabía que ya era grande como para llorar por palabras feas, después de unos días, llego la tía de Hanna a llevársela, ya que los padres le pidieron que se la llevara a vivir en la ciudad, cuando Hanna empezó a empacar, sintió una sensación extraña, una sensación y deseo de voltear a ver la ventana de su cuarto para ver los grandes bosques que estaban frente a ella, pero luego sintió que algo o alguien la estaba viendo desde los oscuros bosques frente a su casa y eso le hizo sentir un escalofrió recorrer le su cuerpo, después de eso, cerró los ojos y al abrirlos frente a la ventana, vio a un ser extraño de partes alargadas, y parecía llevar puesto un esmoquin, Hanna intento mirarle bien el rostro pero parecía que no tenía, y aun que Hanna descubriera de que no tiene rostro, aun así, ella se sentía observada por él, pero no le dio tanta importancia y se subió a la camioneta de su tía.

Al subir a la camioneta y después de unos minutos largos de camino lluvioso, la tía le dijo a Hanna:

- no entiendo el ¿por que tus padres se querían deshacer de ti si eres muy tranquila?, ¿Qué hiciste para que te odiaran de esa forma?

- nacer

Respondió Hanna un poco triste, pero despreocupada, y la Tía la miro por el retrovisor un poco preocupada por ella. Tiempo después, ya que llevaban más de una hora viajando en la camioneta, Hanna se empezó a aburrir, y decidió mirar a la ventana para entretenerse un poco; Al mirar a través de ella por un tiempo sintió una presencia extraña que la miraba y la seguía en los árboles, y al intentar mirar bien que es lo que era, vio la silueta de unos jóvenes correr a la misma velocidad que el de la camioneta y atrás de ellos, estaba el mismo ser extraño que estaba en los árboles en frente de su casa

Cuando llegaron al departamento de la Tía, estaba todo sucio, destruido, y la Tía miro decepcionada a Hanna. La Tía quiso animar el momento:

- ¿que te parce si re decoramos este departamento?

- . . . como tú quieras

- está bien, en tonces manos a la obra

Hanna se sintió cansada después de tanto viaje en camioneta y carretera, como para no ayudarle a su Tía a arreglar un departamento viejo, pero bueno, aun así, tuvo que ayudarla.

Después de tanto levantar, recoger y limpiar, Hanna ya estaba exhausta y su Tía decidió llevarla a su nueva habitación, resulta que la habitación estaba un más desordenada que la sala.

La Tía quiso arreglar ahí, y Hanna ayudo un poco, cuando Hanna estaba limpiando en una parte de su cuarto noto que algo estaba atorado en el suelo, e intento quitarlo de ahí, parecía pegado, ya que estaba muy difícil de quitar, al final si pudo quitarlo de un mini hueco, y cuando lo lavo en el lava manos del baño, parecía un clavo pero curveado con dos puntas, se parecía más a un ancla, a ella le gusto su peculiar forma ya que nunca había visto un clavo igual, no le quiso contar a su Tía sobre su descubrimiento ya que puede que se lo quite y lo tire a la basura.

Hanna quiso hacerse un tipo collar con él ya que en la sala también había encontrado una cadena con broche como para hacer un collar, lo hizo en la noche cuando ya eran las 10 de la noche, o sea cuando su Tía ya estaba total mente dormida, hizo su collar con mucha cautela, y para no picarse con las esquinas del clavo decidió ponerle un mini plástico en forma de corazón chiquitos, con el collar puesto se sentía más protegida y más segura.

Los años pasaron rápido, dijo la Tía cuando vio a Hanna ya más grande, ella ya tenía 13 años, y cuando asistió a la escuela nueva de la ciudad, ella no hablaba con nadie, siempre estaba sola.

El uniforme de la escuela era de color gris con rojo, blanco y azul, a Hanna solo le gustaba el color gris del uniforme. Y en su escuela la molestaban unas chicas más grandes que Hanna y siempre le quitaban su dinero, su comida, sus trabajos de la escuela y los destruían; pero bueno, por lo del desayuno que esas bravuconas se lo quitaban, ella se puso más delgada, ya que en su niñez estaba más rellenita.

En los días siguientes ella no quería seguir asistiendo a la escuela, ya que pensaba que tal vez las bravuconas ya la esperaban en la entrada, y ella no le quería decir a su Tía sobre el problema, ya que piensa que tal vez no le valla a ayudar y que también se les una a las bravuconas.

