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En los últimos días se han presentado diversos ataques a entrenadores en la región de Unova.

Los cuerpos de seguridad se presentaron en los lugares donde ocurrieron los hechos, además de encontrar los cuerpos de las víctimas, todos coinciden que los pokémon de estas personas se encontraron libres de lesiones, y los entrenadores perdieron algunas pertenencias, excepto objetos de batalla.

Sleep
Los oficiales encontraron a una víctima que sobrevivió al ataque, que según la víctima, se trata de un sujeto o asesino que ataca únicamente a entrenadores y en algunas ocasiones se encontraron víctimas que no necesariamente poseían medallas de gimnasio, y lamentablemente fue difícil identificarlos ya que sus restos eran irreconocibles, parece que nuestro “atacante” los mata de diversos métodos, algunos tenían marcas de mordidas, como si algo se hubiera alimentado de estos. Ahora, tenemos el testigo de nuestra víctima que sobrevivido al ataque:

Puedo decir dos cosas: 1. Estoy seguro que no hablamos de un asesino, sino de una asesina que no trabaja sola, y no lo digo solo porque tiene su propio equipo pokémon sino también porque tiene otros ayudantes, no sé como describirlos; 2. Nunca olvidaré su espantoso rostro.

Yo soy de Ciudad Aspertia, y la noche del ataque me encontraba durmiendo en mi casa pues me dirigía a la liga pokémon de Unova, solo llevaba 5 medallas y decidí visitar a mis padres.

Recuerdo que tuve una pesadilla terrible en donde unas sombras oscuras me atacaban y podía oír una melodía realmente terrorífica. Desperté de un salto pues lo último que vi en mis sueños fue una cara maliciosa y burlona. Cuando me desperté, la ventana de mi cuarto y la puerta se encontraban abiertas y puede que estaba aturdido por la pesadilla, pero no podía ver la luz de la luna, todo estaba más oscuro de lo normal y aún en mi cabeza sonaba la melodía de la pesadilla. Pero lo que me mantuvo despierto, sin cerrar los ojos y totalmente paralizado, fue esa sombra que se encontraba en una esquina del cuarto, esta sombra apuntaba hacia mi cama y de esta oscuridad pude notar un rostro humano que me miraba y sonreía, sabia que era alguien pero no pude moverme.

Iba a levantarme y salir corriendo pero esa mirada me inmovilizó, sus ojos estaban totalmente abiertos y su sonrisa mostraba malicia, pude ver que estaba sacando algo de su bolsillo y pude oír su voz de mujer decirme: “Dulces sueños”, entonces me saltó encima y pude detenerla, me sorprendí al ver que era una chica con el rostro deformado y su ropa se mostraba sucia. La detuve y ella resistía, era realmente fuerte; estaba decidida a lastimarme, pues lo que había sacado de su bolsillo fue una navaja que se dirija a mi pecho, ella volvió a decir “Dulces sueños”, entonces pude librarme de ese forcejeo y quise correr hacia el cuarto de mis padres, pero entonces escuché esa melodía, esa maldita melodía que no venía de mi cabeza, esa melodía venía de aquella sombra tan rara que seguía a esa chica.

La pateé en el estómago y cayó al piso, me decidí a correr al pasillo para tomar alguna de mis pokeball y defenderme, pero ella también se levantó rápidamente para seguirme.

Pude alejarme un poco pero ella clavo su navaja en mi hombro derecho y caí de nuevo. Nuestras respiraciones se alteraron y ella gritó: “¡Dulces Sueños... Mi entrenador!”, antes de acabar conmigo un gran rayo salió del pasillo lanzándola a un extremo de la habitación. Sabía que ese rayo provenía del Ampharos de mi padre, con esto comprobé que el estaba despierto y que se despertó por los gritos. Ella pudo levantarse, lo último que vi es cómo esa cosa salió por la ventana y que ella no salió herida por el ataque, tomó su navaja, sacó una pokeball y sacó de ella un Charizard, que al igual que ella, tenía una apariencia terrorífica, y así salieron volando de mi habitación, para así poder verlos escaparse con la luz de la luna que al fin se hizo presente.

Con ella desapareció la melodía pero no las preocupaciones. Papá estaba alterado y su pokémon no dejo de llorar, él alertó a los oficiales que se presentaron a tiempo, por eso ella escapó sabiendo que pudo haber tenido una batalla con su pokémon horrible. Después me percaté de algo, papá estaba asustado, pero no solo por el ataque, sino porque esa misma noche, justo en el momento en el cual escuché esa melodía en mis pesadillas o justo cuando noté la presencia de esa chica. Mamá se despertó y saltó de la ventana de su habitación en un ataque de pánico, bien parece que algo la manipuló y ocasionó que se “suicidara”.

Ella me atacó por ser una entrenadora, eso lo se porque desaparecieron mis medallas de gimnasio, también sé que quería matarme, pero por suerte papá me salvó, y sé que trabajaba con ayuda de otras cosas que ocasionan pesadillas y, en mi caso, un ataque de locura que puede ocasionar la muerte. Estoy vivo, pero estoy seguro que no volveré a dormir tranquilo, no mientras yo sepa que ella vendrá a matarme a mi, y que le hará mas daño del ya ocasionado a mi familia.”

