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"¿Qué pasa cuando ocultas tu demonio involuntariamente?"

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Hay quienes dicen tener un demonio en su interior. Hay quienes dicen luchar eternamente, para evitar que escape al exterior. Pero... si realmente hay un demonio dentro de ellos... ¿Qué los hace ser diferentes de ese demonio?. Cuando encarcelas a la bestia solo lo haces enfurecer más y más, y, aunque parezca que es mejor dejarlo encerrado... Qué pasaría sí aceptaras tú propia naturaleza que pasaría si aceptaras, a tú propio demonio.

MORIR Y SEGUIR VIVIENDO Editar

En un lejano pueblo vivía una pareja adinerada, quienes estaban por recibir a su primer hijo. Los futuros padres estaban muy felices por la noticia.

Cuando llego el día del alumbramiento, la madre fue a la sala de parto y el padre se quedó fuera esperando el nacimiento de su hijo. De pronto algunas enfermeras salieron corriendo y otras gritando de la sala de parto. El padre, preocupado trato de preguntar a una de las enfermeras, pero lo ignoraban, no fue hasta que la jefa de enfermeria salió de la sala de parto y le dijo;

—Señor lamento informarle que su hijo…

—¡¿Que sucedio con mi hijo?!

—Cálmese, creo que es mejor que lo vea usted.

Cuando el padre entro a la sala de parto vio a su hijo envuelto en una toalla y siendo cargado por su madre, la madre del niño se sentia triste, pero a la vez estaba sumamente emocionada.

—Querida, ¿Que ocurre, que tiene nuestro niño?

—Ven mira a nuestro bebe, pero por favor no le temas

El padre preocupado se acercó a la madre y ella le entrego al niño, él lo cargo y luego lo desenvolvió un poco, y se dio una gran sorpresa. El niño nació con albinismo y una extraña displasia dental, que, a pesar de ser un recién nacido el niño nació con unos 6 aterradores dientes tanto los superiores e inferiores terminaban en punta y parecían afilados, eso explicaría por qué las enfermeras salieron corriendo de la sala. En ese momento una de las enfermeras que llevaba un rosario en el cuello miro al padre fijamente y le dijo.

—Es un monstruo, no, ¡es un demonio! ¡Tu hijo es un demonio!

—¿¡Qué le sucede!? Alejese de mi hijo.

La enfermera se acercó lentamente al padre con el hijo en brazos, pero antes de que pase algo la enfermera en jefa, agarro del brazo de su subordinada y lo boto a patadas de la sala de parto. En ese momento la enfermera en jefa les dijo a los padres del niño.

—Disculpa por la reacción de mi subordinada, últimamente han estado yendo a un extraño culto, bueno en cuanto a su niño no se preocupen, esos dientes son dientes de leche. Cuando cumpla cierta edad se le caerán y crecerán dientes normales.

—en verdad señorita.

—Si, se los aseguro, esos dientes no son permanentes, pero le advierto, deben ocultar esos dientes de las más personas, porque puede ser que reaccionen mal.

Los padres del niño tomaron muy enserio las palabras de la enfermera sobre ocultarlo, ellos no permitirían que su niño sufra.

Pasaron los años y el niño fue creciendo hasta que cumplió la edad de 8 años, en ese momento se le cayeron los dientes de leche como había dicho la enfermera, los padres del niño tenían la esperanza de cuando crecieran de nuevo serian dientes normales, pero no fue así, le crecieron todos los 38 dientes, pero puntiagudos. Los padres del niño preocupados por su hijo no tuvieron otra alternativa que obligar a su niño a usar una prótesis dental para ocultar sus dientes afilados, aunque esa prótesis hacia ver que tuviera grandes dientes.

—Es por tu bien, hijo.

Su tiempo en el colegio fue un poco duro, los bravucones de la clase lo molestaban por su test blanca y pelo blanco, pero a las niñas y a los de más niños les encantaba y gracias a eso tubo muchos amigos como rivales, pero con la compañía de sus padres fue un niño feliz. Un día cuando el niño estaba en su última clase de primaria los bravucones empezaron a insultarlo, el niño los ignoraba, pero en ese momento una de sus amigas salió en su defensa.

