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Pasaron ya dos semanas desde que eres detective del caso en el que más de 100 personas han desaparecido en una pequeña localidad llamada “Roberson Country”, no dejaron rastro alguno ni tampoco se sabe el por qué sucedió esto. La única evidencia es la palabra escrita en un pequeño árbol en la avenida cerca del centro de la ciudad. Has estado preguntándote su significado sin lograr descifrarlo verdaderamente. Mientras tomas tu café una oficial dice que encontraron mas evidencia en el lugar y pone lo que parece ser un Diario en tu escritorio.

- ¿Dónde lo encontraron?

- Dentro de una casa. Es de un tal Richard Phillips. Ve a la pagina 45, allí esta lo que usted busca.

Sin pensártelo dos veces, y con la taza de café aún en tu mano derecha, empiezas a leer el diario desde la pagina 45 tal y como te recomendó la oficial.

Septiembre 13, 22:30 hrs

Hoy fue un día agotador en el trabajo. Me preocupa Diana, hace ya 2 días que falta al trabajo y la ultima vez que la vi pareciera que no durmió durante días. Haré un par de tramites que debo realizar y luego le llamaré para asegurarme que esté bien.

Septiembre 13, 23:00 hrs

He tratado de llamar a Diana pero no contesta el teléfono. Hace un par de minutos que mi perro está ladrando y me acerqué a la ventana para saber que le asustaba. No había nada nadie. Lo que si noté es que una densa niebla estaba abriéndose paso por toda la calle. Fui al patio y saqué la ropa que había extendido por si llegaba a llover. Aunque no he visto que en el noticiero dijeran que llovería. El perro al fin está callado y recién ahora soy capaz de cenar tranquilo. Me pregunto qué le pasará a Diana.

Septiembre 14, 08:25 hrs

¿Qué tan rápido puede sucumbir la gente al caos? Respuesta: Muy Rápido. Me levanté temprano oyendo gritos y disparos. Me asomé por la ventana y vi que alguien corría por la calle. No sabia de qué estaba corriendo… hasta que vi la niebla. La niebla parecía tener vida propia y esta se empezó a hacer más espesa alrededor del hombre. Escuché más gritos y luego, nada… Nada más que un silencio inquietante. Agarré un par de trapos y tapé las grietas que había debajo de mi puerta y por arriba de ella. Luego, con cinta adhesiva empecé a sellar completamente mis ventanas. Sea lo que sea que haya o produzca esa niebla, no quiero averiguarlo. Llamaré al 911 para ver si saben algo al respecto y si pueden sacarme de aquí. Le he puesto un bosal a mi perro pues, si es que hay algo en esa niebla, no quiero que me escuche.

Septiembre 14, 15:30 hrs

Nada funciona, ni los celulares, ni la televisión, ni siquiera prende la maldita computadora que compré casi nueva. Hace una hora escuché a alguien correr y el sonido de la puerta de un auto al abrir y cerrarse. Al parecer aquel que se subió al auto trató de arrancar el motor sin éxito. Como era de esperarse la niebla cubrió totalmente al auto y cuando empezó a disiparse vi que la persona aún estaba dentro del auto. Al parecer tiene miedo (soy un torpe, obvio que tiene miedo, incluso yo lo tengo) pero está viva.

Septiembre 14, 20:40 hrs

¿Será que esto es a nivel mundial? No, prefiero no pensar en eso. En cambio, sigo pensando en la persona que debe seguir atrapada dentro de ese vehículo  Trato de hacerlo cada hora para no estallar en la desesperación. Creo que la niebla en torno al vehículo se está disipando. Me pregunto… me pregunto si puedo llegar hasta él y rescatar a quién esté dentro. Voy a intentarlo, debo hacer algo o me volveré loco.

Despiertas. Has salido de ese estado hipnótico en el que te has introducido al leer el diario. Miras tu reloj y te das cuenta de que tu turno ha acabado. Tomas el diario y te diriges a tu coche para volver a tu casa. En el camino tratas de encontrar una conexión entre los sucesos. ¿Qué le pasó al hombre del Diario? ¿Habrá rescatado a la persona dentro del coche? ¿Que producía la niebla en el ser humano como para matarlo? O aún mas razonable: ¿Qué había en esta? Llegas a tu hogar de noche y estas muy cansado por lo que te cambias y te acuestas en tu cama para poder descansar hasta el día siguiente. Pero no, tu curiosidad por saber como acaba la historia que te ha contado el Diario es aún mayor que tus ganas de dormir. Coges el Diario y lo abres una vez mas justo en la página en la que te quedaste.

Septiembre 15, 17:20 hrs

La he cagado. Los sucesos que tuvieron lugar desde esta entrada y la anterior han decidido mi destino. Ahora las ruedas que daban movimiento a mi vida han parado y yo, su ocupante, espera la inminente muerte.