Después de este testigo nuestros cuerpos de seguridad han aumentado las guardias nocturnas en todas las ciudades y pueblos de Unova, se reconoce que esta asesina suele cubrirse la cara para no dar a ver su rostro y que cuando ella ataca, antes, se presentan ilusiones o pesadillas. Se recomienda no mantenerse solo y estar acompañado de personas o de preferencia de un pokémon que pueda defender al entrenador.

¿Nunca te preguntaste por qué en los juegos, en el anime o manga de Pokémon, todos los entrenadores o los diversos personajes que se presentan son tan exagerados con el hecho de que siempre lleves a un pokémon contigo y el por qué cuando alguien sabe que eres un entrenador pokémon y tienes un trato “especial”?

¿Quieres saber quién es esta chica que ha aterrorizado a toda la región de Unova? Debes saber que a partir de ahora, si eres un entrenador pokémon, tú también corres peligro, y ya entenderás por qué todos tienen un cuidado especial contigo.

Los entrenadores Pokémon viajan por diversos lugares y regiones para ganar medallas de gimnasio o concursos pokémon. Pero Don estaba decidida que si no logro ganar la liga Pokémon de Sinnoh haría lo posible por ganar la liga pokémon de Unova. Esta vez estaba acompañada de Lina y Nando, que al igual que ella, eran entrenadores pokémon pero con propósitos diferentes. Lina, al igual que Don, era pertenecientes a la región de Sinnoh y decidieron viajar juntas a Unova para conocer esta región, obviamente dejaron sus antiguos equipos pokémon y ahora tenían nuevos. Nando pertenecía a la región de Unova y la única razón por la que seguía Don era por un extraño sentimiento y unión que se genero entre estos chicos.

Don estaba a punto de ganar su quinta medalla en Ciudad Virbank, obviamente Nando conocía la fama que esa ciudad tenia. No poseía de buena fama, mas allá de tener un gimnasio, tenia grupos juveniles y delincuentes que solo eran respetados y temidos. Nando alertó a sus amigas pero no le importo a Don, solo acudió ahí para ganar su medalla de gimnasio, no pensó que pasarían cosas malas.

Al llegar a la ciudad decidieron pasar al centro pokémon y descansar. Antes de llegar a esta parte de la ciudad fueron atacados por una banda y antes de poder defenderse los chicos malos huyeron dejándolos totalmente heridos y con poco dinero, no tuvieron oportunidad de usar a sus pokémon. Don estaba realmente enojada pues a ella le quitaron algo realmente importante, sus medallas de gimnasio. Entro en pánico y empezó a maldecir a todos, pero Nando la tranquilizo, Don se dispuso buscar a algún oficial que pudiera ayudarla pero pareciera que en esa ciudad no existían.

Lina y Nando la llevaron al centro pokémon donde descansaron y se tranquilizaron un poco pero Don no, realmente tenia un raro dolor en el pecho con sentimientos de ira, impotencia y tristeza y que solo quería recuperar sus medallas de gimnasio, aquellas que le costaron demasiado para convertirse en la mejor de Unova. Después de descansar los chicos decidieron buscar por la ciudad a los tipo pero obviamente no obtuvieron resultados. -Los encontraremos Don- menciono Nando. -No nos iremos hasta encontrar tus medallas de gimnasio.

Don no escuchaba, realmente odiaba esta situación, ella no podía hacer nada así que decidió sacar a todos sus pokémon: un Oshawott, un Tranquill, un Scolipede,un Palpitoad, un Scraggy y un Pikachu,que la acompaño desde la región de Sinnoh, prácticamente eran grandes amigos. Don les ordeno separarse y buscar a los tipos que los atacaron, pero ya no era necesario. La banda se hizo presente, una banda conformada por 3 chicos de la misma edad de Don.

-¡Hey niña!, se mas discreta al invocar demonios, todos en esta ciudad saben que estás buscando a los tipos que te quitaron tus medallitas, que lastima, estás provocando a los tipos menos indicados. Perdona la falta de educación, yo soy ED, él es Brando y él grandullón es Clark. Tú y tus amigos desearán nunca haber llegado a esta ciudad.

Don se enojó y decidió atacar con sus pokémon, pero fue tarde, pues los chicos se separaron y atacaron a Nando y Lina; Nando pudo pelar puño a puño con Brando, Clark atacó y golpeó a Lina, y Ed sostenía las medallas de Don mientras sacaba a su Volcarona que atacó con un lanzallamas a Don, pero Oshawott contraatacó. Don decidía que las cosas no se quedarían así, corrió con todo su dolor de la situación hacia Ed. Él estaba fuera de sí y el dolor de su pecho aumentaba, esto jamás le había pasado y era injusto que no pudiera defenderse con sus pokémon, esos chicos jugaban sucio, ¿por qué atacaron a Don?, ¿acaso sabían lo que ella buscaba?

