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Era una noche cálida de verano y yo me había aventurado a escribir en mi computadora una historia de terror para mi propia diversión. Buscaba la idea perfecta y un protagonista que cautivara a muchos, pero mis pensamientos se distorsionaron cuando se me vino a la mente Cownl. Era un personaje carismático, amigable y sobre todas las cosas un completo payaso con ropa y todo.

El payaso estaba sentado en el sillón de mi pieza. Me veía como si hubiera venido de miles de centenares de fiestas para chicos. Su cara esta destruida por el tiempo y solo le quedaba su viejo traje manchado de comida.

Sentí curiosidad por encontrarme a alguien así, pero a la vez percibí un terror inolvidable que me agobio apenas lo vi. En ese momento supe que todo era parte de mi imaginación, pero cuando habló sentí que fue tan real, como el calor que tenía aquella noche. De pronto me levanté y me lo quedé mirando. Sus palabras no hicieron otra cosa que causarme pavor:

—¿Cómo andas, amigo? —dijo Conil— ¿Por qué esa cara? ¿No te alegra haber creado a alguien como yo? jajaja.

—¿Qué haces aquí? —dije— ¿Qué buscas?

—¿Qué busco yo? Nada. Solo quiero hablar con alguien amigable.

—Lo siento pero debo irme, tengo que dormir así que te pido que desaparezcas si es posible. —No podía creer lo que pasaba y mucho menos lo que había acabado de decir.

—No, mi amigo, tú te quedas aquí.

En ese momento Cownl se levanto y se acercó a mí. Sentí que el piso se movía, pero no era el piso, no, era yo que temblaba de miedo por lo que estaba por ocurrir.

—Tengo que confesarte que últimamente no he estado comiendo muy bien —dijo Cownl.

—¿Y qué se supone que yo tenga que hacer?

—Sabes... Justo hoy por equivocación mordí a un chico y me ha costado el trabajo lamentablemente. Pero ese gusto sabroso en mi boca no se fue. El gusto me sentó tan bien que no he podido sacarlo de mi mente.

Yo sabía a donde apuntaba todo esto. Así que busqué zafarme de su presencia, pero de pronto Cownl agarró mi brazo y se me quedó mirando fijamente.

El payaso de repente aferró sus dientes a mi mano y sentí un dolor interminable, mis gritos llegaron a mi boca con rapidez, pero no logré soltarlos del miedo que sentía. Sus dientes, afilados de una extraña manera, siguieron masticando mi brazo como si fuera una comida de todos los días para cualquier otro ser humano. Mi cuerpo sentía pinchazos afilados por todo el cuerpo como si me estuviera masticando una alimaña con dientes enormes. Mis gritos llegaron a las afueras de mi boca con tanto dolor que aturdieron mi cabeza.

El payaso se había desvanecido. En ese momento me desperté y miré la iluminación de la computadora que daba en mi cara. Apagué la maquina y me fui a dormir. Mientras caminaba por el pasillo sentí la extraña sensación de alguien atrás mío. Cuando me dí vuelta estaba Cownl con una sonrisa de par en par saludándome con su mano tenebrosa y unas gotas de sangre en su labio inferior. Nunca más supe de él después de esa trágica noche.

Cuento esta historia como algo que me dio curiosidad y no miedo. Les aviso que la sensación de dolor que tuve fue tan dolorosa que aun hoy dudo si fue real o algo que mi mente hizo sentir en mi cuerpo. Pero de algo estoy seguro eso lo sentí.

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