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|Nombre en inglés : With All Love of World |

Los ojos de Sheila me tenían cautivada; para quién no conozca a Sheila la describiré brevemente: Sheila es la niña que nunca tuve. Sus ojos son marrones, para muchos son unos ojos comunes, pero eran tan especiales para mí... Por no hablar de sus cabellos. El color castaño de su pelo me fascinaba.

Pero no todo era de color de rosa. Sus padres, los biológicos, la tenían desatendida... El padre era adicto a la heroína y la madre alcohólica.

Soy asistente social. Mi trabajo consiste en ayudar a las familias. Es un trabajo muy duro y muy criticado.  

Me enamoré de Sheila y de su encanto. Lo siento. El juez me ordenó estudiar su caso y dos días después hablé con mis superiores para ver si me podía hacer cargo de Sheila. Me costó mucho convencerlos, pero valió la pena.

Un día como otro cualquiera fui a la casa de Sheila y hablé con sus tutores legales. El padre firmó sin más. Y la madre simplemente no podía despedirse de ella, estaba demasiado ebria. Desde ése momento Sheila estaba bajo mi cuidado. Ella volteó una última vez para ver a sus padres. Fue su forma de despedirse de ellos.

Me encargué de cuidarla y mimarla. Era la niña de mis ojos. Le compré todo lo que me pedía. Contraté a dos decoradores para que en su dormitorio tuviera de todo; peluches, un buen escritorio, una recámara bien grande como en las películas, etc... El dinero me daba igual, lo único que quería era verla sonreír.

Ahora es cuando las cosas se ponen feas...

Llegó Halloween, y Sheila quería salir afuera a pedir caramelos de puerta en puerta. Para hacer más especial el día de Halloween, le regalé una muñeca de porcelana. Me había costado parte de un riñón y del otro como aquél que dice, pues el dueño de la tienda no la vendía. La muñeca se llamaba Nina y destacaba por encima de todas las demás. Él la tenía en el escaparate como decoración. Bueno, soy muy cabezota cuando me lo propongo, y pues no sé cómo lo logré. El dueño dijo de broma un precio muy elevado para ver si yo me echaba atrás. Era una locura... Pero Sheila se merecía éso y mucho más. El dueño con tal de que me marchara me dio la muñeca. Qué grosero. Le dí el dinero y me fui sin decir adiós.

Cuando llegué a casa y Sheila vio la muñeca, se puso loca de contento, si es que hasta me la quitó de las manos. Pero, de repente la expresión de su cara cambió. Le pregunté si se encontraba bien pero no me contestó. Como si se hubiera molestado por algo, subió a su cuarto y se encerró durante horas. Subí y le toqué a la puerta. ¡Había echado el seguro! Le dije que me abriera pero no me hizo caso. No lo entiendo. ¿Qué hice mal...?  

Bajé a la cocina y me preparé un zumo de frutas. Analicé la situación. Pensaba y pensaba si había hecho algo que le hubiera molestado. Tenía que hacer algo. Miré la lista de mis contactos y vi los números de Laura y Natalia, las mejores amigas de Sheila. Se me ocurrió una brillante idea. Llamé a ambas y les invité a merendar. Me dijeron que iban a tardar un poco. No importa, estaba dispuesta a esperar, total, no tenía prisa.

Al cuarto de hora llamaron al timbre. Eran las chicas. Por fin habían llegado. Les abrí y le conté lo que le pasaba a Sheila. Ellas tampoco entendían lo que pasaba. Tal vez sus amigas podían convencerla para que saliera. Vamos, ¡Era Halloween! Había que salir y hacer "truco o trato".

Laura y Natalia subieron según lo acordado, y a ellas sí que les abrió. Me puse en las escaleras y pegué oreja. Pasaron cinco minutos, luego diez... Bueno, como la cosa iba para largo no iba a estar ahí esperando como una idiota. Me puse la chaqueta de cuero y salí un momento. 

Tardé alrededor de una media hora. Para cuando volví se había hecho de noche, pero no pasaba nada, aún quedaba mucha noche. Subí las escaleras y pegué la oreja. ¿¡A qué se debía tanto silencio?! ¿o es que acaso habían salido? ¿Cómo podía saberlo? Fácil. Llamé al número de Natalia. Un teléfono móvil sonó. ¿Todavía estaban ahí? Toqué tres veces a la puerta y abrí.

Lo que vi me dejó en shock: Sheila había asesinado a sus dos mejores amigas... La habitación se había teñido de rojo... Y ella estaba cubierta de sangre. La forma en la que mató a sus propias amigas fue espeluznante.  

A Natalia la había sacado los ojos... Laura intentó escapar, pero no llegó hasta la puerta. A ella la había rajado en canal... Se le podían ver todos y cada uno de sus órganos... Imposible. Lo tuvo que hacer con las manos porque no encontré ningún cuchillo o machete por ningún lado.

Estuve apunto de vomitar. Sheila había enloquecido. Tenía tanto miedo que me oriné. Ella se acercó a mí muy lentamente. Le pedí que se detuviera. Era su madre, me tenía que obedecer...  

Un momento. ¿Por qué no soltaba la muñeca que le regalé? 

Enseguida supe que la muñeca había cambiado a mi pequeña. 

Me armé de valor y traté de quitársela. El rostro de Sheila era verdaderamente inquietante... Traté de no mirarla a los ojos. Me apartaba la mano. Por alguna extraña razón, no quería soltar ésa endemoniada muñeca. Sólo había una forma de hacer que volviera en sí; engañándola.

Le dije que no trataría de quitársela. Si ella quería quedársela pues adelante; mentir es algo que se me da de maravilla. Sheila bajó la guardia. Era el momento de quitarle la muñeca. Con una mano le empujé y con la otra se la arrebaté.

Sheila cayó al suelo. Había perdido el conocimiento.


Me deshice de los cuerpos. Lo que había hecho no tenía nombre. Sheila había cometido un doble crimen. La quería tanto... No quería perderla. Era mi razón de vivir. La quería con todo el amor del mundo. Primero enterré a Laura, y luego a Laura. Las enterré en el jardín de atrás. Por supuesto no me iba a olvidar de Nina. A ella la enterré aparte. Maldita muñeca.  

Cuando terminé subí a su habitación. Sheila seguía inconsciente pero tenía pulso. Bien. Limpié su dormitorio de raíz. Por último, lavé a Sheila. La sangre no salía tan fácilmente. Después de eso la vestí y la acosté en su cama. 

Más tarde despertó y tal y como me esperaba no recordaba absolutamente nada. Fue el peor Halloween de nuestras vidas. O al menos de la mía.  

Pero... ¿qué tenía ésa muñeca? ... Ahora entiendo porque no quiso venderla aquel tipo...  

Recuerdo que Sheila tenía muchas ganas de que llegara la Navidad. Pues había llegado. Primero de noviembre. Resulta irónico como una niña que ha asesinado cruelmente a sus dos amigas, esté disfrutando y sonriendo porque ha llegado la Navidad...    

[...Fin!]

PD: Creepypasta dedicado a todas esas personas que aman la Navidad pero también los creepypastas xD.