-No juegues sucio

Don quiso golpear a ED pero esquivo sus golpes, hasta que Don en completa confusión causada por la ira, como si ella no hubiera controlado su cuerpo, tomo el brazo de Ed, le quito las medallas y pudo romperlo de un solo movimiento veloz. Ed cayo al piso y se quejo del dolor, mientras que sus camaradas detuvieron sus ataques para correr con su líder y defenderlo. Don se quedo atónita,metió a sus pokémon en sus pokeball, levanto a Lina junto con Nando y se fueron corriendo de ahí, no podían creer lo que acabo de pasar, en especial Don, que lastimo por el nombre de sus medallas y amigos, pero fue raro, no sentía dolor o remordimiento, en cambio sentía una gran fuerza al lastimar a los demás.

-Bien hecho

Cuando los chicos legaron al centro pokémon para recuperarse, Don se separo de sus amigos y pensó en lo sucedió.

-Te sentiste bien al hacerlo ¿no?-

Bien parece que Don escucho una voz que le hablo cuando ella recordaba sus movimientos y acciones, fue aterrador ese suceso pero esa voz era la única que le recordaba que lo que había hecho fue lo correcto, lastima que sus amigos no pensaran igual. Don tuvo una pelea con Nando por lo sucedido y por el estado de Lina, quien afortunadamente se encontraba bien. Cuando Don no pudo decir algo mas, maldijo a sus amigos y en un estado de ira se fue del centro pokémon para no ver a esos chicos, todo por no valorar los intentos de protegerlos.

Don se dispuso a entrenar con su pokémon, pero este entrenamiento fue dolorosos y duro, sus pokémon querían parar cuando llegaron a su limite pero Don les ordenó con voz fúrica continuar hasta desfallecer, y así, sus pokémon cayeron heridos. Pikachu se acerco a Don cuando fue el último en caer y ella solo respondió:

-No puedo, ¡necesitamos ser más fuertes, necesitamos vencer a esos idiotas que nos lastimaron, necesitamos demostrar que somos invencibles!

Sus pokémon no creían que su entrenadora se encontrara de esa manera, ella nunca se habia visto así, tal vez era la impotencia al no poder defender a sus amigos y porque le querían quitar sus medallas, los pokémon solo presentían que algo no iba a salir bien. Don no estaba bien, ella sentía que tenia que ser la mejor y lo que ella hacia era lo correcto. Regreso al centro pokémon exhausta y no hablo ni comió.

-Solo me duele el pecho y mi cabeza, debe ser la presión por lo sucedido. Lina y Nando, lamento mi actitud de torpe -dijo Don al ver a sus amigos descansar en el centro pokémon.

-Te queremos Don y no pienses que no te lo agradecemos, pero queremos que estés sana -contestó Lina.

-Gracias querida, bueno, que tengan dulces sueños

Y así Don se marchó a su cuarto sabiendo que estaba enojada con todos, inclusos con su amigos y sus pokémon y que esas palabras que menciono antes de irse no eran ciertas. Todos se encontraban durmiendo, Don tubo pesadillas, pesadillas acerca de esa ciudad, de esos chicos, de esa voz y del dolor que sentía.

En la pesadilla ella estaba sola en la ciudad, rodeada solo de sus pokémon que estaban asustados, de repente del suelo salio una sombra rara de Don:

-No te asustes. -Le comentó la sombra.

-No te haremos daño, eres valiosa, ¿lo sabías? Te pasaran cosas terribles ahora pero todo con el fin de tener todo lo que deseas, ser la mejor, lo único.

Entonces la sombra empezó a crecer y devoró a Don junto con sus pokémon.

Don despertó agitada, sola en medio de la noche, sintiendo un dolor de cabeza terrible y sin poder dormir, solo se recostó y pensó en la pesadilla, después pudo dormir solo por 3 horas.

-No te asustes, te acostumbrarás a no dormir, a partir de ahora-

La mañana era pesada, Lina seguía herida pero estaba recuperándose y Nando se aseguro de que sus amigos estuvieran en buenas condiciones. Cuando se preparaban para ir al gimnasio Pokémon, Don ya se había marchado.

-Revisé en su cama y no había nada, no pude escucharla cuando salió del cuarto -comentó Lina.

-Debe de estar en el Gimnasio, deberíamos ir para asegurarnos de que este bien -contestó Nando.

-¿Crees que ella... Esté bien?, lo digo porque...

-Solo está cansada y preocupada, es malo que este por la ciudad sola, no dudo en que alguien la haya visto lastimar a una persona, nosotros estábamos ahí, así que ahora también vamos a estar en la mira de todos. Vamos por su medalla de gimnasio y larguémonos de esta ciudad -Nando y Lina salieron rápidamente del centro pokémon, antes sin ser alertados por las enfermeras, pues ellas son conscientes del peligro que se vive en esa ciudad y del peligro que ellos corrían ahora, pues se enfrentaron a delincuentes, algo prohibido en ese lugar. Lamentablemente, no sabían que su amiga, Don, estaba cambiando negativamente.