—Déjenlo en paz, Abusivos.

—No te metas donde no te llaman, niñata.

En ese momento uno de los bravucones empujo fuerte mente a la niña haciendo que se choque con el pupitre del niño, en ese momento los bravucones comenzaron a reírse de la niña y ella en peso a llorar, cuando el niño vio llorar a su amiga algo surgió en él, una extraña ira y también una extraña visión. El niño se levantó de su silla y ayudo a su amiga a levantarse, luego con la cabeza agachada dijo.

—Cómo pudieron hacer eso, ella es débil y frágil, y ustedes grandes y fuertes, ¿Por qué hicieron eso?

—Simple, blanco, porque nosotros somos fuertes y ella débil, al igual que tú.

—Con que eso crees.
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El niño levanto la mirada y los bravucones se percataron que el color de los ojos del niño cambió repentinamente de un marrón oscuro a un rojo intenso y sus pupilas se contrajeron hasta formar un punto negro. Los ojos de niño eran aterradores tanto que los bravucones al verlo se asustaron y se fueron gritando.

—¡Monstruo!.

Los ojos del niño eran un poco aterradores debido al fuerte rojo y el punto negro tanto que algunos de sus amigos, incluyendo a la niña que salvo, le dijeron que tenía los ojos de un monstruo, pero al niño no le importaba y con su nueva visión del mundo le gustaba ese rojo intenso y siniestro.

Cuando los padres del chico se enteraron lo llevaron con varios oculistas para que le expliquen qué es lo que paso, pero, no había una respuesta firme, ellos solo decían que el pigmento del iris disminuyo repentinamente y la melanina aumento misteriosamente asiendo que cambie de color, pero esa explicación es absurda asta para los oculistas.

Como una alternativa para arreglar los ojos del chico los oculistas le dijeron.

—Creo que seria mejor que usara lentes de contacto del mismo color que tenía antes.

Los padres del niño, haciendo caso al oculista, obligaron a su hijo a usar lentes de contacto de color marrón oscuro. A pesar de que al niño le gustaba sus nuevos ojos tuvo que hacer caso por amor a sus padres, pero esos lentes no le quitarían su nueva visión.

Cuando comenzó su secundaria él pensó sobre su nueva visión y de su extraña ira, cuando el ayudo a su amiga no sintió casi nada, pero cuando los bravucones se asustaron sintió algo de alegría. Un día el chico salió de su casa y mientras caminaba se encontró con uno de los bravucones, que, misteriosamente lo ataco, el chico se defendió y sorprendente mente pudo salir victorioso, el chico se acercó al derrotado bravucón y le dijo.

—No dijiste, que eras fuerte.

—Hah, cobarde, estas usando lentes de contacto, tu eres débil al ocultar tu apariencia.

—¡La oculto para no llamar la atención!

En ese momento el chico golpeo la cara del bravucón, lo noqueo, en ese momento sintió ganas de golpearlo o trabes y o trabes, pero sabía que si lo hacía se ría el monstruo que le dijeron que era. El chico se fue con las ganas de golpear a su rival y cuando regreso a su casa sus padres no estaban, así el chico fue a su habitación y se echó en su cama, el chico empezó a pensar que si era un monstruo por querer golpear más a su rival y mientras pensaba empezó a quitarse los lentes de contacto y las prótesis dental, luego se levantó y se vio al espejo.

— ¿En verdaderamente debo ocultarme? ¿Realmente soy un monstruo?

El chico se puso un polo negro y luego una chaqueta de cuero como de la película del "El exterminador" y al mirarse al espejo.

—Ja… con estos ojos me parezco un poco a ese robot- dijo sarcásticamente.

Luego en peso reírse en carcajadas de sí mismo, pero luego se miró bien y dijo.

—Tengo hambre.

El chico se vio la mano y luego de un rato comenzó a mascar su mano, el dolor que sentía era opacado por una extraña sensación, pero cada vez se mordía más hasta que se mordió tanto que se hirió la mano, en ese momento sus padres llegaron y al verlo se aterraron.

