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No les diré mi nombre por seguridad, pero si les contaré los extraños sucesos que me han pasado recientemente. Todo empezó hace 3 días, iba a reencontrarme con un amigo en un parque de diversiones que había abierto recientemente. Nos encontramos dentro del parque y seguimos la lista de lugares a los que íbamos a ir.

Primero, como siempre, ¡montaña rusa! Luego seguía el tobogán de agua gigante. Al final, ya de noche, teníamos planeado ir a un espectáculo de circo en el centro del parque. Llegamos a tiempo, nos sentamos y observamos. Había trapecistas, bailarines, y un domador con un león. También había un payaso que hacía malabares con unas antorchas. Fue divertido, hasta que una de las antorchas se le cayó al payaso y e incendió una parte de la carpa del circo. Todos corrían y se empujaban entre sí; yo caí hasta donde estaba el payaso. Aturdido me encontraba; él se quedo de pie, no corría. Traté de sacarlo, pero algo me impedía ayudarlo. Decidí dejarlo y buscar a mi amigo. No lo encontré y cuando me di la vuelta vi al payaso parado sin hacer nada, sin percatarse de que toda la carpa del circo caía en llamas sobre él.

Al día siguiente, en las noticias, anunciaron la perdida del circo y la muerte de un payaso. Al parecer encontraron su cadáver con gestos extraños, parecía molesto. Movido por los remordimientos decidí recordarlo visitando el lugar donde se levantara el circo extinto.

Era de noche, pero ya tarde, las puertas estaban cerradas. Pero no me rendí, entré por un agujero de la pared. Empecé a caminar sin rumbo, hasta que me topé con la carpa de circo. Me quedé paralizado... Estaba intacta. Se podía escuchar unos susurros detrás de la carpa, cuyo interior se encontraba desierto. Regresé a la entrada y volví a escuchar susurros, esta vez más claros: "Ven a mí, ayúdame".

Me armé de valor y entré. No vi nada, no había nada, pero cuando volteé no había salida. Me asusté, corrí en círculos y tropecé. Perdí la conciencia un momento. Volví a la realidad y me levanté presuroso. No recuerdo más. Creo que empecé a llorar, suplique que no me hiciera daño quienquiera que estuviese allí. Era el payaso. Reía. Me levanté y corrí hacia las paredes de plástico para desgarrarlas y seguir corriendo. Pero las paredes se convirtieron en concreto sólido. Volteé y lo vi, vi al payaso con claridad. Sus ojos estaban derretidos, tenía grietas en la cara, sonreía diabólicamente, su cabello era rojo.

"Ayúdame, no escuchaste... Podías sacarme, pero no. ¡No lo hiciste! Qué tal si... mmm... ya sé, te haré pasar por lo mismo que yo".

Empezó a reír como un psicópata. Me horroricé, traté de correr pero siempre aparecía delante de mí. Le supliqué, pero no sirvió de nada.

Encendió una antorcha y la lanzó contra mí. Mi piel ardía, mi cuerpo era consumido por el fuego... Dolor, desesperación... 

"Uy, se acabó el tiempo."

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