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¿Te acuerdas de lo que había pasado con mi hermana mayor? Ahora me pasó lo mismo, por eso es que me siento tan rara en este cuerpo, y casi no me puedo mover.

Yo era una niña que sufría muchas burlas y que tenía solo una mejor amiga, los demás me rechazaban por mi timidez. "Demasiadas burlas", pensé. Le tenía mucha rabia a los que me hacían burla, y a los que me rechazaban, sólo porque tenían celos de mi inteligencia o timidez interior... Supongo. Un día había invitado a mis compañeros de mi salón a ser mis amigos, pero me seguían rechazando. Me sentí sola y triste y no podía más con eso, así que empecé a llorar muy desconsoladamente. Necesitaba un abrazo pero no me lo daban.

-Tienes que pedirlo. Si no pides un abrazo ¡No se darán cuenta como te sientes!- Me decía Vian.

-No Vian, no quiero pedirlo. ¿Acaso no te dije que tenía mucha pena y era muy tímida?- Contesté.

-Hey, eso es cierto...

Llegó la hora de ir a casa y me buscaron. Mi mamá me preguntó:

-Hija, ¿dónde está Roxie? ¿Te fue bien o mal?.

Le respondí deprimida fingiendo estar feliz:

-¡Sí! ¡Muy bien!- Y fui corriendo a mi cuarto y les dije a mis padres que después almorzaba.

Me tiré a mi cama a llorar y me tapé con mis sábanas. Cerré la puerta con seguro. Llorando, el espíritu maligno de mi hermana se me apareció desde la ventana de mi cuarto a la luz del sol. Me dijo:

-Hermanita, no llores. Mátalos, así serás feliz, muy feliz...

Le dije nerviosa y triste:

-¡¡Roxie te dije que no!!!

Cuando le grité me sentí llena de lastima por mí, acostada en mi cama dentro de un mundo imaginario muy oscuro. Me sentí temblorosa, como se alguien acariciara mi mente llena de pesadillas y llena de llantos horribles. Dejé de llorar y me acerqué hacia mis padres a comer. Dejé a Roxie sola, mientras ella sólo estaba esperando mirándose en el espejo como se quitaba los parches a ver sus hermosos ojos. Mientras comía miré al techo y me quedé pensativa. Cuando por accidente se me cayó el plato de comida en el suelo, y se rompió el plato de vidrio, miré al suelo muy asustada por el sonido tan fuerte que emitía. Mi madre se enojó un poco, ella suspiró y trató de tener paciencia. Lo logró y me dijo tranquilamente:

-Roxanie, recoge con la escoba los restos de vidrio...

Lo recogí y tuve que irme a mi cuarto de nuevo, le vi los ojos a mi hermana. Solté un gran grito, un grito que era de otro mundo. Ella me dijo:

-¿Que pasa Roxanita?

-¡¿Qué le pasó a tus ojos?!

Ella me dijo que se los extirpó. Yo pregunté que por qué lo hizo. Ella me dijo que era parecido a mi caso. Le dije:

-Ok, ya sé. Pa-re-ci-do.

Ella desapareció y dí un gran suspiro, y fui a mi baño corriendo. Me encerré, y después me di cuenta que no podía salir. Era una trampa.

-¡Ayúdenme a salir! ¡Por favor! ¡Ayuda!.

Empecé a gritar como una loca. Después me di cuenta que había fuego y aire. Se mezclaron y llegaron a paralizarme. Como estaba paralizada, empecé a ahogarme dentro del baño. Me empecé a morir. La única solución que me quedaba era una bolsa de veneno. Me la comí y me morí después de 10 segundos. Aparecí en el sótano de mi casa dentro de una pila de juguetes desperdiciados y rotos.

Me miré los brazos y estaban hechos de plástico pintado de blanco. Veía todo un poco borroso pero un poco oscuro. Toqué un juguete y pudo salir. Caminaba de una forma que no era normal. Se oían los pasos de mis padres de su habitación hacia a la cocina. Empecé a sentirme rara y me fui a la calle. Cuando me miré en el mismo espejo que usó mi hermana mayor vi que era una muñeca toda hermosa y limpia. Tenía un vestido rosado con lazos rosado claro y zapatos con medias blancas, negros. Era muy hermosa. Caminé por la calle y una niña me agarró, me recordó a mi hermana, y empecé a vivir con ella, recordando a mi mamá...