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Esta es mi historia, donde cuento mi pasado, pero se podría decir que es parecido al tuyo: solo soy un chico tímido, normal y corriente. La única diferencia es que mis padres se han separado... Me fui a vivir con mi madre, ya que mi padre se fue con su amante. Yo trabajo y estudio. No me gustaba mucho el ambiente pero era el único lugar donde podíamos ir.

Un día, cuando volví del trabajo vi a mi madre tirada en el piso, no lo pensé dos veces y fui a ayudarle. Cuando la toqué, estaba fría, pálida. Llamé a la ambulancia, pero como estábamos fuera de la ciudad, tardaba como 5 horas. Era demasiado tarde. La perdí, traté de hacer todo lo posible para revivirla pero no pude hacer nada. Estaba destrozado, no podía creerlo. ¡¡¿¿POR QUÉ??!!

Cuando estaba en el hospital, mi padre fue a recogerme, fuimos a donde estaba viviendo para recoger mis cosas para así volver con el, yo no quería, solo quería estar con mi madre...

Pasaron los días, conocí a mi madrastra, no era mala, era muy diferente a mi madre pero me agradaba. Un día lluvioso, me quedé solo en casa. Me puse a mirar el paisaje a través la ventana. Pasó la noche. Noté que aún no había llegado nadie. Ellos me dijeron que volverían a las 11 de la noche, eran las 11:30 de la noche. De pronto sonó una llamada telefónica de la cocina, fui a contestar rápidamente.

-Lamento decirle que su padre ha fallecido en un accidente de tránsito.

-¡¡¿¿Qué??!! ¿Quién es usted? -dijo mientras seguía escuchando esos sonidos extraños.

-Mañana te tocará a ti-el hombre cuelga el teléfono, oyéndose de fondo un grito de dolor de mi madrastra.

Quedé paralizado, traumado mientras pensaba que hacer. Iba a llamar a la policía pero no me creerían. Decidí salir de casa, me fui corriendo lejos de casa. Fui a un bosque y me escondí ente unos árboles. Unas sombras siniestras seguían mis pasos. Nuevamente volví a correr con lo que me sobrara de energía. pero caí en un pozo profundo, torciéndome el tobillo. Me desmayé.

Cuando me desperté, estaba amarrado a una silla. No podía hablar, miraba para todos lados pero solo veía gente muerta: pedazos de cuerpos humanos, sangre en todos lados. De pronto entró a la habitación un hombre alto, flaco, con una cicatriz a la mitad de su cara y unos ojos penetrantes de color negro intenso, bastante pálido.

Él se sentó a mi lado, mirándome. Entonces me habló, acariciando mi cabello con una de sus manos cubierta de sangre seca. Reconocí su voz, era el del teléfono.

-Tienes los mismos mismos ojos que tenía tu padre cuando le tocaba el cabello... Descuida, no te haré daño.

Sonó un teléfono. Este agarró su móvil y se fue de la habitación. Me tranquilicé por un momento mientras me movía para todos lados hasta que me caí al piso rompiendo la cinta que me tenía amarrado a ella. Me levante rápidamente yendo hacia la puerta.

Cuando la abrí estaba todo oscuro y había un terrible olor a carne podrida. No me tardé mucho en salir. En medio de la penumbra, descubrí a mi padre y a mi madrastra, sus cabezas colgando junto a otras cabezas de personas. ¡No pude más! Huí corriendo al bosque sin importar lo que pasara, llorando.

Pasaron los años,viviendo en el mismo bosque, matando a los animales, comiendo insectos, solía vivir en una cueva que hice. Un día me llegó una enfermedad algo extraña, me volvía cada vez más pálido y mis ojos se tornaron totalmente negros.

De alguna forma esa enfermedad me fue útil, ya que gracias a ella no sentía frío ni me venia ningún resfriado ni nada por el estilo. Decidí salir del bosque y me dirigí a otro bosque.

Vi a unos chicos acampando en ese bosque por la noche. Me acerqué a ellos, quería tener amigos, no quería estar más solo. Cuando me vieron gritaron de horror. Salí rápidamente de la carpa, yendo al bosque.

Era un día de luna llena, se podía ver con claridad el agua. Me acerqué a un arroyo a tomar agua y vi mi reflejo. Qué repugnante aparecía.... Solo quería ver a mis padres una vez más, así que sin dudarlo me tiré al arroyo. Mi cuerpo se hundía bajo a la luna llena.

"Estaremos de nuevo juntos, familia", fueron mis últimas palabras de alivio pensando en que estaría con mi familia nuevamente pero no...

He dejado mi cuerpo pero mi alma no podía juntarse con la de mi familia. Desde entonces vago entre las sombras, acechando a los humanos en sus casas, por la nostalgia de los viejos tiempos.