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Sigfrid Steel era una chica muy alegre, querida por la mayoría del colegio. Ella era la líder del club de football femenino de su escuela, aunque ella había jugado mas de una vez otros deportes ayudando a sus compañeros. Ella tenia muchos amigos, pero los mas destacados son Rebecca Jones y Damian Fotsis. Rebecca era la amiga de la infancia de Sigfrid, ella era muy unida a esta, por lo que siempre estaban juntas, Damian era un chico nuevo en la escuela, venia de Grecia, y a Sigfrid, como le llamo la atención el chico fue a hablar con el,  convirtiéndose en amigos. En esos días Sigfrid no podía estar tanto tiempo con ellos, ya que tenia que ayudar a diferentes equipos de deportes, pero hacia lo que podía. Lo bueno era que ella estaba ayudando al club de balonmano masculino, el equipo en el que esta Damian, así que solían hablar cuando podían.

pasaban los días y Rebecca ya no hablaba tanto con ellos, se distanciaba poco a poco, y Sigfrid ya sabia porque. A su amiga de la infancia le gustaba Damian, y verlo con ella hablar tan alegremente sabiendo lo tímido que es...

- Oye Rebecca, ¿te pasa algo?- preguntaba su amigo Damian sin parar, pero esta solo lo evitaba.

- Damian ya déjala... no quiere hablar con nosotros...- decía Sigfrid cada vez que su amigo le preguntaba a la rubia.

Sigfrid sospechaba algo, sabia que a ella le gustaba Damian, pero la conocía bien y sabia que este no es motivo para que Rebecca este así... Ella sabia que la situación familiar de su amiga no era la mejor en estos momentos, y menos por lo de su abuela... Así que pensó que podía ser por eso. En ese momento se le vino una idea a la cabeza, ¿y si la invitaba a pasear cerca del bosque como hacían antes? 

A la salida de la escuela la castaña le planteo la idea a Rebecca, que con gusto acepto, pero poniendo la condición de que solo ellas dos irían.

Al fin llego el día en el que se volverían a unir como las amigas que son, Sigfrid se emocionaba cada segundo mas, en cambio la rubia no estaba tan feliz. Sigfrid fue de camino a la entrada del bosque, ellas solían pasear por allí, sin entrar al bosquecillo ya que decían que era peligroso. La a su amiga diciendo que ella ya estaba esperándola, así que fue lo mas rápido posible, se vistió con un suéter verde con cremallera (abierto), camisa blanca, shorts negros, calcetines hasta la mitad de la pierna negros y botas del mismo color.

Al llegar vio algo que no se esperaba, estaba su mejor amiga con una soga en las manos, intentando atarla a una rama lo suficientemente fuerte como para que no se rompa al forzarla.

- ¡BECCA! ¿¡QUE HACES!?- gritaba desesperada la chica que se encontraba mirando tal escena, sin moverse.

- ¿ahora si me haces caso? sabes perfectamente que te necesitaba, y mas en este momento... ¿y tu que haces? Robarme a mi chico y pasar de mi...- dijo ella molesta pero con lagrimas saliendo de sus ojos

- pero... ¡el club me necesitaba, no podía decirles que no!

- en cambio si podías decírselo a tu mejor amiga, ¿verdad? Pues ahora sufrirás viéndome morir, si es que te importo..

Sigfrid permaneció callada para dar su primer movimiento

"si hago algo mal, ella podría morir..." pensaba la castaña mientras se acercaba lentamente a su amiga. En un rápido movimiento consiguió sacar de sus manos la soga, pero ella no contaba con que Rebecca tendría un plan B...

- ¿sabes, Sigfrid?.. siempre hay que tener un plan B... Ya no tienes oportunidades de salvarme...

en eso, la rubia saco una navaja de bolsillo y se la clavo repetidas veces en el estómago no sin antes decir un "dile a Damian que lo amo... y que espero que sea feliz..."

El cuerpo sin vida de su amiga cayo al suelo, ella, horrorizada, fue corriendo a buscar ayuda, pero no se percató de que su ropa estaba bañada con un líquido carmesí. La gente, obviamente se asusto y llamó a la policía. Esta, al llegar, la atraparon y llevaron a un centro de menores.

- ¡YO NO HE HECHO NADA! ELLA... ¡E-ELLA SE SU-SUICIDÓ!

-  No mientas niñata, eso esta muy visto- dijo un guardia de seguridad que se encontraba llevando a rastras a la castaña hacia su nuevo "hogar".

 En los días que pasó allí, Sigfrid descubrió algo, tenia Eritrofobia. Según la psicóloga del centro, es la fobia al color rojo, y pudo haberse producido en su mente gracias al trauma que tiene de ver a su mejor amiga suicidarse delante de sus ojos...

Pasaron 2 años, dejaron salir a la ojimarrón ya que demostró que, según ellos, vieron que no volvería a "hacer" nada. Pero ellos no notaron algo. Algo que ella supo ocultar bien. Las ganas de matar a Damian crecían por momentos. Si el no hubiera venido... Si ella no hubiera hablado con el... Si su amiga no se hubiera enamorado...

Al salir de ese centro, la psicóloga la dio pastillas para controlar su transtorno, aunque no era muy grave. Al llegar a su antigua casa vio que estaba abandonada.

- Disculpe...¿usted sabe que paso con esta casa?- preguntó mientras señalaba a su antigua casa.

- oh, claro, ellos se mudaron hace como unos 2 años- dijo esa señora que aparentaba de unos 35 años de edad. No recordaba haberla visto...

- de acuerdo, gracias...

dicho eso se dirigió a su antigua casa e intento forzar la cerradura. La gente la miraba raro y mal, pero a ella no le importaba ya que la gente ya conocía a Sigfrid y sabían que era su casa.

