Wiki Creepypasta
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Cuando uno experimenta situaciones en las cuales la razón puede fácilmente ser confundida y nuestra mente se ve inmersa en una confusión que nos hace pensar que somos un puñado de locos, es ahí cuando la oscuridad disfrazada de ángel de luz nos invita a pasear en el medio del jardín de lo desconocido...

La historia que voy a relatar no es un invento mío, mucho menos persigo obtener la aceptación de los lectores, de hecho por tres largos años he intentado hablar lo menos posible de esto, mas considero que en algo puedo contribuir para evitar que otros incautos caigan en mi mismo error.

Permítame presentarme amigo lector, mi nombre es Alberto, y dejémoslo en Alberto nada más porque no interesan más datos sobre mí, excepto aquellos esenciales para armar mi relato. 

Retomando el tema, todo empezó hace tres años, mientras aún cursaba el colegio, tenía 18 años y estaba frecuentemente inmerso en depresiones irracionales y sin fundamento (típico adolescente). Trataba de encontrar algo de paz, armonía para mi vida y sencillamente no podía o no quería hacerlo, muy dentro de mí había algo que creaba conflictos internos bastante graves que a menudo, estallaban en grandes acontecimientos de rebeldía con mis padres o peleas callejeras.

Una noche, sumido en una soledad extrema, llegué a mi casa y como de costumbre eché llave a mi cuarto; cerré las cortinas y puse algo de rock a muy alto volumen (esto me relajaba) y empecé a gritar como loco y a lanzar puñetazos a la pared.

Exhausto, me senté al filo de mi cama y encendí la lámpara de noche.

De pronto me sobrecogió una tristeza terrible y pronto empecé a llorar. Muchos hechos tristes acompañaron mi vida, y la muerte para mí jamás fue ajena, pues en varias ocasiones mis seres queridos han muerto frente a mis ojos y a veces, sin siquiera poder despedirme de ellos.

Mientras estaba llorando y reprochando muchas cosas a Dios, se abrió la puerta y un hombre esbelto vestido de negro, con el rostro cubierto entró y se sentó junto a mí. ¿Por qué lloras si ya sabes que tu vida apesta y que nadie te quiere?, estás solo y vacío- Dijo el hombre con voz brusca y bastante gruesa.

¡Déjame en paz, por qué has venido a atormentarme más de lo que ya estoy, pretendes acaso volverme loco, aléjate de mí!- Le respondí.

No es necesario que te ofusques, he venido a alivianar tu carga, sólo necesito que me entregues todos tus sentimientos, todo tu corazón; a cambio yo te daré la fortaleza que necesitas para dejar de sufrir y para enfrentarte a cualquiera que pretenda hacerte daño- Dijo suavemente el hombre.

Estaba tan enojado conmigo mismo (sin razón alguna) que no tomé muy en serio las palabras de aquel sujeto y cansado de escucharlo, apresuradamente dije:

Bien, Bien, he escuchado suficiente y no me interesa seguir escuchando, ¡vete de mi vida!

El sujeto con tono burlón me dijo:

¡Hey niño! Y que dices de mi propuesta, ¿aceptas o no?

Estaba yo demasiado confundido y enojado que poco recordaba en ese momento lo que había expuesto aquel personaje.

De acuerdo, si eso quieres para dejarme tranquilo, haz lo que te plazca.

Sonriendo me dijo:

No te arrepentirás te lo apuesto, ya nos vimos antes, nos veremos después. Y tal como vino se fue...

De repente me desperté recostado boca arriba en mi cama, las cortinas cerradas y la radio encendida; pensé que todo había sido un sueño y no tomé en cuenta el asunto.

Pasaron algunas semanas y en el transcurso, mi carácter y genio empezaron a cambiar... Muchas veces hice llorar a mi madre por la manera en que la insultaba, tuve peleas de puños con mi hermano e incluso, disfrutaba haciendo infelices a las personas, especialmente a las mujeres. 