Don caminaba entre las personas que murmuran a su espaldas y todo lo que comentaban era sobre el daño que ocasiono a Ed, un vándalo, alguien peligroso que no dudaría en regresar, Don corrió con suerte de escapar antes de que esa banda usara a sus pokémon.

Don no escuchaba lo que esas personas decían, solo caminaba y pensaba, esa noche fue estresante para ella ¿que era eso que le hablaba?, ¿cuál era el significado de esas pesadillas y de ese dolor en su pecho?, ¿por qué no tenía miedo de los chicos, sino de ella misma? Ahora ella estaba enterada de lo que podía hacer y no iba a dudar a que si esa era la manera de conseguir todo lo que deseaba, lo lograría a toda costa.

-No tengas miedo, serás mi arma única para lograrlo.

Don llegó al Gimnasio Pokémon y con lo único que se encontró fue con la presencia de Lina Y Nando que estaban desesperados por encontrarla, Lina corrió a abrazarla, pero Don solo se molestó por esa acción y por verlos en ese sitio.

-No deberían de estar aquí -les dijo Don, con amargura y cansancio.

-Estábamos preocupados, venimos a apoyarte para tu batalla además, todos es la ciudad hablan de lo sucedió el día de ayer, saben que lastimaste a un chico que...- contesto Nando mientras Lina se alejaba de Don, sabían que ella no estaba bien y que les contestaría groseramente por la mirada que se veía en su rostro.

-A ustedes... No les importa lo que paso ayer... Era la única manera de detenerlos y así impedir que los lastimaran, a mí y a ustedes... Y a los pokémon, ellos son lo más importante para mi ahora. -Fue lo último que dijo Don, mientras el dolor se incrementó y el ruido de su cabeza cesó.

Lina y Nando se alejaron un poco y no pudieron evitar asustarse, porque tres chicos aparecieron detrás de la sombra de Don, los tres chicos que habían enfrentado ayer, los chicos que ahora se encontraban con sus pokémon y atacaron con lanzallamas, pero Don y sus amigos los esquivaron a tiempo. Ed se encontraba vendado y era notable que este trío no se encontraba de buen humor.

-Vaya vaya, hasta que te encuentro maldita mocosa, tú y yo tenemos un asunto pendiente. Fuiste muy valiente al enfrentarte a mi y a mis amigos, pero bueno, vamos a solucionar esto como se debe, con una batalla pokémon y después te daré la paliza que te mereces. -Con esto, ED enfrentó a Don usando su Volcarona, mientras que Clark y Brando estaban decididos a atacar y no pelear con sus Camerupt y su Darmnitan.

Don estaba fastidiada, así que se dio el placer de sacar a Pikachu y y ordenar con un aspecto indiferente, Don no era ella en ese instante.

-Ataca, lastima, has daño.

Volcarona ataco y Pikachu realizo lo mismo, solo que actuó por si mismo, Don solo gritaba y ordenaba. El combate fue duro y ambos pokémon estaban gravemente heridos, Don solo quería ganar y demostrar que si podía ganar, no le importaba nada en ese momento, pero lamentablemente, cayo en la trampa de ED.

Antes de que se terminara la pelea. Clark y Brando ordenaron atacar a sus Pokémon, Don no estaba consciente de esto, así que Nando sacó a su Braviary y Lina ordenó atacar a su Excadrill, esta batalla fue una pesadilla, pues Lina, Nando y su pokémon recibieron el daño. Clark y Brando corrieron hacia ellos y los tomaron del cabello, sus pokémon no pudieron defenderlos, pues fueron sometidos a lágrimas por Camerupt y Darmnitan. ED sonrío al ver este acto y al ver que Don estaba totalmente cegada por la ira de la batalla, Volcarona decidió tirarse al piso para engañar a Pikachu y que este fuera el único que salio corriendo para ayudar a sus compañeros.

-¿Qué te pasa muñeca? ¿Qué no estás viendo que has ganado?, ¡felicidades! Pero que lastima que te quedaras sola para celebrar tu logro -alarmó Ed.

Don entró en razón y entendió lo que estaba pasando, volteó rápidamente y vio como sus amigos, sus pokémon lloraban de dolor al ser lastimados por esos vándalos, Pikachu se enfrentó, pero recibió una gran quemadura.

Don se quedo parada con lágrimas en los ojos, la ira y el dolor se apoderaron de ella para culminarlo con un grito desesperado.

-Lastímalos, ¿no crees que es la única manera de demostrarles lo fuerte que eres?

Don corrió hacia Clark, pero Camerupt y Darmnitan atacaron, no fue problema pues en un movimiento veloz e inexplicable Don los esquivo hasta llegar a Clark para soltar a Lina de su agarre y darle un fuerte golpe en la garganta, seguido por su estomago y así Clark cayo al piso sin aliento.

Don ordeno a Pikachu levantarse y atacar a los pokémon de los chicos, sin importar si le hacia daño a sus amigos. Pikachu no tuvo remedio que atacar, sin casi lograr hacer daño a sus rivales pero con la disposición de que Excadrill atacara a Camerupt y que Braviary, gravemente herido, intentara lastimar a Darmnitan.