Ayer cuando salí de mi casa para ir hacia el vehículo y rescatar a quien estuviera en él. Jamas debí hacerlo. Cuando di el primer paso en días hacia el exterior llevaba conmigo tan solo una linterna. Con paso lento y sigiloso me encamine hacia el automóvil. Ya casi no había niebla. Llegué al vehículo y miré dentro de este. Había un hombre mayor. Di un par de golpes a la ventanilla para llamar su atención  Al principio creí que dormía pero luego caí en la cuenta de que estaba inconsciente. ¿Cómo no? el sujeto no debe de haber tomado ningún tipo de liquido en días. Traté de abrir la puerta. Bien, estaba abierta. Agarré al hombre por las piernas y lo quité del vehículo  Cerré la puerta, grave error. Al hacerlo no medí mi fuerza y esta se cerró con un fuerte golpe que hizo eco en el impenetrable manto de silencio en el que se había convertido el pueblo.

La niebla. Oh por Dios, la niebla empezó a venir hacia mi. Me había oído. Aumenté la velocidad de mis pasos, pero el hombre pesaba demasiado. No iba a rendirme, no podía rendirme. La niebla se acercaba lentamente hacia mi y yo estaba a unos cuantos metros de mi casa. Y allí lo vi. La sombra de un ente extraño que se acercaba en cuatro patas hacia mi. Me congelé. El miedo invadió mi cuerpo y, en un acto de desesperación combinado con cobardía, solté las piernas del hombre. Mi valentía se esfumó. Dejó de importarme la vida del extraño que me había propuesto salvar, ahora solo quería volver a mi hogar.

Corrí hacia la entrada de mi casa. Detrás de mi escuche un grito de dolor y pena. No tuve que pensar mucho para saber de quien se trataba. Cuando llegue al umbral de la puerta pase de largo y me olvide de cerrarla, que idiota. Quise enmendar mi error pero era tarde, la niebla estaba a tan solo unos metros de la puerta de mi casa y esa cosa, ese engendro salido de quien sabe donde, me estaba dando caza. Me refugie en el armario del segundo piso con la falsa esperanza de que aquel ser sea estúpido y no supiera como subir una escalera. En minutos todo el lugar quedó cubierto de niebla. Y así es como he llegado aquí.

Al ultimo “cuarto” donde depositare mis últimos minutos de vida pues aquí veo, desde la pequeña abertura del armario, a esa “cosa”. Es delgada, muy delgada; está completamente calva, a excepción de algún que otro pequeño mechón de cabello largo; esta casi desnuda y no posee organismo reproductor alguno; sus labios están contraídos hacia dentro de su boca y sus ojos… donde se supone que deberían de encontrarse los ojos solo hay dos cuencas vacías. Pero entonces? como ha llegado a saber donde estoy? como es que ha pasado de ver la habitación tan solo con curiosidad a golpear violentamente una y otra vez la puerta de este armario donde estoy metido? Acaso puede oler mi miedo y mi desesperación? En estos últimos minutos que me quedan de vida oigo su voz gruesa y grotesca gritando una y otra vez la misma palabra, una palabra que jamás había oído: Croatoan.

Allí acababa la historia, todas las demás paginas estaban llenas de la misma palabra en letras grandes, medianas y pequeñas. La misma palabra una y otra vez: Croatoan. ¿Puede que el que haya escrito el Diario haya dicho la verdad? ¿Una criatura atacó el pueblo? No quieres creerlo, tratas de buscar una respuesta lógica, pero sabes que esta es la única totalmente razonable. Cierras el Diario y te pones a dormir. Tienes una pesadilla donde eres el tipo del Diario, corriendo por un sendero interminable para escapar de la criatura. Has despertado en medio de la noche y en la oscuridad crees ver una silueta, por lo que prendes la luz rápidamente. Nada.

Decides ir a buscar algo que tomar y así despejar la mente. Pero oye, escuchas sonidos detrás de ti por lo que sacas tu pistola reglamentaria y apuntas hacia la oscuridad. Nada. Regresas a la cama. Mientras duermes, tratas de conseguir un sueño tranquilo alejándote de todo lo que has visto y oído el día de hoy. No, no has visto ni oído nada, fue solo parte de tu mente, una alucinación  Pero, ¿qué tal si no? ¿y si al leer el Diario trajiste una presencia no deseada a la casa? No, imposible. Te duermes.

Al despertar te fijas en tu mesa de luz. No está, el diario no está. Pero te das cuenta de algo, algo que te eriza hasta el mas minúsculo vello en la piel. En la mesita hay una inscripción donde antes estaba el Diario: CROATOAN.