¡Tan divinas las mujeres! Inocentes, cándidas y dóciles, esperando desde pequeñas a su príncipe azul; soñando con su primer beso de amor. JAJA... en ese entonces eso me parecía una estupidez y me alegraba tanto destrozar las ilusiones de muchas jovencitas que ciegamente confiaban en mis palabras de poeta decadente.

Aprovechando que soy un chico simpático y de buen convencimiento de palabra, me dediqué a enamorar a muchachas para luego destrozar sus ilusiones con maldades (no detallaré esto para que las damas lectoras no se ofendan).

Para ser preciso, nunca me interesó meramente el sexo en esas relaciones (rara vez ocurrió), mas bien, mi afán era el conseguir su confianza, su amor, que me cuenten sus sueños, expectativas y todo aquello que hace que el alma se mantenga viva.

¿Por qué se preguntará el lector?. Sólo diré que como los vampiros se deleitan bebiendo de la sangre hasta dejar los cuerpos de sus víctimas secos, yo era un engendro que me deleitaba robando los sueños de aquellas inocentes almas hasta dejar sus almas SECAS.

Una tarde llegué a mi casa un viernes luego del colegio, mi madre me recibió con una sonrisa y me preguntó cómo iba en el colegio; sin razón alguna me molesté con ella y le propicié una sarta de insultos que lo único que recuerdo era verla llorar. Mi hermano, presenciando el suceso quiso detenerme mas de un puñetazo lo aparté de mi. Lo golpeé con tal fuerza que salió despedido unos 4 metros (sin ser yo una persona robusta) y riéndome a carcajadas me iba retirando hacia mi cuarto, cuando mirándome él a los ojos me dijo:

¡Eres un monstruo!

En ese momento no sé que pasó pero algo reaccionó dentro de mí y empecé a llorar, pedí disculpas porque no sabía lo que estaba haciendo (y en realidad no me había dado cuenta de mi comportamiento sino hasta ese día) y abrazando a mi madre y a mi hermano continué llorando como un bebé.

De regreso a mi cuarto, me quedé dormido y al despertar había una figura (que yo conocía muy bien) que estaba escondida entre las sombras de la pared y del clóset. Pero esta vez, su aparición fue espeluznante; sus ojos eran rojos y su sonrisa estaba marcada por dientes afilados cubiertos de sangre (al menos a mí me pareció sangre).

Sonriendo me dijo: Buen trabajo, eres un excelente chico, escogí bien, seguro no me recuerdas?; te diré que nos vimos antes, hace mucho, yacías en tu cuarto dormido; si bien recuerdo tenías 5 años cuando mi aliento te despertó y te asustaste tanto al verme que del miedo olvidaste todo este tiempo aquel suceso.

Soy Belcebú y esta vez eres mío y nadie, absolutamente nadie podrá detener el avance de tu mal; tu corazón está corrompido, es mío y ningún sentimiento de amor cabe en él.

En ese momento me invadió el pánico y recordé todo ese acontecimiento, y era verdad, a los 5 años de edad lo vi, y nadie creyó en mis palabras, nadie quiso escuchar a un niño de 5 años asustado, que mojaba la cama desde que a menudo era visitado por entes del infierno; que dormía abrazando sus peluches esperando que aquel león de felpa asustase al demonio, esperando que un ángel llegase a salvarme...¡Dios cuánto lloraba por las noches mientras veía sombras danzar en la oscuridad!

Muerto de miedo cerré mis ojos y corrí hacia la puerta, el demonio se adelantó y se puso enfrente y me dijo:

¿A dónde vas? Mira el sitio que he predestinado para ti mi buen muchacho.

Extendió sus brazos y de pronto desaparecieron las paredes y miré la aridez del infierno (pues estaba tan seco y desierto), su cielo oscuro iluminado por las flamas de sus cráteres y fuego salía de entre las grietas del suelo. 

No se de donde saqué fe y dije:

Por favor Dios ayúdame a salir de aquí...

De pronto pude ver la perilla de la puerta de mi dormitorio y de milagro pude salir y mientras corría hacia la sala de mi casa, escuchaba en mi interior una risa macabra y una voz que decía: Vivo en ti, soy lo que tu eres hoy; soy tu pesadilla y sabes qué: ¡No estás dormido!