Finalmente logró forzar la cerradura, tardó unos minutos pero lo consiguió. Al entrar no había nada. Buscó en todas las habitaciones posibles. Menos en una. Después de examinar con detalle todas las partes de la casa se dirigió al único lugar que no había mirado: Su antiguo cuarto. Abrió la puerta lentamente, y lo que vio la sorprendió... Su habitación estaba intacta, todas sus cosas estaban allí. En cierto modo eso le alegraba, pero también la estresaba mucho dado que su habitación era color rojo. Agarró lo primero que vio y salió rápidamente.

Era un bate de béisbol que Le regaló Rebecca por su octavo cumpleaños.

Fue hacia el sótano con el bate en mano, buscó si había algo pero nada, así que decidió volver a su cuarto, entró rápidamente y buscó con velocidad su kit de herramientas que regalo su padre.

Cuando lo encontró fue hacia la antigua sala y se puso a trabajar. Agarro los clavos, un martillo y, obviamente, el bate. Lo colocó todo en la mesa y clavó uno por uno los clavos en diferentes partes del bate de béisbol, convirtiéndolo en una arma mortal depende de donde golpees...

Al terminar su "obra maestra" decidió ir a casa de él chico que Le causó todo esto... "Si no fuera por el Rebecca estaría viva.." pensó ella.

Agarro su bate y lo amarró con un "cinturón" de cuero que se sujetaba en el hombro izquierdo de la chica y acababa en la parte derecha de su cintura, rodeando su cuerpo.

Al llegar a la casa de Damian unos pocos recuerdos pasaron por su cabeza...

Cuando estaban los tres en su casa, hablando y jugando... La madre de Damian entregadnos la merienda...

Fueron buenos tiempos, sin duda, pero esto debía acabar.

Salto la valla del jardín trasero que tenía la casa de su "amigo", y entró por la puerta trasera. Damian y su familia no solía cerrar esa puerta cuando estaba alguien en casa así que quería decir que había alguien... Fue sigilosamente hasta la puerta del cuarto de un castaño con ojos claros. Era el hermano de Damian, acercó la oreja a la puerta y escucho dos voces hablar. Era Damian y su hermano mayor, Banan.

Abrió rápidamente la puerta y se acercó a Banan. Este lo miraba asustado y con cara de terror, pero solo lo noqueó y lo dejó en una esquina. Se acercó a Damian y intentó hacer lo mismo que con su hermano, pero este se resistió más que el anterior. Finalmente logró noquearlo con el mango de su bate.

Ellos no tenían sótano, así que los llevó al bosque, cerca de donde Rebecca se suicidó, no sin antes agarrar una venda que Le llegaba a cubrir unas 5 veces sus ojos, dos cuerdas y, obviamente, su bate. Al llegar a él bosque, los amarró a unas ramas del mismo árbol en el que Rebecca se colgó, y esperó a que se despertarán los hermanos.

Después de unas 2 horas despertaron y Sigfrid comenzó con la diversión. Se puso la venda en los ojos, así podía ver, pero no percibía los colores. Se acercó a Banan con el bate en mano mientras este suplicaba que no hiciera nada.

Sigfrid se acercó a él lo suficiente como para poder darle un golpe limpio con el bate, se puso en posición... 3...2...1... Bum... La cabeza de Banan salió volando por el impacto, manchando a los otros dos presentes.

-wooow... Un home run... ¡JAJAJA! ¡ESTO ES MUY DIVERTIDO! ¡¿NO CREES?!

- ¿porque haces esto? - pregunto el con lágrimas en los ojos. Gritar era inútil, no había nadie alrededor y estaban casi en el bosque, y nadie pasa por allí a esa hora.

-Fácil... Si tu no hubieras venido... Si tu no hubieras estado aquí... Ella seguiría con vida...

- ¿DE QUE HABLAS? ¡YO NO TE HE HECHO NADA! Y SI LO HICE TE PIDO OTRA OPORTUNIDAD, ¡PERO NO ME MATES!- gritaba desesperado Damian.

"otra oportunidad..."

- ¿otra oportunidad? ¡NUNCA HABRÁ UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD!

dicho eso la chica castaña comenzó a golpear a su ex compañero de clase, mientras este solo chilaba o pedía piedad. Por cada grito que soltaba a el, a ella se le formaba una sonrisa cada vez más grande y psicópata, mientras la sangre salía de su cuerpo disparada en diferentes direcciones, manchandolo todo de un color carmesí. Poco después terminó con su vida y escondio los cadáveres dentro del bosque,no sin antes dibujar con sangre en el suelo "there's no a second opportunity", seguido de eso fue a su casa, se cambió y limpio su bate y ropa.

Ella ya no era Sigfrid. Se convirtió en otra tan solo con ver como su amiga acabó con su vida delante suyo. Ella era CRISMON GREEN

Ya han pasado unos días, y nadie ha descubierto quien los ha asesinado o secuestrado.

La castaña encendió la televisión que tenía en su cuarto para entretenerse un rato, y en eso la reportera de la cadena que veía dijo algo que llamó la atención de la chica.

- Tenemos leves sospechas de quien podría haber matado a los dos hermanos, la primera sospechosa es Bernadette Hunter, una chica rubia con ojos marrones, pelo hasta la cintur, ex novia de él hermano mayor, hace poco escapó del hospital psiquiátrico y no sabemos nada de ella, y la otra es Sigfrid Steel, una chica de pelo castaño casi negro, que Le llega hasta los hombros, de igual color que sus ojos, su flequillo, peinado de lado, está teñido de verde y hace poco salió de un centro de menores, si las ven por la calle avísenos, ya que desconocemos su paradero...- no escuchó más y apagó el televisor.

- vaya... Al parecer no tienen más oportunidades... Si quieren atraparme morirán...