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Camino pesadamente pisando restos de vísceras, que se pegan a mis botas. El aire resulta pesado y un olor a muerte penetra en mis pulmones. Me coloco la máscara y, comprobando que mis armas están cargadas, me pego a la pared que está a mi espalda.

Una sombra cruza a gran velocidad hacia el edificio de enfrente y por el visor de mi submisil de protones, puedo observar a una grotesca figura, devorando lo que parece ser retos de carne humana. Aprieto el gatillo y un certero estallido revienta en mil pedazos medio edificio junto con la criatura.

Al momento, salen decenas de ellos unos envueltos en llamas, emitiendo alaridos que aún resuenan en mis oídos. Otros se dirigen hacia mí y les lanzo un potente chorro de fuego del lanzallamas.

Mi nombre es Tira y pertenezco a la última generación de androides, creada para rescatar al científico Roger, creador de las horribles criaturas.

Pertenezco al planeta Celyaton en la galaxia de Cirus, a miles de kilómetros de aquí.

Mi misión es recuperarlo con vida y llevarlo de regreso a mi planeta Como todos los androides a los que pertenezco, soy mitad humana y mitad máquina. No sufro, ni siento dolor, mi fuerza es descomunal y fui elegida entre cientos de ellos para realizar tan peligrosa misión.

Cruzo hacia el otro lado de la carrera y me adentro en los laboratorios donde supuestamente está escondido el científico. Debe crear una fórmula para aniquilar a los entes sin destruir este planeta llamado Tierra.

Una vez dentro del edifico observo detenidamente lo que me rodea y camino con mucha cautela. Agazapado bajo unas escaleras hay dos de esas criaturas peleándose entre sí por una mano humana. A toda velocidad, tiro dos cuchillos que se incrustan en sus pechos y mueren al instante.

Subo las escaleras y me detengo ante la puerta del laboratorio, está cerrada con llave y de mi dedo sale una especie de destornillador, que da con la clave al instante, y la gran puerta se abre.

Delante de mí está Roger, y al escuchar el ruido de la puerta se gira rápidamente apuntándome con una pistola.

-¿Quién eres?-pregunta

-Me nombre es Tira y tengo la misión de llevarle a Celyaton, para que termine de desarrollar el antídoto que destruya a estos seres que usted creó-conteste.

Él se levanta cautelosamente y comienza a recoger todo lo necesario para poder crear lo que liberará a la Tierra  de los monstruos. Un gran estruendo resuena en la habitación y aparecen tres criaturas babeando un líquido viscoso y con olor nauseabundo

-¡Debajo de la mesa!-grito con todas mis fuerzas al profesor.

Mientras éste se pone a salvo, ellos me rodean acercándose cada vez más.

Un disparo revienta la cabeza de uno de ellos impregnándolo todo de sangre. Al segundo le clavo un afilado cuchillo que retuerzo en su pecho.

De inmediato un terrible dolor me invade el pecho. Miro y el último de ellos, me atacó por la espalda, introduciendo su grotesca mano en mi pecho. El dolor es insoportable, lo cual no puede ser cierto, no soy humana.

Caigo al suelo y, antes que el ser me devore, le pego un tiro en la frente.

-Roxana, cariño ¿Estás ahí?-pregunta César girando la llave de la cerradura.

Cuando entra al salón lo que ve le produce náuseas. Roxana, está tumbada en el sofá, envuelta en un gran charco de sangre y una mueca de terror en su cara. Lo único que se oye es la televisión y un DVD a medio extraer. César llama de inmediato a la policía mientras guarda el DVD en una caja.