Wiki Creepypasta
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Hace unos años escuché ese nombre por primera vez, en aquel entonces yo vivía en una apartada colonia en los suburbios. Me gustaba porque era muy tranquila, las personas que vivían ahí eran muy amables, a pesar de que se conocían muy poco entre sí, y nunca ocurrían crímenes, al menos hasta donde yo sabía, pero dicha tranquilidad se esfumó aquel día.

Recién desperté cuando escuché algo que me crispó los nervios, era un grupo de señoras que charlaban mientras caminaban, trastornadas, y una de ellas mencionó algo sobre unos huesos, aunque al principio me asusté, no le presté más atención y me dispuse a comenzar mi día.

Ya era casi mediodía cuando, al sacar la basura, me percaté de que había algo en uno de los contenedores, sin dudarlo lo levanté para ver que era, parecía una especie de traje como de cuero, de color gris muy claro, casi blanco, con capucha, y un enorme cierre, al verlo me di cuenta que al ponérselo uno quedaría completamente cubierto por él, incluso sus pies, manos, cabeza y hasta la cara, y sus costuras estaban malhechas, luego pensé "¿por qué alguien se pondría algo así?", lo dejé donde estaba y deposité la basura sobre él.

Esa misma tarde un vecino llamó a mi puerta, la abrí y lo encontré nervioso y pálido, y en un esfuerzo por disimular su temor, me dijo con voz calmada y seria "¿de casualidad conocías a la mujer que vivía en el departamento de en frente?" le respondí "bueno, no solíamos conversar muy seguido, pero sí, sí la conocía, ¿por qué?" y él dijo, casi como queriendo llorar "porque encontraron sus huesos en un callejón cerca de aquí" luego me llegó a la mente lo que decían aquellas señoras por la mañana, "nadie la conocía en el vecindario, por eso no nos dimos cuenta de que había desaparecido desde hace dos días" dijo el vecino, aún trastornado, "... Además un hombre ha estado actuando muy extraño, lo hallaron agachado junto a los huesos, cubiertos como de sangre, pero de color negro, al principio creyeron que él la había matado, pero sólo murmuraba, ocasionalmente gritaba de repente, lo más raro era que cuando le preguntaban qué hacía ahí, sólo decía cosas sobre un cierre o algo así" luego pensé en lo del traje que encontré en la basura, sentía que tenía algo que ver con esto, que tal vez pertenecía al asesino, pero si decía algo al respecto preguntarían que si ese traje tenía que ver, porqué estaba en el contenedor de basura de mi casa, eso me haría ver como el culpable, y no lo era.

El vecino se despidió de mí y se fue aún con un aura de incertidumbre y miedo, porque bueno, después de vivir toda una vida sin que se sepa de atrocidades de este tipo que hayan sucedido en esa colonia, uno queda traumado al saber sobre algo así por primera vez. Todos estábamos conscientes de que esas cosas  pasan todo el tiempo en el mundo, incluso en otros lugares de esta misma ciudad, pero siempre hay una primera vez para todo. Siempre.

Después de darle muchas vueltas al asunto se me ocurrió que quizás debería entrevistar a ese aterrado hombre que seguramente aún tenía frescos los recuerdos de lo que vio, sí, y si decide no contarme? y si está demasiado asustado para recordar? sabía que cuando a una víctima se le pide revivir lo ocurrido al principio tiene pavor, pero al final lo cuenta, porque sabe que después de todo sólo así se le puede ayudar, además qué tan horrible pudo ser lo que vio ese sujeto?.

Fui a donde ese hombre vivía, no quería abrir la puerta, desde antes de llegar a su domicilio podía oír sus gritos ocasionales y pensé "¿qué estoy a punto de hacer? solo empeorar las cosas..." pero al oír sus gritos otra vez pensé "no creo que pueda ser peor". Sólo que dure más de media hora en convencerle de que me dejara entrar y conversar con él sobre eso que lo volvió así, me costó mucho ser paciente ante la oleada de insultos y gritos que recibía de su parte, pero lo logré.

Entré. Todo estaba en desorden, como si hubiera estado peleando con alguien o algo invisible, me ofreció algo de beber y me dijo que tomara asiento, sus manos temblaban, podía ver sudor y lágrimas en su rostro y noté que tenía sangre seca en los brazos, decía que se había cortado por accidente, pero supuse que en más de una ocasión había intentado suicidarse. "Me llamo Kevin...” le dije "¿cuál es su nombre?". Hubo una pausa como de un minuto, no respondía, solo miraba sus pies, seguía temblando, a veces gemía, "¿se encuentra bien?" le pregunté, "m...me llamo..." dijo y gritó otra vez, comenzó a respirar rápida y violentamente y siguió "... no recuerdo mi nombre, no desde que él se apoderó de mi mente y mi cordura". Le pregunté "¿quién?, ¿de quién habla?", sólo dijo "El Cierre", otra pausa, aunque más larga, se levantó del sofá y se quedó parado, dándome la espalda, mientras murmuraba y jadeaba, luego se calmó y comenzó a relatarme:

"Acababa de salir del trabajo al anochecer y caminaba hacia mi casa, cuando me lo topé, me miró desde la oscuridad de un callejón, no sé cómo, pero sentí que me hablaba, decía 'mírame' una y otra vez, luego se hizo visible; era como una persona, no muy alta, vestía un extraño traje que cubría todo su cuerpo, hasta su rostro, no se veían sus ojos, no recuerdo el color de su traje, porque no podía dejar de ver su cierre, tratando de adivinar lo que ocultaba detrás de él. Lo que sí recuerdo era que estaba manchado de un líquido negro, que parecía sangre.