Toda esa semana estuvo de pie en mi dormitorio y era yo dominado por la oscuridad que tomé costumbre de verlo a menudo; mientras dormía y al despertar. Más con el primer rayo de luz que alumbraba la penumbra donde se hallaba, el demonio desaparecía...

Era un lunes cuando salí desesperado a buscar un poco de refugio espiritual, encontré una iglesia y hablé con el cura, él escuchó mi relato y juntos rezamos para liberar mi alma; de hecho pedimos una forma para evitar que mi corazón pierda completamente su capacidad de sentir.

Salí algo aliviado, mas al llegar a mi casa, él seguía ahí. Me dijo: Vengo por ti y hoy vendrás conmigo.

Yo respondí: No puedes puesto que aún mi corazón no es tuyo...

Sonriendo me dijo: ¡Muchacho listo! No juegues conmigo porque morirías. Y se alejó, no lo vi por un mes más o menos.

Al día siguiente, estaba en el colegio, durante el receso fui a comprar un refresco y al darme la vuelta, me encontré con una chica tan hermosa, quedando preso inmediatamente de sus ojos. 

Pronto me gané su amistad y luego fuimos novios; llegué a quererla mucho, mas la felicidad no me duró.

Habían momentos que sentía mi corazón explotar en una desesperación terrible, vivía un conflicto interno como si las ganas de vivir y amar se batieran en lucha tremenda con el mal y el demonio en persona...

Desesperado, enojado y a veces con ganas de suicidarme, busqué ayuda con un ministro religioso que, luego de varias sesiones de liberación pudo ayudarme a sacar el mal de mi alma (no fue un exorcismo pues no estaba poseído sino más bien oprimido por el demonio). Durante un mes más o menos escapé de morir varias veces, incluso casi muero atropellado por un taxi y forzosamente me vi inmerso en una pelea en la que perdí a mi mejor amigo...

Las razones de esto me fueron explicadas, el demonio si no tiene un pacto de sangre como constancia de que el alma de una persona le fue ofrecida, no puede actuar directamente para apoderarse de ella, sino que hace lo posible para hacer que esa persona muera...Afortunadamente no le ofrecí mi sangre esa noche, Belcebú es buen negociante, pero a veces se equivoca. Otra ventaja fue que pude enamorarme y así evitar que mi corazón pierda su capacidad de sentir, amé a esta chica demasiado, tanto que el amor fue más grande que el odio sembrado; gracias a ella y a ese amor que despertó en mí, puedo escribir esta historia hoy.

Lamentablemente no tuve un final feliz, perdí a esta chica en un accidente de tránsito, aún la extraño y lloro su ausencia; lo bueno es que jamás volví a ver a aquel personaje que se llamó a sí mismo como el príncipe de los demonios, sin embargo se que por las noches me siento vigilado, incluso ahora mientras me dirijo a usted querido lector. Entre las tinieblas y sombras de mi casa muchas veces se que hay alguien que no muestra su rostro pero que sabe quien soy y que probablemente sepa quien es usted.

Un consejo, tenga cuidado cuando sueñe y tenga cuidado con lo que desea, no haga juramentos ni pactos a la ligera; viva del amor y muera por él si es necesario, pero nunca deje que la oscuridad se apodere de su corazón y que sus temores gobiernen su vida. Estoy seguro que Belcebú debe andar aún por ahí buscando jóvenes incautos y sin anhelos para reclutarlos para ser sus próximos cazadores de sueños.

Como dice el libro de Job en el antiguo testamento: “Y le dijo Dios a Satanás: ¿De dónde vienes?, Respondiendo el diablo le dijo: De rodear la tierra y andar por ella...”

No importa si me cree o no, solo tenga cuidado, a mí me pasó y de milagro estoy aquí para contarle.

Buenas noches.


Dedicado a Elena: Nunca olvides cuanto te amé y cuanto te amo, lo mucho que significas aún después de muerta.”

Pero, yo siendo pobre sólo tenía mis sueños. Puse mis sueños bajo tus pies; una huella débil porque tu dejaste una huella en mis sueños.

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