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Una muchacha termina de contar una historia de terror en medio de una fogata nocturna:

-…Y es por ello que cada vez que la luna está llena….- Sofía hace una pausa mientras los otros chicos sentados alrededor de la fogata esperan ansiosos el desenlace de la historia.-… los perros le aúllan pensando que es la salida al exterior de un oscuro y terrible pozo.

Los muchachos desconcertados se miran unos a otros y felicitan a Sofía por aquella tenebrosa historia que les ha contado.

-Ha sido increíble.- le felicita su tío Armando.- pero ya es hora de que volvamos a la cabaña a ver que nos ha preparado tía Mónica para la cena.

-Tío Armando… ¿porqué no nos cuentas una tú?- Le pide Sofía.

-No, no, no… ya es muy tarde y la pequeña Valentína no debería estar a estas horas fuera de casa.- contestó él señalando a su pequeña sobrina de 6 años.



-Vamos, solo una… por favor.- Suplica la niña.- chicos, que el tío Armando nos cuente una historia, ¡vamos!

Los demás niños se unen a la petición de Sofía deseosos de ser asustados por última vez antes de volver a la cabaña de verano. Armando ante la insistencia de los muchachos sonríe tal como el tío bonachón y simpático que siempre ha sido y termina por aceptar.

-Está bien, les contaré una…- Dice Armando.- pero si luego tienen pesadillas, no me acusen con tía Mónica, ¿eh?

Los chicos aceptaron el trato y acercándose a la fogata se alistan a oír una buena historia.

-Bueno…- Comienza Armando.- esta historia es real, y le ocurrió a un buen amigo mío que no veo desde la infancia. Su nombre era Claudio y solíamos ser muy unidos, de hecho compartimos muchos veranos juntos y a menudo venía con nosotros a pasar las vacaciones a la cabaña cerca del lago…

En el último verano que pasamos juntos ocurrió algo extraordinario, era cerca de la 1 de la madrugada y mientras dormíamos y reponíamos energías tras un día lleno de juegos y carreras, la habitación en la que estábamos se iluminó por completo… y no porque se haya encendido la luz de la lámpara ni nada de eso, si no que desde el exterior algo muy brillante irradiaba una luminosidad que invadió nuestro cuarto. Claudio se levantó de su cama y se puso sus zapatillas decidido a ir a investigar, le recomendé que no lo hiciera, pero fue inútil… su espíritu y carácter siempre osado y aventurero pesó más y de igual forma se dirigió a ver que ocurría. Una vez que salió pude ser testigo de cómo aquel extraño brillo súbitamente desapareció al poco rato y todo volvió a quedar en penumbras.

Recuerdo que esa noche fue horrible para mí, porque Claudio no regresaba y en mi mente no sabía que hacer. Por un lado deseaba levantarme y avisar a mis padres, pero por otro lado creí que quizá Claudio deseaba asustarme  y a propósito se había quedado afuera, con tal que me dormí al rato después sin haber hecho nada finalmente. A la mañana siguiente cuando me vestí y fui a la cocina a desayunar ví a Claudio ya vestido que desayunaba cereales, mientras mamá le tostaba pan. Lo primero que pasó por mi cabeza fue irme encima de él y bombardearlo con preguntas para saber qué había pasado, sin embargo él me hizo disimuladamente un gesto de “silencio” como si adivinara mis pensamientos, dejando entrever que luego del desayuno me contaría todo.

Y así fue, tras el desayuno fuimos a orillas del lago a caminar cuando me contó todo lo que había pasado: La noche anterior salió de casa y vio que junto a ella había una enorme esfera luminosa que encandilaba con su potente brillo, quiso gritar pero no pudo ni siquiera moverse. En ese momento logró distinguir una alargada y horrible criatura que emergía de la luz y que caminó hacia él:



-Soy Auri…- le saludó la criatura.- provengo de una de las lunas del  planeta que ustedes llaman Júpiter.

Claudio estaba paralizado de pies a cabeza, simplemente no podía creer lo que ocurría, pues la criatura… conocida como “Auri” pasó a contarle una increíble historia:



-Mi raza ha sido devastada por una ocupación maligna que ha venido

desde otros confines del universo.- Explicó Auri.- y me vi a obligado a

huir con una de las tres gemas pertenecientes al cetro dorado

que controla gran parte de nuestra tecnología.



En aquel momento el extraño ser sacó de entre la armadura que traía una gema dorada y la depositó en la palma de la mano de Claudio quién aún no daba crédito a lo que veía.