-Dudaron de ti querida, demuéstrales que no deberían hacer eso-

Don corrió rápidamente a Brando que sostenía a Nando, antes de acercarse mucho, Nando logró soltarse un poco y golpear a Brando que solo se limitó a pelar con Brando y al distraerse, no sintió el golpe que Don le brindó en la espalda, con lo que lo hizo caer y así Don tubo oportunidad de golpear sus costillas hasta ver cómo salía líquido rojo se su boca. Nando no notó esto, pues corrió herido hacia Lina para levantarla y para disponerse a ayudar a su pokémon.

Don siguió golpeando con fuerza, mientras gritaba ya que el dolor aumentaba, Pikachu intentó detenerla, pero Don no atendía a lo que pasaba en el mundo exterior, estaba dispuesta a no volver a ver a Brando de pie y parece que lo logró; sus puños se llenaron de sangre, el piso y su ropa, no hubo mas signos vitales de Brando.

Don se levanto alterada y asustada, Lina estaba paraliza y Nando no reacciono, solo grito que se detuviera y que no fue así. Braviary cayó herido y Excadrill debilitó a Camerupt, Pikachu solo se quedó mirando a su entrenadora, pues él la notó, él sabía que no estaba bien, que algo le estaba pasando a Don y estaba asustado por eso. Clark reaccionó por lo ocurrido, estaba furioso, sacó su navaja, respiró hondo y se dirigió hacia Lina que aún se mantenía en el piso sostenida por Nando. Era demasiado rápido como para sacar a un pokémon y defenderse del ataque. Don gritaba del dolor y corrió hacia Clark.

Rápida, era como se describiría a Don en este momento. Don pudo derribarlo y tomó su navaja para cortarle el pecho y lastimarlo hasta ver ese líquido rojo de nuevo y no tener movilidad de su parte. Esto era un espectáculo, la gente que pasaba, corrió al ver el ataque de Don, Lina lloraba, Nando se asustó y los pokémon pararon su batalla. Camerupt y Darmnitan se detuvieron y comenzaron a llorar al ver a sus entrenadores sin vida, Ed no creía lo que estaba viendo, pero sabía que su plan solo funcionaría así, se sentía herido.

Don se detuvo y corrió hacia sus amigos para ayudarlos, estos sorprendidos accedieron a su ayuda y se levantaron del piso totalmente heridos. Las cosas no están bien, nada de esto es normal. Don estaba fuera de si.

Don enfrento a Ed y se le acercó corriendo, era todo o nada, él seguía, seguía sin dejar de ver ese rostro.

-¡Felicidades querida! Estás fuera de ti misma, hiciste que estos pokémon se quedarán sin entrenadores y ahora soy yo tu víctima. Pero recuerda, no debes de enfrentarte al fuego si estas en el mismo infierno...

Don estaba fuera de si, herida y cansada corrió hacia ED, pero antes de que pudiera lastimarlo con esa navaja, el Volcarona se levantó y atacó a Don con lanzallamas. Pikachu no pudo hacer nada y Nando sabia que eso seria el Fin, Lina lloraba y gritaba. Don quedó rodeada por ese ataque, pero ocurrió algo, bien parece que el lanzallamas solo atacó el rostro de Don, algo la cubrió el resto del cuerpo, algo decidió dejarla con vida y protegerla, aunque no completamente.

Don gritaba del dolor mientras cubria sus ojos, en la desesperación pudo ver a ED y su Pokémon Volcarona, como reían ante el espectáculo.

-Ya hazlo, acaba con él.

Don estaba harta, pudo reaccionar rápidamente, tomo la navaja y se la clavo en el pecho a Ed, que cayo muerto ya al piso entre el espectáculo de llamas de Volcarona que con lágrimas intento vengar a su entrenador.

A las afueras del gimnasio hubo un caos de fuego y gritos.

-Creo que los humanos son tontos, logre mi cometido querida, ¿estás lista para tu nueva vida?, obvio que nosotros te ayudamos, nos sirves viva y por ello te protegimos de esos tipos. Los dejaste sin vida y dejaste a sus pokémon en manos de otros entrenadores, tus amigos están heridos y asustados por lo que hiciste. Ahora mismo la ciudad en un caos. Claro, él ocasionó tus pesadillas y yo quiero que me permitas tener control sobre tu débil mente.

Queremos poder y una posición importante, eres ambiciosa como yo y no te dejare sola. ¿No es un gran plan? Bien, ¿Qué dices si me brindas el poder sobre ti? Así, el es Darkrai y yo, bueno, soy tus miedos, tus debilidades, soy las debilidades de ustedes humanos, vas atener otra pesadilla, y enseguida hablaremos de negocios cariño, ahora deja que Darkrai invada tu mente y no te dejara descansar-

Nando Y Lina recibieron los tratos adecuados para curar sus heridas; al parecer nadie de los pasantes se atrevió a declarar sobre lo ocurrido, fue como si alguien o algo los hubiera amenazado. Se limpio el desorden que se causo ese día y la líder de gimnasio de esa ciudad supo de lo que paso, tardo un poco en asistir al centro pokémon para visitar a Don y sus amigos y avisarles que esperaría por su batalla de gimnasio, paso una semana para que todas estas cosas pasaran. Al parecer Lina y Nando saben que nadie acusara a Don, pues todos sabes que fue por defensa propia.

