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Yo no viví esta experiencia, pero me tocó contarla...

Esta es la historia de un hombre, Leo, un joven de 24 años que acababa de independizarse. Él era un joven alto de pelo largo y oscuro, y unos ojos color verde. Era hermoso.

Él era un joven de cuidad, su nuevo apartamento no era "la gran cosa" pero era lo que se podía permitir.

Las primeras noches las paso sin problema, pero todo empezó una noche que se cortó la luz en la mayoría del edificio. Leo fue por unas velas que guardaba en su cuarto y justo cuando las estaba prendiendo sintió un fuerte golpe en el armario. Algo confundido fue a revisar y se llevó una sorpresa al darse cuenta de que algunas cajas estaban desordenas, como si alguien hubiera salido de ese armario corriendo.

Armario de sombras

Luego de ordenar ese desorden y apagar unas velas se fue a dormir. Esa misma noche se despertó sobresaltado, reviso la hora y vio como el reloj marcaba las 2:56 de la madrugada. Se incorporó en la cama y pudo notar como una sombra habría lentamente la puerta del armario para cerrarse inmediatamente.

Leo se repetía para sí mismo que solo era su imaginación. Se durmió enseguida.

Al despertar reviso su armario para encontrarse nuevamente con todas sus cosas desordenadas.

En todo el día no pudo dejar de pensar en lo sucedido. Al llegar a su casa se dio una ducha para ir a visitar a sus padres.

Cuando volvió ya era demasiado tarde, así que lo único que quería era poder acostarse y dormir, y así lo hizo.

Volvió a despertarse sobresaltado, pero esta vez logro ver una sombra en la puerta de su armario, que cuando se percató que Leo lo estaba observando, entró como si fuera Flash al armario.

Leo estaba seguro de que no había sido su imaginación, pero no fue a revisar por miedo, a la mañana siguiente se encontró con el mismo escenario: todas sus cosas desordenadas. Leo, ya bastante preocupado por la situación, decidió hacer algo, así que espero a la noche.

Volvió a despertarse sobresaltado pero esta vez la sombra no se inmuto al darse cuenta de que Leo lo estaba viendo. Leo salió casi de un salto de su cama y al llegar a donde estaba esa la sombra la misma se metió en el armario. Leo abrió con violencia el armario solo para encontrarse con sus cosas desordenadas como siempre.

Las siguientes noches fueron siempre lo mismo, esa sombra parada al pie de su cama fuera del armario.

Pero una noche fue diferente: Leo se despertó sobresaltado como siempre, esa sombra al pie de la cama, pero con diferencia de quedársela viendo, Leo le habló:

—¡¿Qué es lo que quieres?!— dijo Leo con una lagrima en su mejilla.

La sombra solo se limitó a mostrarle una sonrisa macabra y desapareció en el armario.

Leo rompió en llanto, ya no lo podía soportar más.

Al otro día Leo lo menos que quería era dormir, pero lo tenía que hacer.

Esa misma noche Leo despertó sobresaltado, se quedó paralizado al ver que la sombra estaba muy cerca de él. La sombra emitió la misma sonrisa macabra a la vez que caminaba hacia él, Leo se desmayó.

Cuando despertó se encontraba en un lugar oscuro, pero podía darse cuenta de que tenía puertas frente a él, al salir se encontraba en una habitación. Al mirar, perdido, se dio cuenta de que en una cama se encontraba una persona, durmiendo.

Leo al mirarse noto solo una sombra, o al menos lo que quedaba de Leo, se había convertido en una sombra, pero eso no le importaba, se giró a ver a esa persona, sintió un gran placer al darse cuenta que estaba despierta, viéndolo. Leo emitió una sonrisa macabra que logró paralizar a esa inocente persona.