Wiki Creepypasta
Advertisement
Davy Jones's Lockerrr

19 años cumplidos al fin y mis sueños de conocer los extensos mares habían aumentado, pero en mi pasado criminal, ausente de padres desde el nacimiento y obligado a la vagancia y al hurto, lo único que conocía sobre barcos y timones era la piratería.

Para mi suerte, un capitán había arribado y desertado a gran parte de su tripulación en el puerto Canavares (puerto de mala muerte, donde los piratas cargan sus naves). El capitán Hoover del "Angela" reclutó nuevos hombres para una nueva travesía. Sin dudarlo me apresuré a tal evento y fingí mi edad para lograr un puesto, aunque no contaba con mucho vello facial y mi cara aún aparentaba juventud, mi estatura era convincente de mis supuestos 24 años.

A duras penas logré formar parte de la tripulación del capitán Hoover y en cuanto pasaron tres días, el "Angela" zarpó. Por fin dejé tierra firme y logré mi sueño. No me importaba a qué lugar me llevara la nave, solo quería conocer mar abierto.

Los días en el "Angela" eran como estar en un gran sueño. A bordo tenía las tareas pesadas como limpiar los pisos, pero eran placenteras para mí. Al tercer día por fin pude ver el maravilloso mar abierto. Esa misma noche me tocaba velar la nave y acepté con gusto. Tenía toda esa maravillosa nave para mí solo, mientras todos dormían y la luz de la luna me iluminaba. Me sentía el capitán del barco, pasaron unas cuantas horas y el peso de la noche ya me hacía efecto. Parpadeaba a menudo para aguantar. Perdí la noción del tiempo y me perdí.

Desperté al poco rato, tal vez dormí un par de minutos, pero algo era diferente. La neblina espesa cubría la nave, no se podía ver nada a leguas de distancia, las velas no iluminaban las aguas. Preocupado, seguí con el mismo curso, lo mantuve recto por varios minutos hasta que un horrible ruido me sacudió, una especie de chirrido infernal, no creo que ningún animal pudiera haber hecho tal cosa. Sentí un frío espeluznante en todo mi cuerpo y vi luces a lo lejos, nítidas luces de vela entre la niebla, se acercaban al barco lentamente.

Jamás había sentido un terror como ese, sentía que las piernas me flaqueaban. Temblando, me aferré a un mástil. Un barco de velas negras, enorme, con ligeros rasgos de putrefacción, pasó de largo frente a mí, no sin antes ver la monstruosa figura del encargado del timón. Confundido por la niebla, tal vez mis ojos me engañaban: aquel ser tenía brazos alargados y gruesos hasta las rodillas.

El terror me dominó por completo. Él sonrió de manera horrorosa, escuché su voz, su voz áspera y demoníaca. Causaban terror sus palabras, su acento era aterrador, solo logré entender lo siguiente:

-¿Qué es lo que más quieres en este mundo?

El barco maldito siguió su rumbo y se perdió entre la niebla, me sentí morir y perdí el conocimiento. Al despertar me encontré en camarote del capitán Hoover, no sabía cuánto tiempo quedé inconsciente, pero el sol denotaba su presencia. Instantáneamente, al incorporarme, el capitán Hoover me hizo compañía. Al parecer tuve una pesadilla al quedarme dormido, gracias a Dios que tal cosa haya sido producto de mi imaginación.

El día siguió su curso normal, pero en la noche sentí un dolor en el pecho que me sofocaba, necesitaba aire. Salí de los camarotes a respirar el aire y, para mi sorpresa, nuevamente el barco estaba envuelto en esa fría y aterradora niebla. Tenía un presentimiento espantoso y sentí el terror en todo mi cuerpo, escuché nuevamente el chirrido infernal, me tapé fuertemente los oídos y busqué desesperadamente un refugio.

Cuando levanté la vista, el encargado de velar el timón estaba en la punta de la proa, me incorporé rápidamente y lo llamé. Él, inmóvil, solo miraba las olas golpear la madera del barco, parecía determinado a saltar. Tal salto acabaría con su vida, grité desesperadamente corriendo tratando de llamar su atención. Estaba a punto de alcanzarlo cuando el tipo se arrojó murmurando: "Davy Jones Locker".

Mi corazón me latía a mil por segundo, sentía el peso de la neblina sobre mí. La tripulación me culpó de la muerte del tipo y fui sentenciado al calabozo. Sin alimento, sin agua, pasé horribles momentos, mi voluntad se quebrantaba mientras la imagen del hombre arrojándose carcomía mi espíritu, sus murmullos en la oscuridad se repetían constantemente.

Creí que moriría ahí dentro hasta que una noche el capitán Hoover abrió mi celda. No dijo nada, solo me tomó fuertemente del brazo y me sacó de ese lugar. Débil y hambriento no podía visualizar bien. El capitán me llevó hasta el timón y me recargó sobre él. Notaba el barco extraño, como un ligero hedor a muerte en el aire. Estuve algunos minutos recargado sobre el timón.

Comencé a tomar conciencia cuando me percaté de que la neblina devoraba la nave nuevamente, mis espejismos volvieron y el chirrido infernal. Sabía lo que iba a ocurrir y observé al capitán al borde de la proa, igual que el primer hombre. Corrí desesperado, pero mis piernas flaquearon, resbalaba y caía sin voluntad, observando la perdición del capitán Hoover. También murmuró entre dientes: "Davy Jones Locker".

Y saltó. Sentí nuevamente el peso de la noche sobre mí, mi aliento seco y mis ojos llenos de lágrimas. Saqué fuerzas de mis flaquezas y corrí desesperado a los camarotes, tenía que anunciar que el capitán había saltado al vacío del mar. Mi sorpresa fue mayor al ver que nadie estaba en sus camas, ni en el comedor ni en ninguna parte. El barco estaba solo, sin capitán y sin tripulación, solo yo y el barco entre la aplastante neblina.

Caí de rodillas y miré al cielo, pidiendo una respuesta. Mis plegarias fueron interrumpidas por el chirrido infernal, lo sentí muy cerca. Las luces entre la neblina nuevamente, el barco maldito con su tripulación demoníaca pasó frente a mi ojos, y el capitán tras el timón me miró nuevamente, y en su horrible lenguaje logré entender:

-Esto es lo que querías... Ahora es tuya... Es lo que querías, es tuya... En tus ojos... El secreto... Es tuya... Lo leí en tus ojos... Capitán del Angela... Es lo que querías... 

Advertisement