—Hijo mío que has hecho —dijo su madre.

—Detente por favor, no te hagas más daño —dijo su padre.

El chico desesperado se puso la prótesis dental y después se puso los lentes de contacto y luego trato de calmar a sus padres, pero, su madre se desmallo y su padre, preocupados por su hijo dijo.

—Necesitas ayuda urgentemente.

Luego del incidente llevaron al chico a distintos psicólogos durante toda su vida secundaria, aunque eso no hacía más que confundirlo más.

En su tiempo en la secundaria tubo algunos problemas, el bravucón que venció llamo a sus amigos para que lo molestaran a él y a los pocos amigos que le quedaban, cuando lo veían decían

—¡Oigan ahí está el dientes grandes!

Y a veces decían

—¡Hola cara pálida!

Luego de eso los bravucones lo atacaban, pero él sabía usar su inteligencia y astucia para salir victorioso y dejar en ridículo a los bravucones, lo que más le gustaba era humillar a los bravucones, pero siempre trataba de terminarlo lo más rápido posible para no sucumbir ante sus impulsos, pero no hacia mas que aumentar sus ganas de seguir atacando. Los bravucones derrotados en su furia le decían.

—Nos las vas a pagar cara pálida.

Pasaron los años y el chico vio como los bravucones se provechaban de su fuerza y cantidad para molestar a los demás no solo de su clase sino de las demás, el odiaba eso y cada vez que veía como abusaban de otras personas él salía en defensa del la victima y dejaba en ridículo al bravucón, él no lo hacía para salvar a la víctima sino para atacar y humillar al abusador que era lo que más lo satisfacía, pero al hacer eso en peso a ganarse barios enemigos.

Cuando llego el día de la graduación los bravucones de todas las aulas planearon emboscarlo todos a la salida, ellos decían.

—Hoy nos vengaremos de ese bastardo.

—No podrá contra todos nosotros.

—Morirá.

Luego de la ceremonia de graduación el chico salió junto con sus padres, ellos estaban felices de que su hijo se allá graduado, pero fue en ese momento cuando los bravucones de la clase del chico lo atacaron sin importarles que sus padres estuvieran presentes, se suponía que todos los bravucones lo atacarían pero muchos de ellos todavía estaban en la ceremonia de graduación, 6 bravucones atacaron al chico pero el ya estaba acostumbrado a eso y logro vencerlos a todos pero con la diferencia de que ahora, sentía muchas más ganas de seguir atacando.

—¡Que pasa! ¡Acaso no eran fuertes! ¡Levántense!

El chico sentía ganas de aplastar la cabeza de los bravucones usando solo sus manos, pero en ese momento vio a sus padres y se percato de que ellos estaban preocupados.

—Hijo, no, es suficiente.

—Está bien mamá.

Cuando el chico y sus padres estaban por retirarse llegaron más bravucones, eran todos los bravucones que conoció en los 5 años que estuvo en la secundaria, uno de los bravucones que derroto dijo.

—Jajaja a ver si puedes con todos.

El chico sabía que esto era demasiado y sabia que sus padres saldrían perjudicados, así que pateo la cabeza del bravucón que hablo y luego corrió junto con sus padres para huir de toda la horda de bravucones, los padres del chico no eran muy rápidos y los bravucones los estaban alcanzando, pero justo cuando estaban cruzando la pista no se dieron cuenta de que una camioneta iba a excesiva velocidad. El chico y sus padres fueron atropellados al mismo tiempo, todos los bravucones vieron el terrible accidente y cuando vieron al chico en el suelo empezaron a reírse y a burlarse, y el chico con la poca lucidez vio como los bravucones se burlaban y se iban dejándolo a él y a sus padres tendidos en el suelo.

Los padres del chico recibieron casi todo el impacto lo cual los mato al instante y el chico recibió un fuerte impacto que le fracturo casi todos los huesos, pero a pesar de eso sobrevivió, aunque en coma.