Los pokémon de Don están en perfecto estado y no dejaban de asomarse a la habitación de su entrenadora, querían verla de pie otra vez, querían dejar de verla conectada a esa maquina con tubos, querían tenerla con ellos otra vez sin esos vendajes que cubrían su cara y su cuerpo, querían verla sonreír y mirarlos a los ojos y no verla acostada es un estado inmóvil.

Después de esa semana, Don despertó, los doctores lograron que ella se sintiera mejor y fueron a avisarle a sus amigos, esto era físicamente, pero lamentablemente Don no estaba bien, se sentía cansada, enojada, angustiada, adolorida, y satisfecha, muy dentro de ella se convenció de lo que había pasado y que al fin seria recompensada, pero no así, no en ese estado pegada a una cama. Don recordó lo último que vio: llamas e ira, enojo y dolor, ver a su rival herido, ver a la ciudad arder y ver su propia alma pudrirse en la agonía y en la desesperación, por eso estaba enojada, porque no se mantuvo firme en el momento en que Ed la ataco y le causo un daño irreparable.

Don decidió dormir un poco para no recordar nada de eso, aunque sabia que en sus sueños aparecerían los recuerdos de ese día. Antes de que cerrara los ojos retumbo en su cabeza un pequeña melodía, una melodía que según ella era dolorosa pero a la vez relajante, le traía recuerdos de sus pokémon, de La Liga Sinnoh, de lo que había logrado en Unova y de lo que podía lograr, si, era eso de nuevo intentando invadir su mente.

-Eres, eres tú otra vez. -Susurró Don.

-Soy yo, mi querida entrenadora- Le contestó la voz dentro de su cabeza.

-Dime por favor que todo esto es un sueño, que este dolor pronto se ira y que volveré a estar con mis amigos de nuevo-.

-Deseas y crees porque es en lo que te han enseñado en que debes basarte, querida. Estoy aquí para cambiar tu vida. Hiciste esfuerzos para llegar hasta donde estas y nadie valoro lo que hiciste, ¿qué se sintió tener poner sobre otros? Créeme que te lo digo porque tú y yo somos muy parecidos. Yo fui quien te permitió defenderte, fui quien te protegió de esas llamas, soy yo quien te dará el poder... Es decir, nosotros te ayudaremos.

-¿Pero quién eres? ¿Por qué tu y ese pokémon me atormentan?

-Shuuu... Haces demasiadas preguntas y yo solo quiero respuestas. Déjame invadir tus sueños y pensamientos mas profundos, para convertirte en la mejor entrenadora del mundo. A cambio, Darkrai y yo te brindaremos protección y respeto, pero debes entender que debes de cumplir con lo que te ordena.

-Solo sácame de aquí, has que todo el mundo se calle y deje de lastimarme por favor, tú... Alma que vaga en mis pensamientos, tú... Yo... Ghost... Por favor...

Y antes de que Don continuara, cayó dormida, siendo arrullada por esa melodía que solo crecía en su cabeza, la melodía que la relajaría y la melodía que seria ahora su símbolo, y la sonrisa de Ghost que crecía en su interior.

Don despertó por las voces de Nando y la enfermera, se mostraba preocupado y Lina llevaba algunos obsequios para Don, mientras ellos se mostraban aliviados de ver a Don, los pokémon de esos chicos se encontraban al rededor ansiosos de ver a su entrenadora aunque ella no se notaba agradecida por el gesto, en cambio estaba enojada y agotada. En ese día las cosas pasaron muy rápido.

-Nos alegramos de verte despierta Don- dijo Nando a su amiga.- Es un alivio para nosotros, hoy saldrás de este asqueroso sitio y podrás descansar unos días para por fin irnos. Oye, te tengo una gran sorpresa, la líder de gimnasio quiere retarte a una batalla, ¡No es eso increíble!-.

-Solo quiero salir de aquí, ¿me van a quitar las vendas?-. Don respondió con indiferencia, esas vendas no solo la incomodaban, también las lastimaban.

La enfermera que se encontraba con ellos se dispuso a cortar las vendas, con cautela mientras Nando, Lina y los pokémon esperaban emocionados al ver a su amiga sana. Pero, cuando la enfermera quito la ultima venda de los ojos de Don, todos dejaron de mirarla, no se convencieron por lo que estaban viendo. Ahora entendían el porque el dolor físico de Don, pareciera que las llamas de ese pokémon tipo fuego no lastimaron el cuerpo de Don.

Se mantenía sana su piel, pero no la del rostro. Esta tenia marcas de quemaduras en tono rojo y sus ojos, sus ojos estaban salidos de sus orbitas, como si alguien hubiera jalado de los parpados y los hubieran escondido. Don sabia que no estaba bien, la reacción de todos declaraban que su rostro estaba herido, en un estado incurable.