Mientras que la Tía intenta hacer feliz a Hanna, ya que en ningún momento de su vida a mostrado una sonrisa, es como si ella no tuviese sentimientos, pero bueno, aun así, la Tía intentaba de todo para hacerla al menos reír, pero nada serbia, hasta que decidió llevarla de compras aun Tianguis. Todo iba bien para la Tía, pero Hanna se estaba aburriendo, hasta que volteo la mirada y vio a un chico al otro lado del tianguis, tenía cabello rubio bien peinado, piel pálida, una camisa con rayas azul fuerte y azul claro, ojos verdes y pantalones grises, como los que llevan los alumnos de su escuela, y como Hanna pensó en eso, supuso que tal vez él sea nuevo en su escuela, y como ella estuvo faltando no se haya dado cuenta, y decidió volver a la escuela para conocerlo.

Pero al llegar en la mañana siguiente, vio que aún no llegaba casi nadie, y de todas formas entro, dentro todo se veía normal, solo que vacío, al llegar a su salón de clases sintió un escalofrío recorrer su espalda lentamente, ella sintió como si alguien o algo la estuviera mirando detrás de ella, Hanna no quería voltear, pero tenía miedo, así que decidió cerrar los ojos y agarrar su collar fuertemente hasta romper los corazoncillos que tenía de protectores, y las esquinas del clavo se enterraron en la mano de Hanna, pero ella sintió tanto miedo en ese momento que no le importo que le sangrara su mano. Y después se sintió un silencio horrible, y escucho un susurro en su oído que le dijo:

- ¡NO TEMAS, QUE LA DIVERSIÓN APENAS VA A COMENZAR ¡…

Después de todo eso se escuchó la chicharra de la escuela y aparecieron todos los alumnos mirándola con caras de terror a Hanna, ella no entendía hasta que se vio su mano con la que agarro fuertemente su collar, y resulta que el clavo atravesó su mano entera. Cuando la llevaron a la dirección, ahí estaba el chico que vio en el Tianguis, ella no conocía ese sentimiento que sentía al verlo de reojo, ella se sonrojo hasta quedar roja como un tomate. El chico se dio cuenta y decidió hablarle:

- hola

- ho-hola

- cómo te llamas?

- Hanna, y tú?

- Johny o Jonatan

- me gusta más Johny jeje

- y a mí me gustan tus ojos

Hanna se puso más sonrojada que antes, y el director la llamo para que viniera su tía por ella, cuando su tía llego le pregunto:

- ¿que fue lo que te paso?

Hanna no quería responder, ya que ella misma no sabía que paso. Después la Tía se la llevó al apartamento para vendarle la mano, y se percató de su collar manchado de sangre en las puntas, la Tía le arranco el collar a Hanna del cuello y le pregunto:

- ¿de dónde sacaste esto?

- …..

- bien, si no me quieres decir mejor lo tiro a la basura

- ¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOO!!

- ¿por que no?

- con el me siento segura

- ¿segura?, pero que tonterías estas diciendo, esta cosa te perforo la mano estúpida

- lo siento

- no, yo lo siento, no me puedo enojar con tigo *la abraza*

En la noche, Hanna empezó a escuchar sonidos extraños en el techo de su departamento, como si alguien estuviera caminando arriba, aunque el apartamento de arriba estaba sin dueño, pero bueno, a Hanna no le dio tanta importancia, ya que pensó que tal vez alguien ya había comprado el apartamento de arriba. Hanna ya no tenía su collar de clavo y se sentía un poco insegura, durante casi toda la noche no durmió, porque estuvo pensando en cómo recuperar su collar, y ¿en dónde lo dejo su tía?

En la mañana siguiente, Hanna se despertó temprano para poder buscar su collar, al intentar entrar al cuarto de su Tía sin despertarla, resulta que el collar estaba a simple vista, en sima del cajón de ropa de su Tía, cuando Hanna intento agarrarlo, su Tía se estaba despertando, así que Hanna sin pensar dos veces agarro el collar y salió corriendo para a fuera de la habitación, y azoto la puerta por las prisas, la Tía se despertó de susto.

Ella supuso que Hanna había tomado su collar del mueble y salió corriendo, así que decidió ir tras ella y quitarle nuevamente el collar para que no se vuelva a hacer daño ella misma otra vez.

Hanna se encerró en su cuarto, porque ya sabía que su Tía a fuerzas le iba a quitar su collar. y ella ya no quería asistir a la escuela, pero aun así pensaba en Johny…

Al día siguiente que por fin salió de su cuarto, la Tía le dijo:

- ¿me puedes dar esa chatarra por favor?

- no

- ¿Por qué?

