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¿Te gusta dormir? Pues, aléjate de mí, ya que fui testimonio de algo que, si te gusta mucho dormir, te traumatizará.

Esto fue ayer.

Había salido a un bar muy lejos de la ciudad, a beber unas buenas copas. Estuve como una hora y media allí. Cuando volví a mi casa, estaba más cansado que de costumbre. Había bostezado tanto que mis ojos se bañaban en un río de lágrimas de sueño. Cuando llegué a mi casa, apenas abrí la puerta, me sentí muy aliviado. En mi mente, sentía que había cumplido mi objetivo en la vida (lo cual es porque estaba tan cansado que volver a mi hogar era como triunfar en la lotería). Subiendo las escaleras para llegar a mi armario, ponerme el pijama, lavarme los dientes e irme a dormir, vi algo al final de las escaleras. Mis ojos captaron, con mucha rapidez, dos luces rojas que parecían ojos, y luego desaparecieron.

Me sorprendí, pero me dije en mi mente: -Cálmate, es solo tu imaginación, solo tienes sueño-. Sacudí mi cabeza y, acto seguido, fui a ponerme el pijama. Fui, corriendo porque quería hacer todo rápido para tardar menos e irme a la cama, al baño. En el camino, iluminado por la luz de la luna que entraba por las ventanas, algo que parecía ser la sombra de un demonio (digo eso porque creo que esa sombra tenía cuernos), o algo parecido. Me lavé los dientes rápido, con algo de miedo, ya que soy un tanto asustadizo con cosas así. Cuando salí del baño, volvió a pasar. Corrí un tanto nervioso hasta la habitación y cerré la puerta, satisfecho. Me introduje lentamente en la cama, sintiendo cómo mi cabeza se apoyaba en la cama, y cómo mi cuerpo se relajaba.- ¡Qué placer!- me dije a mi mismo. Cerré lentamente mis ojos, y me dormí rápidamente. Pero, creo que no mucho rato después, me desperté sobresaltado. No sé por qué, pero sentía que no estaba solo en mi casa (encima, es de esas casas enormes con pasillos secretos, sótanos y áticos que parecen mansiones). Me di media vuelta, y sacudí la cabeza. Justo, por una fracción de segundo, vi, al final de la habitación una silueta rara. Parecía un demonio, con ojos rojos y una macabra sonrisa. Mi cuerpo reaccionó y rápidamente encendí la luz. Nada. Se había ido. Apagué la luz, un tanto asustado, y tapé mi rostro con las sábanas. Justo cuando lo hice, sentí que algo se movía en mi cama. Me destapé rápido, y nada. Mi televisor empezó a emitir estática y ruidos de una radio con muy mala recepción, y luego se apagó. Sentí otra vez algo moviéndose en la cama. Me volteé, y

lo vi...
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