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Duskull

En Hoenn no hay ninguna Torre Pokémon. Ni un lugar de descanso organizado para los cuerpos, tumbas y fantasmas de los difuntos.

Existe el Monte Pyre. Una montaña entera que sirve como una masiva y caótica tumba para la región. Es tentador ir allí, poner a prueba tu ingenio y comprobar si puedes atravesarla. Por supuesto, ve, arriésgate. Pero he aquí una advertencia antes de que decidas aventurarte:

Si ves una calavera flotando en el aire o posada en el suelo, aléjate de ella y huye lo más silenciosamente que puedas. No dejes que te vea ni que te oiga.

Los Duskull se encontrarán vagando por todas las franjas de aquel área, por lo que, si llegases a toparte desgraciadamente con alguno de ellos y decides atreverte a observar las cuencas que conforman su cráneo, solo verás sus inertes ojos carmesí. Influenciado por su naturaleza salvaje, la primera acción que tomará contra ti será tratar de hipnotizarte. Esfuérzate todo lo que puedas para no sucumbir a su ataque y quedarte dormido, pues, de lo contrario, a tu alma únicamente le aguardará un fatídico destino.

Llegado aquel caso, lo primero que tu organismo sentirá será cómo la oscuridad que rodea el aparente cuerpo de ese Duskull empieza a tomar forma progresivamente que tratará de envolverlo. Procura despertarte lo más rápido posible, puede aún estés a tiempo de impedir que esa criatura te envuelva más allá de las rodillas. En dicho caso, no deberías alarmarte demasiado, las posibilidades de que puedas llevar una vida normal sin la parte inferior de tus piernas son bastantes altas actualmente. Sin embargo, si no llegases a despertar a tiempo de dicho trance, tu cuerpo se convertirá automáticamente en una perfecta ofrenda para el cometido que busca satisfacer tal entidad.

Si el Duskull todavía no ha logrado envolver tus brazos y conservas la capacidad de moverlos, trata de alcanzar su rostro. El cráneo que porta consigo estará fuertemente adherido a él, por lo que deberás emplear todas tus fuerzas que te queden para arrebatárselo. Pese a la resistencia que dicho ente pueda oponer, no desistas aún en tu objetivo, pueden resultar bastarte tercos. Si el Duskull terminase venciendo en dicha disputa y conservase aún su calavera, agarra rápidamente cualquier piedra y empieza a golpear reciamente tu propia cabeza. No te mentiré, será una experiencia muy desgarradora, pero te salvará... si funciona.

Si tus brazos terminan siendo cubiertos por las vendas negras que sobresalen de su cuerpo, no te quedará de otra que intentar golpearte la cabeza contra el bloque de piedra más próximo a ti e intentar arrancar tras ello al Duskull de tu rostro.

Dusclops

En el hipotético caso de que pudieras desprenderte de aquella horripilante criatura y conservar aún cierta movilidad, huye lo más rápido que puedas y dirígete a cualquier hospital. Cabe la posibilidad de que tus extremidades terminen atrofiándose con el pasar de las horas, ¡pero al menos habrás escapado y podrás contemplar el amanecer una vez más!

No obstante, si no pudieras quitártelo de encima, aquel Duskull te envolverá por completo en sus vendas. Las mismas empezarán a envolver primero todas las zonas que conforman tu caja torácica con demasiada fuerza, restringiendo de esa forma tu respiración, luego se extenderán alrededor de tu cuello y te asfixiarán. El proceso finalizará cuando las vendas terminen de envolver lo que antaño fue tu cabeza y al Duskull que se habrá posicionado en la parte superior de tu cabeza.

Ahora él tiene el control, ya no tiene ningún sentido oponer resistencia. No te preocupes, no morirás. No, nunca morirás, pero aquellas vendas te estrangularán perpetuamente mientras aplastan tu pecho y oprimirán sin descanso tu cuello. El nuevo Dusclops que habrá nacido de tal proceso simplemente utilizará tu cuerpo como su propia forma física.

Ayudar a un Pokémon a evolucionar es una acción noble después de todo, así que tal vez no sea del todo malo. Con el limitado flujo de aire que llegará a tu cerebro, terminarás perdiendo todas tus funciones cerebrales de todas formas. Al final ni siquiera recordarás que fuiste alguna vez un humano.