- ya te dije, con el me siento segura

- pero esa cosa te puede hacer daño como la otra vez

- no me importa

Hanna lavo su collar quitando le la sangre seca y se lo llevo a la escuela, una vez llegando ahí, vio que todos la volteaban a ver con una mirada de odio o de rareza, Hanna se empezó a sentir incomoda y agarro su collar nuevamente, pero llego un profesor y le agarro de la mano y le dijo:

- oye, ¿que no te han dicho que los clavos no deben de estar al alcance de los menores de 15?

- si, pero es mi collar y me siento protegida con el

Todos los niños que estaban presentes en el pasillo se rieron de Hanna por lo que dijo:

- está bien, si tú lo dices, mientras no te lo agarres constantemente, todo bien

- gracias señor…

- oh, me llamo Nick

- ok, señor Nick

Al llegar al salón de clases, todos los compañeros de Hanna se empezaron a apartar de ella. A Hanna se le empezó a hacer raro de que las bravuconas ya no se le acercaran, y no las veía en ningún lado.

En el recreo, Hanna se sentó en una banca sola *como siempre* y desde la banca se alcanzaba a ver todo el patio, y en un rincón del patio se alcanzó a ver a Johny, junto con el grupito de las Bravuconas que son 3 chicas, Hanna sintió un sentimiento de odio hacia ellas, se agarró su collar, se lo quito del cuello, y camino hacia ellas, en ese momento Hanna ya no se sentía como antes, sino que por ese sentimiento de odio tuvo un impulso extraño; una vez que llego con ellas solo les dijo:

- ¿Qué hacen?

Las chicas la miraron con cara de asco, y Johny la saludo felizmente:

- Hola Hanna

- Hola Johny

- Johny, ¿conoces a esta rarita?, ya te hemos dicho que no te juntes con raras

- y tontas jajaja

- yo no soy rara ni tonta, Johny, ¿Qué te dijeron de mí?

- pues, yo…

- cállate Johny, ella solo es una chismosa

- ¡¡SUFICIENTE!!

Hanna con su collar en su mano, lo abalanzo hacia una de las chicas raspándole su ojo derecho:

- no, tú no eres rara ni tonta, tu eres una psicópata

- gracias por notarlo

Hanna agarro su collar nuevamente y lo aventó a la segunda chica, y se lo enterró el clavo en el abdomen haciéndole un hueco lleno de sangre:

- ¡¡ALEJATE DE MI!!, ¡¡LOCA!!

- tu aléjate de Johny

Hanna agarro su collar y se encimo de la última chica que quedaba, y le hizo una estrella en el abdomen.

Johny se quedó sorprendido con toda la escena que vio, y le empezó a dar miedo Hanna.

Hanna se paró del cuerpo de la otra y al ver toda la escena que hizo en el recreo, ella termino cubierta de sangre, viendo cómo se retorcían las chicas en el suelo del dolor, Hanna sintió un sentimiento de satisfacción, de gusto, de placer.

Después, le llamaron a su Tía para que se la llevara a un psicólogo, y obviamente la expulsaron de la escuela. Hanna se puso un poco triste, porque ya no va a volver a ver a Johny, y no quiso contarle nada a su Tía de lo que paso, pero ella lo recordara como una experiencia extraña, pero satisfactoria que nunca va a olvidar…

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Años después, la Tía ya no aguantaba más a Hanna, ya que nunca le logro quitar ese collar, nunca logro hacer que sonriera y ya no la aceptaban en ningún colegio por lo que hizo hace algunos años; aparte de que Hanna ya tiene 16 años, y como toda una adolescente se decidió por cortarse demasiado el cabello, y solo se dejó unas tiras a los costados largas.

La Tía la mando a la tienda a comprar unos huevos y tortilla para desayunar, a lo que ella accedió, y dejo su collar en su habitación, y la Tía aprovecho a agarrarlo y esconderlo de ella.

Mientras que Hanna iba camino a la tienda ve a lo lejos una camioneta gris estacionada, y se le hizo curioso verla en una calle de un sentido y que la camioneta este estacionada al lado contrario, aun así, ella siguió su camino a la tienda; más adelante, Hanna paso al lado de un hombre misterioso, que llevaba una chaqueta negra que le tapaba el cuello y la boca, y también usaba unas gafas de sol y una gorra negra que le taba todo el cabello y parte de los lentes, Hanna se sintió un poco extraña al pasar al lado de ese hombre; cuando Hanna avanzo más, sintió que alguien la seguía, ella no quería mirar atrás, ya que sentía un temor, así que tuvo que mirar a atrás disimuladamente, y era ese mismo hombre de la chaqueta negra, y la camioneta se estaba acercando a ella, Hanna sintió un momento de temor y ganas de correr, pero le daba miedo de que el hombre que la estaba siguiendo le hiciese algo como un arma para dispararle por la espalda, luego ella escucho un silencio, y en ese silencio se rompía por el sonido de unos pasos acercándose, primero iban lentamente y luego fueron acelerando hasta escucharse detrás de Hanna; ella ya estaba paralizada y se detuvo de caminar, sintió como unos brazos la agarraban de los costados lentamente, luego sintió como esos brazos empezaron a apretarla fuerte y a levantarla, y Lugo le taparon la boca con una manta. Hanna ya quería gritar, pero no podía por esa manta extraña, Hanna por el miedo se desmayó…