El chico estuvo 5 meses en coma y cuando despertó, los médicos le dijeron que debido al impacto algunas de sus venas rojas del cuerpo y ojos se inflamaron asta hacerse visibles, también que varios de sus nervios fueron bloqueados y que además debido al impacto cada vez que haga un movimiento brusco sus huesos tronarían y crujirían, pero eso poco le importaba, él quería saber cómo estaba sus padres y los médicos le dijeron la triste noticia.

—Lamento decirte… que… tus padres… murieron.

—¡¿Que?!

—Lo lamento, no pudimos hacer nada.

—Es una broma no… heh… ¡dígame que es una broma!

El chico no lo tomo muy bien y le entro una gran rabia que libero todas sus emociones contenidas.

—¡HAAAAAAAA...! ¡todo…! ¡es culpa…! ¡de…!  ¡yo…! ¡HAAA…!

De su enojo paso repentinamente y sin ningún sentido a la risa en carcajadas, miraba los alrededores y recordaba los buenos momentos que paso con sus padres y a laves la cara de los bravucones que se rieron del él y de sus padres.

—Me las... pagaran…jejeje… todo el mundo… je… me las pagaran… jejeje…

El doctor que lo atendía preocupado le dijo

—¿Muchacho estas bien?

En ese momento el chico se detuvo y al tocarse la cara se percato que tenia los lentes de contacto y las prótesis.

—Doctor…

—Si, dígame

—Usted... ¿Sabe cómo me siento?

—No.

—Me siento terrible y a la vez genial… jejeje... tiene eso…¡algún sentido!

—Bueno… no.

De un solo movimiento se saco los lentes de contacto y las prótesis, y luego miro con una sonrisa al doctor.

—Desde que nací me han visto como un monstruo… pero en realidad no lo soy… soy algo mucho peor… jajaja…

El chico empezó a reírse como un maniático y a forcejear su cuerpo asiendo que suene ¡crack! ¡track!¡crack! El doctor desesperado trato de inyectarle bruscamente anestesia, pero repentinamente el chico se calmó y miro a al doctor.

—Doctor… no quiero irme a dormir… porque volveré a ver sus caras… doctor… ¡no te creas tan fuerte!

El chico trato de morder al doctor, pero casi al instante la anestesia hiso efecto. Cuando el doctor salió de la habitación le dijo a la enfermera.

Libro sangre
—Mantenganlo en observación y llamen un psicólogo. Por ningún motivo lo dejen salir.

Al día siguiente, los guardias del hospital habían sido heridos de gravedad y el chico había desaparecido, dejando una nota escrita con sangre “DOCTOR... TE CREES FUERTE…”

Luego de eso llamaron a la policía y buscaron en la casa del chico, pero no había rastros del chico, paso el tiempo y la policía dejo de buscarlo.

En un cementerio casi las afueras del pueblo, alguien dejo unas rosas blanca, rojas y negras en dos tumbas resiente mente echas. Y tabina había una nota

“Perdón, pero ya no puedo contenerme” 

Primera sangre Editar

Los 6 bravucones que atacaron al chico formaron una pandilla y una noche entraron a robar a una gran tienda de jardinería, pero solo habían 5 en esa noche.

—Donde esta Jefferson.

—No lo se, se suponía que vendría hoy.

—Como sea terminemos con esto antes de que nos descubran.

Al entrar al interior de la tienda todo estaba oscuro y frió, con muchos utensilios de jardinería, luego de unos instantes se escuchó un. “¡crack!” Ellos pensaron que habían roto algo.

—Oye rompiste algo.

—No.

—Entonces que fue eso.

—Quizas fue un gato.

Todos ignoraron rápidamente el extraño sonido, pero uno de ellos se puso nervioso y agarro una hoz de mano, luego se escuchó otro. “¡crack!” Algunos empezaron a ponerse nerviosos, pero luego se escuchó otro. “¡crack!” En uno de los almacenes oscuros donde se guarda en abono. Todos empezaron aponerse nerviosos pero el que tenía la hoz se armó de valor y dijo.

—Cobardes, no hay nada que temer.

