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La maestra Karina, era la nueva en el plantel educativo, ella provenía de la ciudad y había sido trasladada a un pueblo a dar clases en una pequeña escuela de las afueras.

Karina era muy dedicada a los niños, en este caso chicos y chicas de unos 12 años, la directora le dio la bienvenida y la presento con su nuevo grupo. Rápidamente, la maestra quedo maravillada con los niños, todos muy educados y bien portados, todos menos Damian, quien sin dudarlo le dejo claro a la maestra que el seria el problema de la clase; golpeaba a los otros niños, era grosero, no hacía las tareas, y parecía ser muy misterioso. Karina tenía pensado reportarlo con la directora, ya que por más que lo reprendía y lo castigaba, el chico no cambiaba, pero la directora iba a estar una semana fuera de la escuela, así que Karina le decidió amenazar a Damian con citar a sus padres.

Unos días después, Damian le pidió permiso a la maestra para ir al baño, el cual fue concedido, pero pasaron mas de 30 minutos y el niño no regresaba, por lo que la maestra le pidió a los otros que se portaran bien mientras ella salía a buscar a Damian.

Al llegar al área de los baños, los mismos se encontraban en silencio, la maestra tan sólo pudo escuchar un murmullo proveniente de dentro de una de las cabinas, se acerco lentamente y por debajo de la puerta pudo ver los pies de Damian, el cuál parecía estar arrodillado en el suelo. La maestra abrió la puerta de forma repentina, llevándose un gran asombro al ver a Damian manteniendo una especie de conversación con una foto. Antes de que la maestra pudiera ver la imagen de la misma, Damian, al verse descubierto, la metió brevemente en su bolsillo.

-Damian…¿qué haces aquí?…regresa inmediatamente al salón, y esta vez sí voy a hablar con tus padres… ¿me entiendes?

-Lo siento maestra, mis padres no van a venir…

-Te exijo que les des esta nota con mi dirección, hablaré con ellos esta noche en mi casa.

Damian sonrió al ver que la maestra estaba realmente decidida a acusarlo con sus padres, así que accedió a darles la nota con la dirección de la casa de Karina, no sin antes decirle algo más antes de retirarse al salón.

-La directora no le hablo sobre mí, ¿verdad maestra?

Karina no podía dejar de pensar en las misteriosas palabras de Damian, así que le preguntó a otro maestro que también había llegado a la escuela recientemente.

-Maestro Eduardo, ¿usted conoce a Damian?…el niño mal portado de mi grupo.

-Pues realmente no maestra, recuerde que yo también soy nuevo por aquí, y la directora no esta.

-No es por nada, es que le pedí una cita con sus padres esta noche en mi casa para hablar de su comportamiento, ¿sabe?… Me gusta recibirlos en mi casa porque siento que es más personal, pero me dijo algo raro... Bueno, olvídelo, son cosas de niños. Gracias maestro.

Esa tarde al salir de la escuela, Karina iba caminando de regreso a su casa después de un día complicado de trabajo. Luego de unos pasos, sintió una mirada sobre ella que la hizo girar su cabeza en dirección a la escuela, solo para ver a Damian quien la observaba fijamente mientras ella se alejaba del plantel.

-Que niño tan tenebroso, me da escalofríos, definitivamente necesito ver a sus padres.

Esa noche, cuando la maestra ya estaba en casa, preparó una cena deliciosa para recibir a los padres de Damian, quienes estaban por llegar en unos cuantos minutos. La idea de Karina siempre es la de crear una amistad con los padres de los chicos. Karina estaba sentada en el sofá de la sala, cuando a la hora señalada, los pasos de dos personas se aproximaron a la puerta de su casa, y la tocaron con suavidad.

-¡Vaya! Por fin llegaron.

Karina se levanto del sofá y procedió a abrir la puerta, sin embargo, su amable sonrisa cambió repentinamente a una cara de incertidumbre y perplejidad al ver frente a ella una mujer y un hombre, cuyos rostros no expresaban nada, salvo una mirada de odio muy penetrante, una piel pálida, y lo más impactante, era una cicatriz en sus cuellos, como una laceración profunda que se veía como de un color morado oscuro, como carne podrida. Una situación que definitivamente no era lo que la maestra esperaba, algo que ya la tenía algo nerviosa.

-Buenas noches, son…¿son ustedes los padres de Damian?

Sin embargo, no hubo respuesta alguna por parte de esos dos adefesios para con la maestra. Lo que sí hicieron fue entrar a la casa, la maestra asustada trató de cerrar la puerta pero fue inútil, ella no tenia la fuerza para detenerlos, solo pudo gritar pidiendo ayuda, pero nadie acudió en su rescate. Mientras que ellos se acercaban a ella, abriendo más y más la boca, tanto que la barbilla casi les tocaba el pecho, emitiendo un sonido aterrador. Luego de eso, la puerta se cerró con violencia detrás de los padres de Damian.

Pasaron los días, y finalmente la directora regresó de su viaje, siendo sorprendida con la noticia de que la maestra Karina no había regresado a dar clases. Tenía días desaparecida sin dejar rastro, así que se acercó al maestro Eduardo para tratar de averiguar algo sobre el caso.

-Maestro Eduardo, ¿la maestra Karina le dijo algo antes de irse?…¿le dijo si iba a algún lugar?

-No, señora directora, sólo me dijo que ese día tenía una cita con los padres de Damian para hablar sobre su mala conducta.

Las palabras del maestro hicieron recorrer un frío por el cuerpo de la directora, que la hizo poner su mano en el pecho para sentir los latidos de su corazón. Luego de calmarse un poco, le explicó al maestro el por qué de su reacción.

-Maestro Eduardo, los padres de Damian murieron hace unos años en circunstancias muy extrañas, sólo se sabe que los encontraron ahorcados en su habitación, como una especie de suicidio en pareja. A los pies de los cadáveres estaba Damian con una sonrisa en sus labios, como si no supiera lo que pasaba, o peor aun, como si lo supiera exactamente. Lo iban a poner en un orfanato, pero pedí encargarme de él, algo de lo que me arrepiento, porque es un niño muy extraño, y a veces siento que nos odia a todos, y me da miedo castigarlo, o enviarlo a otro lugar, siento que nos controla.

-Eso es sumamente espeluznante señora directora…¿qué vamos a hacer?

-No comente nada de lo que sabe, encárguese de las clases de ese grupo. Si Damian va al baño, nunca, pero nunca lo siga, él le habla a sus padres por medio de una foto, y si lo descubren se enfada, y no sé de lo que seria capaz de hacer. Ahora retírese, Damian nos mira con esa sonrisa en su rostro.

-Sí…sí…señora directora…

-Lástima que no pude advertir a la maestra Karina.

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