Hanna, al despertar de su desmayo, se encontraba en una habitación oscura que solo era iluminada por un foco arriba de ella, Hanna sentía miedo. Unos minutos después entro a la habitación un hombre misterioso, que usaba una máscara, pero de todas formas la oscuridad le tapaba un poco la cara y el cuerpo, y detrás de ese hombre venían dos más, pero uno traía escoltando a una chica de cabello negro y ojos del mismo color que los de Hanna (oro), esa chica parecía traumada ya que tenía una cara de asombro y de susto, y parece que tiene 17 años.

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Carina, es una chica de 8 años que desde los 6 le diagnosticaron esquizofrenia de nivel 8, en la que escuchas voces y ves ilusiones bastante creíbles, y nunca pudo conocer a su padre, y vive con su madre soltera.

Ella tuvo que soportar una infancia aterradora, ya que cada noche escuchaba voces y susurros que repetían su nombre, y sus sueños no eran la excepción, en todos esos sueños solo estaba ella sentada en una habitación oscura y solitaria, luego se escuchaban pasos a lo lejos y se iban acercando hasta sentir como una mano rosa su cabello lizo y negro, casi acariciándolo.

En su adolescencia no pudo hacer amigos ni amigas, ya que todos la conocían como la chica rara, ya que siempre se sentaba sola en una esquina oscura del patio de la escuela y en ese lugar ella hablaba sola. En el salón de clases no hablaba, no participaba, y cuando alguien se le acercaba para poder hablar con ella o intentar meterla al grupo, ella siempre decía:

- “no debo hablar con ustedes, o el me castigara”

Por esa razón nunca tuvo un amigo con quien jugar, hablar, o a quien la ayudara.

Carina iba paseando por el parque, justo dos días después del funeral de su madre, en ese momento Carina ya tenía 17 años y ya sabía cuidarse sola, pero ese día en el parque, escucho una voz en su cabeza que le dijo:

- cuidado -susurro-…

- ¡¿que?!

Y una mano la agarro por atrás de sorpresa y con un pañuelo cubierto de somnífero le taparon la boca…

Carina despertó en una habitación blanca, y empezó a ver sombras pasar corriendo a su alrededor, y gritándole cosas, eso lo veía cada segundo, minuto, hora, día, semana, mes o hasta un año entero veía sombras y las escuchaba murmurar su nombre y gritándole cosas como: “ERES INUTIL, ESTUPIDA, NADIE TE QUIERE, MATA A TODOS, NADIE TE MERESE”, cosas así. Y tiempo después, ella empezó a gritar de desesperación, y los hombres de ahí decidieron encadenarla, y la empezaron a tratar como un animal peligroso, como si se tratara de un león o puma y a veces la torturaban sin motivo.

Carina fue perdiendo el conocimiento y las ilusiones que veía se apoderaban aún más de su mente, y llego un día en que ella le puso fin a ese sufrimiento, gracias a una voz en su cabeza que le dijo:

- escapa y mátalos a todos, ellos no merecen vivir

En esa noche hubo una masacre en ese lugar, y como a ella no le daban otra comida más que carne, ella en vez de atacar a todos con armas, ella se los comió uno por uno, y los fue despedazando, luego de eso, ella intento escapar, pero la capturaron otros hombres, y la llevaron a una habitación oscura alumbrada por una lampara en sima de ella, y en esas habitaciones solo la torturaron aún más.

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Hanna estaba aterrada e incómoda con esa chica a su lado, pero para no volverse loca, decidió hablarle:

- ho-hola

- . . .

- ¿no puedes hablar?

- . . .

- está bien, me llamo Hanna, ¿y tú cómo te llamas?

- no . . . no recuerdo, solo recuerdo una “C”

- oh

Después alguien abrió la puerta y entraron tres hombres, uno de ellos traía una mesa llena de artefactos de tortura, como: un hacha, cuchillo de cocina, una cierra eléctrico, una pistura, una pistola, tijeras largas y afiladas, y una jeringa con un líquido azul extraño; C al ver la jeringa empezó a gritar sin motivo y a patalear como si le fueran a hacer daño ese líquido, Hanna no entendía nada, pero si se estaba poniendo nerviosa con los gritos de terror de C.