Él, armado con la hoz, entro al almacén y luego de unos minutos se escuchó sucesivamente. “¡crack! ¡track! ¡crack!” Hasta que se calmó.

—¿Q-Que fue eso?

—Oye… ¿Estas bien?

Todos preocupados por su amigo decidieron entrar juntos al oscuro almacén, cuando entraron encontraron a su amigo despedazado y con la cabeza empalada en los ojos. Todos se aterraron y algunos gritaron, pero de pronto se escuchó un. “¡sh…!” Luego uno de ellos salió rápidamente del almacén y cuando salió, de la oscuridad salió una hoz que lo engancho en el cuello, el corte le había cortado las cuerdas bocales y por eso no pudo gritar, pero el sonido de su caída atrajo a atención de los demás bravucones que al voltearse vieron como su amigo era arrastrado hacia otro almacén oscuro. Se escuchó un solo. “¡crack!”

Los 3 bravucones se asustaron e intentaron salir de la tienda, pero uno por uno fueron brutal mente enganchados y arrastrados hacia la oscuridad, hasta que solo quedo uno, el miedo hizo que el ultimo bravucón se desorientara y se arrincono en una esquina en posición fetal, él grito.

—¡Quién eres tú! ¡Da la cara rata cobarde!

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Desde la oscuridad de un almacén salió el asesino con la cabeza casi agachada, era un chico de cabello blanco cuyo rostro era tapado por la sombra de su cabello, el vestía una chaqueta negra de cuero, un polo negro y con guantes de cuero oscuro, y portaba una pequeña Hoz ensangrentada. Cuando el asesino levanto la mirada la oscuridad dejo de tapar su cara y se vieron unas prominentes venas rojas en todo su rostro y unos ojos rojos. Casi todo el cuerpo del asesino estaba bañado en sangre fresca.

El ultimo bravucón se armó de valor y con todas su fuerzas le dijo. 

—¡Maldito bastardo te matare!

El ultimo bravucón agarro un rastrillo y con todas sus fuerzas se lo lanzó al asesino, pero fue agarrado fácilmente por el asesino y que luego de tirarlo dijo.

—Tus amigos… creo… que... los... corte.

El asesino empezó reírse dejando ver sus macabros dientes afilados, el ultimo brabucón se quedó paralizado del miedo y al asesino aprovecho eso para poner la punta de la hoz en la garganta del bravucón y le dijo

— ¿Te crees fuerte? jejeje…

—¡Ha…! ¡HAAAAAAA....!

El ultimo bravucón empezó a gritar y entonces el asesino le corto la garganta y le dijo

—¡Shh…! no grites. Jejeje…

El bravucón quería gritar del dolor, pero se estaba ahogando en sangre y cuando miro a los ojos del asesino el asesino de un solo tajo le corto los ojos y parte de la nariz dejándolo siego. El ultimo bravucón entro en desesperación e intento huir, pero se golpeó con una pared que lo hizo caer al suelo, cuando cayó al suelo el asesino se puso en sima de él y le dijo.

—Oye oye… no me arruines la diversión… ¡ha…! ¡es...! ¡tan…! ¡difícil…! ¡contenerme…!

“¡crack!”

El asesino dio un grito de desesperación y luego lo decapito... Todo mientras sonreía.

El asesino se empezó a deleitarse de sus actos a carcajadas, se sentía genial, pero cuando el cuerpo del ultimo bravucón dejo de sangrar el asesino paro de sonreír y dijo. 

—¡Demonios! aún tengo hambre.

Al día siguiente el dueño de la tienda estaba por abrir su negocio y mientras buscaba su llave en su bolsillo una niña inocente se acercó a pedir limosna.

—Una moneda por favor.

—¡Fuera de mi vista mocosa!

El dueño empujo a la niña haciendo que se lastimara y se valla llorando. Cuando el dueño abrió la puerta de su negocio y se escuchó.                    ¡¡¡CRACK!!!

Desde la oscuridad salió una mano que ahorco al dueño, dejándolo sin vos

—SH SH SH... NO GRITES……………………DIME…………………TE CREES FUERTE