-Chicos.. ¿Qué pasa? -Casi dijo gritando Don, asustada.

-Don, ¿te sientes bien? tu... Tus ojos... Están... -Tartamudeo Lina, mientras compartía un espejo con Don y Nado intentaba hablar con la enfermera, los pokémon temblaban al sentir eso que se desprendía del interior de Don.

Don vio su piel quemada y herida, no pudo evitar soltar el espejo, gritar, llorar y sentir dolor. Ahora no podía cerrar fácilmente sus ojos y sabía que no sanaría debido al trato que hizo con esos pokémon, si así se les puede llamar. La enfermera les ofreció un tratamiento largo, Don no quiso hablar de eso y ordeno que todos se fueran, ella saldría dentro de unas horas.

Al salir del hospital, Nando protegió a Don y Lina fue de gran ayuda para hacerla sentir mejor, tenían que pasar por el gimnasio pokémon donde Don recordó lo que pasó, claro, recordó que ella no volvería a ser normal por culpa de Ed, así que en su estado de impotencia y desesperación, se dejó llevar, no le gustaba su imagen, así que haría que nadie más pudiera verse normal. Ella ahora sentía envidia de sus amigos, envidia de la enfermera, de de la líder de gimnasio e incluso de la banda de ED porque aún muerto, seguro que él no tenía sus ojos quemados y los parpados pegados y pálidos.

Esa noche, antes de salir ala batalla de gimnasio, Lina tuvo una pesadilla donde todo lo que ella veía era oscuridad y una figura blanca delante de ella que solo la observaba y le sonreía. Muy lejos de esa imagen se escuchaba una melodía bastante rara que no daba buena señal de las cosas. Lina despertó antes de que ese sonido se acercara mas a ella, esa canción jamas la había escuchado en su vida. Lina no solo despertó por la pesadilla, si no que a su lado se encontraba Don, sentada mirando hacia la pared.

-Don, ¿qué pasa?, ¿también tuviste un mal sueño? -Don no contestó, solo bajó la cabeza y comenzó a llorar, de los llantos salieron gritos.

Lina se levantó asustada y la tomó del hombro, y cuando hizo esto, la sintió helada y temblorosa, la sombra que proyectaba su imagen sobre la pared no era su figura sentada, se veía claramente de algo parado sobre Lina y Don. Lina sabía que esto no estaba bien y decidió correr junto con Don y salir del cuarto, pero Don la tomó la mano, volteó a verla y solo mencionó mirando a los ojos de Lina que reflejaban el terror que ella estaba viendo ese instante.

-No podré dormir nunca más Lina, ellos quieren volverme suya, tuvieron que cortarme la boca para tener la misma sonrisa que él, tenemos que ser uno con el otro si quiero vencer a más idiotas como ED, pero no me gusta, me duele, me duele tener que verme así ahora. -Dijo Don entre los llantos, entre el dolor y entre la sangre que corría de su rostro y sus manos. Lina se limitó a decir algo así que solo gritó e intentó soltarse.

-Ella te envidia, ella es un rival mas, ella no puede ser mejor que tú -Don respondió negativamente ante esto, sabía que no confiaría más en Lina así que obedeció.

La derribó sobre el piso tapándole la boca y susurrándole:

-Tengo que alimentarlo, es la única forma de volverme mas fuerte, lo... lo siento...- y Don, con un impulso, daño y mato a Lina, con su propia mano apoyada de otra fuerza.

Lo último que vio Don fueron los ojos de terror de Lina bañados en lágrimas. Don había matado a su amiga, aquella que conoció en Sinnoh, aquella que la acompañó en Unova, aquella que se preocupaba más en ella que en otra cosa. El dolor fue lo último que sintió Don, debía actuar rápido.

-Dejarme invadir ahora tus emociones. Nunca antes había encontrado a alguien tan débil como tú.

Nando dormía tranquilo, no se percato de nada. Despertó lentamente al escuchar una extraña melodía que pareciese que provenía de afuera y antes de que pudiera asomarse fue sometido por otro cuerpo sobre la cama. Nando sostuvo sus manos hasta que por fin vio que se trataba de Don y su rostro, sus rostro a dolorido y sangrante, sonriéndole y llorándole al mismo tiempo. Nando era mas fuerte que Don, pero ella ya no estaba sola, sobre sus manos llevaba la navaja que había ocupado el día de la tragedia para lastimar a esos chicos, la misma navaja que utilizo para matar a su amiga.

Don logró realizar un corte sobre la mejilla de Nando, mientras el se sintió herido y confundido. Don hizo un movimiento rápido y la clavó en las costillas de Nando que se quedó sin voz durante un rato.

-¿Por... Por... Por qué... Don? -Dijo Nando mientras escupía sangre y lloraba.

-Tengo que alimentarlo, si no no seré la mejor, lo siento... Dulces sueños, mi entrenador.