-Tú, niño terrícola eres el elegido.- le dijo Auri.- oculta bien esta gema

Y llévala siempre contigo, hagas lo que hagas no te desprendas nunca

De ella, ¿entendido?



Claudio asintió con la cabeza, muy asustado aún como para poder hablar.



-Así me gusta…- le contestó Auri desordenándole el cabello a Claudio

con su mano extraterrestre.- Bien, debo irme ya, pues centuriones de

la brigada policial del espacio me persiguen y buscan encerrarme. Te

doy mi palabra de que regresaré por la gema algún día y te

recompensaré por habérmela escondido todo ese tiempo. Como dicen

ustedes: “Hasta la vista”.



En ese instante el simpático alien volvió a entrar a la esfera luminosa y emprendió rumbo a desconocidas y lejanas galaxias. Yo al terminar de escuchar tal historia le pedí una prueba para saber si era todo mentira o no… ¿y saben que ocurrió?… Claudio sacó de su bolsillo una horrible, tenebrosa y siniestra gema dorada…muajajajaja.- terminó de decir Armando con una sonrisa malvada para ver si asustaba a los chicos, pero estos le miraban sorprendidos ante lo estúpido del relato.

-Es ridículo.- Dice uno.

-No te ofendas, tío Armando… pero es la historias más estúpida que he escuchado en una fogata.- Dice otro.

-Mmmm…, tío Armando.- le dice Sofía.- quizá a tu historia le faltó un detalle mas “siniestro”, como que no asusta mucho que digamos…

-¿Sí?…¡ah!.- Exclama Armando comprendiendo a lo que se refería su sobrina.- Es que no me dejaron terminar…, bueno… pasaron luego los días y volvimos a la ciudad, cuando entramos a la escuela al término de las vacaciones no volví a ver a Claudio. Dejé pasar unas semanas hasta que fui directo a su casa a visitarle pensando que podía estar enfermo, sin embargo al llegar me recibió su madre quien comenzó a llorar desconsoladamente al verme… le pregunté qué había pasado y me contestó:” ¡Se lo llevaron los centuriones de la brigada espacial!,¡tú sabias la verdad, por favor haz que regrese!,¡se lo llevaron unos extraterrestres!”… y desde ese entonces no le vuelto a ver nunca más… Muajajaja…

Pasan unos breves segundos mientras los chicos analizan la historia.

-Bueno, casi…- dice finalmente un muchacho encogiéndose de hombros.-… a ver ¿Quién tiene hambre?

Y todos sus sobrinos súbitamente comienzan a ponerse de pié para dirigirse a la cabaña.

-Oigan, la historia es real.- Protesta Armando poniéndose también de pié.

-Sí, “super”…- le contesta Sofía incrédula a la vez que se suma a los otros en el regreso a la cabaña.

-No te preocupes, tío Armando… yo sí te creí…-Le dice la tierna y dulce Valentina, su sobrina más pequeña de apenas 6 años.

-Gracias, linda…- le responde Armando con una sonrisa.- Bueno, ahora tómale bien la mano a Sofía y vuelve a la cabaña con ellos, yo me quedaré a apagar el fuego.

Acto seguido, Armando coge una cantimplora con agua y tras beber un sorbo vació su contenido en las llamas extinguiendo por completo la fogata.

Luego deja pasar unos segundos hasta que los muchachos están bien lejos ya y camina hasta una gran elevación de terreno que hay en medio de la pradera, en ese lugar la vista del cielo nocturno es sencillamente hermosa, la luna llena y todas esas estrellas, rara vez se ve un cielo tan estrellado en noches de luna llena.

-Hola, Auri…- Le dice Armando al infinito cielo nocturno.- aún te espero viejo amigo, como ves he guardado bien la gema.- dice apretando firmemente con su mano derecha la pequeña gema dorada que trae colgada de su cuello.-… y pues he tomado aquello que me tocó vivir como historia para las fogatas.- Dice Armando sonriendo.- claro que inventé a un amigo llamado “claudio” y le atribuí a él todo lo que en verdad me pasó a mí…. Han pasado ya casi 30 años y siempre me acuerdo de ti, Auri. Espero que de donde estés te acuerdes del niño terrícola a quien le confiaste un objeto precioso.

Luego de un momento de absoluto silencio, tío Armando desciende por aquella elevación de terreno y se dirige a la cabaña donde le esperan una deliciosa cena, una dulce esposa y todo el cariño de aquellos maravillosos sobrinos quienes tanto lo quieren.



Y arriba, en algún lugar del cosmos se encuentra Auri, el fugitivo de las estrellas.