Después lo hizo, eso que me cambió para siempre, empezó a abrir su cierre, desde la parte superior de su cabeza, hasta el vientre, conforme lo iba deslizando y se iba abriendo su piel, porque eso parecía, iba revelando su horripilante interior... y..." el hombre comenzó a temblar más violentamente, como en un ataque epiléptico, después se detuvo repentinamente, tragó saliva, y siguió relatando, "... desde que comenzó a bajarse el cierre comencé a escuchar un leve e indescriptible ruido que, conforme más se abría la piel, subía de frecuencia e intensidad, creí que al escucharlo los vecinos se despertarían, pero me di cuenta de que sólo se oía en mi mente.

El sonido me aturdía al grado de que me ponía de rodillas y me hacía sentir un miedo como nunca antes había sentido, pero no podía dejar de ver ese ser de pesadilla mientras se bajaba el cierre. Su voz se oyó una vez más, esta vez como si fueran muchas al unísono, diciendo 'yo soy El Cierre' y lo repetía tantas veces que ahora no me puedo sacar de la cabeza su nombre.

Y su interior se reveló; cientos, si no es que miles, de finos tentáculos que más bien parecían cabellos, retorciéndose, y eran negros, como la oscuridad misma. Miles de pesadillas comencé a experimentar una tras otra, pero en ningún momento dejaba de ver a El Cierre, era el centro de las pesadillas, sentía que caía hacia él, o que venía un poderoso viento de su interior.

Algo como una burbuja grisácea surgía de entre la oscuridad de El Cierre, se inflaba hasta que reventó, salpicándome de ese líquido negro, en su lugar quedó una horripilante boca que era aún más oscura, como un agujero negro.

Sentí que algo era extraído de mí por esa boca, luego la multitud de voces al unísono gritando, los tentáculos de El Cierre se abalanzaron sobre mí, cubriéndome con sus tinieblas, estaba ahí, flotando en la oscuridad, entonces comencé a escuchar los desgarradores gritos  de sus víctimas, suplicando ser liberadas de su prisión eterna, se callaron las voces, todo quedó en un tenebroso silencio y una infinita obscuridad, no oía nada, ni mi voz ni siquiera los latidos de mi corazón.

El silencio y la obscuridad se desvanecieron, todavía estaba en el callejón, murmurando y en posición fetal, frente a mí estaban esos huesos cubiertos de sangre negra, en algún momento de ese infierno El Cierre los escupió y yo no lo noté.

Ya era de mañana, sólo Dios sabe cuánto tiempo estuve así porque todo eso me pareció una eternidad, me sentía dentro de mi cuerpo pero a la vez fuera de él, no había visto a donde se fue esa criatura, no había rastros de él, y ni siquiera yo entendía lo que murmuraba cuando desperté. Tampoco sabía si lo hacía mientras tenía esas visiones y aún sentía algo de lo que sentía durante estas. Los que me hallaron decían que gritaba, pero no recuerdo haberlo hecho. Sólo pensaba en El Cierre y el encuentro que tuve con él." se detuvo, tomó algo de agua y concluyó, "tengo pesadillas, incluso al estar despierto, todas ellas son de ese horrible incidente, durante ellas no hablo, ni grito, pero según parece sí lo hago en realidad".

Por alguna razón no me atreví a decirle sobre lo que encontré en el basurero. Me fui de su casa temiendo que el haberle hecho a ese hombre (quien por cierto nunca me dijo su nombre) revivir su experiencia con El Cierre pudiera tener alguna repercusión en lo que le quedaba de cordura, pero se veía más calmado conforme me contaba, así que me tranquilicé.

Jamás había oído nada sobre El Cierre. Al investigar en internet no encontré absolutamente nada. Tal vez nadie sobrevivía a El Cierre y quienes lo lograban quedaban locos de por vida. Aquellos huesos sugerían que El Cierre se alimentaba de sus víctimas, y este tipo me hacía pensar que también lo hacía de su cordura. El Cierre era como el límite entre el horror y la realidad.

Al día siguiente supe que el tipo se había suicidado, pensé que tal vez era mi culpa, después supe que se había arrojado de la azotea de su edificio de departamentos, testigos aseguraban que lo hizo luego de que gritaba "¡no volveré a mirarte!", con lo cual supuse que El Cierre le había hecho una segunda visita. Durante los siguientes meses más casos semejantes ocurrieron en mi colonia, ya nadie se atrevía a salir de sus casas luego de que el sol se ponía, y más cuando difundí lo que le logré sacar a ese infortunado sujeto. Pero lo más aterrador es que a la mañana siguiente de cada ataque de El Cierre, su traje aparecía en o cerca de mi casa, y cada vez más y más cerca de mi habitación hasta que en una ocasión lo encontré al lado de mi cama.

Ahora vivo en otra ciudad. Desde que me mudé la tranquilidad volvió a esa colonia.

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