Con esto Don acarició el pelo de Nando, tomó sus cosas y salió corriendo de esa habitación. Antes de irse de ese sitio, fue vista por una de las enfermeras del centro pokémon y así se alarmó a los entrenadores. Don corrió fuera del sitio y antes de marcharse, pidió ayuda de sus nuevos compañeros para destruir ese sitio.

-Eres muy inteligente al querer borrar los sitios de tus mas grande pesadillas, pero que lastima, porque estos te atormentarán por siempre.

Y así el centro pokémon ardió en llamas mientras Don huía en la noche atravesando todo lo que se encontrase en su camino hasta legar al siguiente pueblo o ciudad, huyendo mientras sentía ese dolor en su cabeza acompañado de la sangre, la melodía y los gritos de las personas que intentaban sacar a sus pokémon del centro pokémon y de aquellos que descubrieron los actos de Don en esas habitaciones.

-Profesor Serbal, tiene una llamada desde Unova -éste fue avisado por una de las asistentes de laboratorio del Profesor pokémon de Sinnoh, el Profesor Serbal. Rápidamente contestó la vídeo llamada, viendo del otro lado de la cámara una figura negra, ocultada por una gorra o sudadera sucia, manchada de tierra y sangre.

El profesor se alarmó y se limitó a contestar, pero el que lo había solicitado sonrío levemente y dejó que su amigos hicieran el resto. El Profesor entró en trance y mientras colocaba unas pokeball sobre la mesa de intercambio, su asistente empezó a escuchar esa canción mientras lloraba. Las pokeball aparecieron del lado del solicitante quien no dejaba de sonreír ferozmente.

-Gracias Profesor. Estos pokémon y usted serán de gran ayuda. Recuerde que esta noche usted tendrá Buenos sueños. Por cierto, dígale a mi madre que ya no es necesario que espere a que yo vulva a casa. No sería justo que ella me viera así.

Y así, el solicitante se fue de la vídeo llamada, dejando al Profesor en shock sabiendo que los pokémon que había entregado eran de Don en la región de Sinnoh y que ese solicitante era la mismísima Don, la chica que lo ayudó a completar la Pokedex de Sinnoh. El Profesor se sintió aturdió y confundido, no sabía porque se veía Don de esa manera, cayó desmayado al piso mientras la melodía sonaba más fuerte en la cabeza de su asistente.

Don estaba lejos de la sociedad, saco a todos sus pokémon de Unova, que al verla se quedaron horrorizados. Ella solo los veía preocupada y logró decirles algo.

-Largo, son libres ahora. Son débiles y no puedo ser la mejor con un equipo como ustedes, así que largo. Si es necesario, que Pikachu los guié con el Profesor Serbal o tengan nuevos entrenadores, pero no los necesito más... ¡Largo!, ¿qué? ¿No me escuchan? -Don amenazó y asustó a sus Pokémon, que confundidos y tristes salieron corriendo con lágrimas, no querían abandonar a su entrenadora, no les importaba su aspecto, sólo querían verla bien otra vez. Don lloraba al hacer esto.

-No te preocupes por esos débiles, ahora déjame ver a nuestros nuevos amigos y déjame cambiarlos tal y como lo hice contigo.

Don mantuvo las lágrimas, y de las pokeball entregadas por el Profesor Serbal, sacó a sus antiguos y mejores Pokémon de Sinnoh: Un Charizard, un Staraptor, un Weawile, un Mightyena, un Gardevoir y un Infernape, que al ver a Don, se asustaron y, antes de que reaccionaran, una oscuridad los absorbió saliendo de ella lentamente con una imagen aterradora como la de su entrenadora, bañados en su propia sangre, con rasguños, sin sentimientos más los que alimentarse y matar.

Los ojos de Infernape estaban rojos y sus llamas aumentaron, Charizard mostraba un blanco en sus glóbulos oculares y soltaba un chirrido devastador, Gardevoir lloraba sangre y tenía una apariencia triste, Staraptor parecía haber sido atacado de sus alas y los pokémon sobrantes se mostraban rasguños hechos por garras indestructibles. El nuevo equipo del terror de Don estaba listo al igual que ella, si ella no era la mejor entrenadora pokémon de todos, nadie más lo sería.

Don escapó de ese sitio cubriéndose con una capucha y encendiendo la navaja en uno de sus bolsillos, pues ahora tenía que alimentarse, y no hablaba de comida normal, sino de entrenadores, los únicos para darle vida y fuerza a sus ayudantes.

-Mira... Esos entrenadores se ven tan alegres y solos. ¿Y si les presentas a tu nuevo equipo pokémon? Parece que lo único que saben hacer es abusar de los Pokémon, recuerda que debes de defenderlos y que los entrenadores no son nada sin ellos.

Don saltó de las sombras para atacar a esos entrenadores. A uno le mordió el brazo y le arrancó un pedazo de piel para dejarlo herido en el piso. Al otro que gritaba asustado, lo tomó del cuello, cortó su garganta mientras la sangre le escurría en las manos para llevárselas a la boca y saborearlas, para así al fin poder desearles "Dulces sueños, entrenadores".