El hombre que traía esa mesita agarro la cierra eléctrico y la coloco encima de la cabeza de Hanna. Hanna ya estaba llorando, ya que sabía que ese sería su último momento de vida…

DESPUES DE ESO TODO SE PUSO EN NEGRO…

No se escuchaba nada, Ella ya no sabía si era Hanna o C, ya que no se sentía como antes, estaba sentada en una mesa de pruebas en un laboratorio, al voltear a su alrededor se percató de que no había nadie, estaba vacía la sala, al intentar pararse, no sentía bien las piernas, sentía la izquierda dormida y la derecha si la podía controlar, al igual que los brazos, al mirarse el brazo izquierdo se dio cuenta de que no era igual al derecho, este tenía piel más quemada y con muchas pecas, mientras que el brazo derecho era de piel pálida, decidió buscarse un espejo, y al verse en el reflejo de la ventana se aterrorizo de lo que vio…

Ella vio a un rostro partido en dos, el lado derecho era Hanna, de cabello pelirrojo oscuro, ojo de color dorado (oro) y la piel toda pálida; mientras que el lado izquierdo era de cabello negro, ojo dorados (oro) y la piel quemada y con pecas el cachete y nariz.

Era una fusión forzosa de C y Hanna, y la que estaba controlando el cuerpo era Hanna, pero de pronto, ya se podía mover bien el lado izquierdo, ahora era C (Carina), y ella al mirarse en el reflejo de la ventana, quedo impactada, le gusto su nuevo cuerpo, y lo que más le alegro fue de que se libró de la esquizofrenia.

Se escucharon pasos que venían hacia donde estaban ellas (ella), como aún no se coordinaban bien no se decidían que hacer hasta que Hanna decidió combinar sus mentes, y cuando lo hicieron, Hanna se sentía atrapada, presionada, perseguida y solitaria, se sentía como Carina se sentía hace tiempo, mientras que Carina se sentía agredida, odiada, maltratada e incomprendida, se sentía como Hanna se sentía hace tiempo.

Y así nació una nueva chica, una joven caníbal, que piensa primero en ella y luego en los demás, Hanna y Carina ya no existían. La chica decidió agarrar la manta que había en la mesa de pruebas y ponérsela de capa, y escapar de ese maldito lugar, estuvo atacando a todos los que la querían atacar, primero los mataba con cualquier arma que encontrara y luego se comía una parte de sus cuerpos.

Ella supo que ahora era la creación de dos mentes, y claramente su capacidad mental era superior a la de un humano normal, supo formar estrategias en su mente y poder escapar fácilmente, asesinando a todos los del lugar y comiéndoselos, quemo el lugar entero al terminar con todos.

Ahora que era el doble de la capacidad mental de un ser humano normal, pensó que tal vez tenga algo fortalecido de su cuerpo, y si que lo tuvo, ella contaba con super fuerza, velocidad y podía controlar las cosas telepáticamente, y esas habilidades nuevas le iban a ayudar a poder vengarse de algunas personas.

Después de tanto caminar, se encontró con el departamento de Hanna, y al asomarse por una ventana vio a la Tía de Hanna empacando sus cosas, y a la vez dijo:

- que bueno que desapareció, al menos ya no tengo que cargar con un peso más en sima

La chica sintió un dolor y dijo furiosa rompiendo todos los vidrios con su mente:

- Nunca te importe, nunca te interese, nunca me quisiste, ahora tu no mereces vivir.

La chica levanto a la Tía agarrándola del cuello con su mente y entrando al departamento lentamente. En lo que se sacudía la Tía del ahorco se le callo del bolsillo el collar del clavo en forma de ancla, ella lo agarro y dijo:

- esto me pertenece estúpida.

La soltó:

- pe-perdón, yo, pensé que…

- tu nunca vas a pensar

- yo…

- no necesito escuchar más de tus absurdas mentiras

- ¡¡HANNA PERDONA ME!!

- . . .

Ella termino comiendo a la Tía viva, cacho, por, cacho. Ella pensó un poco en el apartamento y decidió envolverse todo el cuerpo con vendas para que nadie descubriera quien está detrás de las muertes y asesinatos con todo y su ropa abajo, y luego se puso una capa de un color rojizo para que la sangre no se notara y decidió llamarse Cap. Hanna…

Y la última vez que se le vio fue en alguna parte del bosque… o ¿no?

FIN…