Wiki Creepypasta
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En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quien se hace llamar El Holder de la Misericordia.

El trabajador cerrará los ojos y murmurará algo ininteligible y poco audible, golpeando el mostrador mientras lo hace. Entonces hará un gesto hacia el escritorio con su mano derecha y abrirá los ojos. Alcanza el mostrador con tus palmas abiertas y el trabajador te dará un engranaje de bronce, del tamaño de una moneda.

Da la vuelta inmediatamente y vuelve por donde entraste. Mantén tu mirada hacia adelante, no mires hacia los lados o gires la cabeza, y empuja la puerta de entrada con la mano que sostiene el engranaje. Si no sigues estas instrucciones exactas, aparecerás repentinamente fuera, a cierta distancia de las instalaciones, y cualquier intento por visitar a algún Holder desde ahora resultará en tu muerte.

Si lo haces bien, cuando abras la puerta de entrada, verás a una niña con una venda sobre su ojo derecho y una escayola en su brazo izquierdo. Te preguntará, con una dulce voz, si puedes ayudarle. Ignórala, y mantén la mirada fija en ella. Volverá a preguntar, un poco más fuerte, si la puedes ayudar.

Si continúas en silencio, ella se inquietará, y rogará otra vez para que la ayudes. Se oirá un solo crujido, y su brazo izquierdo se rasgará, partido en dos por alguna fuerza invisible. Ella comenzará a gritar de agonía, sosteniendo la ya inútil extremidad sangrante, y pedirá desesperadamente tu ayuda. Quédate tranquilo, y no dejes que tu rostro muestre el más mínimo rastro de simpatía, o tendrás mucho que lamentar.

Si te mantienes indiferente, sus piernas se rasgarán también, derramando astillas de huesos y tiras de músculos sobre el pavimento mientras vuelve a gritar horriblemente, sangrando profusamente. Lentamente, ella tambaleará adelante, aunque no será capaz de mantenerse de pie, y te hablará de nuevo como hizo antes. No te muevas, ni hables. No muestres emoción alguna. Si logras controlarte a pesar de la terrible visión del cuerpo quebrado de la niña, ella te alcanzará, estirando su estremecido y salpicado de sangre brazo derecho, mientras lágrimas recorren su rostro.

Toma su mano, y túercela tanto como puedas. Se escuchará un sonido repugnante, un húmedo desgarro, y la chica jadeará de terror y dolor, incapaz de aceptar tu traición. Mantén la mirada en su ojo izquierdo, y dile estas palabras:

"Aún no lo has comenzado a sentir".

La negrura consumirá tu visión, y el contacto de la niña se desvanecerá. El tenue sonido de sus sollozos desaparecerán detrás de ti, y verás un pasillo, blanco y bastante iluminado. Habrá una puerta al final, con una sola placa de acero atornillada a la parte delantera como su única característica. Camina rápidamente hacia ella, pero no corras. No quieres llamar la atención.

Tan pronto como llegues a la puerta, todas las luces, salvo la que está directamente encima se harán añicos con una lluvia de chispas. Lee las palabras grabadas en la placa, y recuérdalas, las necesitarás para escapar. Cuando estés satisfecho con tu memoria, toca la puerta, y se abrirá gentilmente. Delante habrá un hombre con un abrigo blanco, su cara estará oscurecida por las sombras. Acércate a él, y levantará sus manos cuando estés lo suficientemente cerca.

Abre tu mano para mostrar que tienes el engranaje, y el hombre asentirá, bajando sus brazos. Pregunta esto y sólo esto:

¿Cuándo llegaron a ser los primeros?

El hombre reirá, y te contará una historia de atrocidades increíbles, remontándose a la historia de los primeros Objetos, y la destrucción que labraron en el mundo vasto que los contenía. El conocimiento en sí mismo es un anatema para nuestra propia realidad, y podría fácilmente romper en pedazos tu mente si no puedes comprenderlo.

Al final de su historia, el hombre levantará su brazo izquierdo, su carne acribillada con símbolos arcanos, palabras desconocidas, y otras marcas. En su muñeca llevará un reloj, extremadamente antiguo, que ya no funciona. Tómalo, y di las palabras que recordaste de la placa. Si tu memoria es perfecta, estarás frente al escritorio de recepción de la institución a donde fuiste. Si no, tendrás el privilegio de ser testigo, personalmente, del poder de los primeros Objetos, durante el tiempo que tu alma exista.

No-salir-de-tiempo

Si has sobrevivido, podrás irte del lugar sin efectos nocivos. El reloj ahora es tuyo. Póntelo, y siempre estarás a tiempo. Tu tren nunca se atrasará, tus vuelos nunca serán cancelados, y ninguna circunstancia terrenal evitará que lleves a cabo tus cargos. Presiona el engranaje de bronce en el centro del reloj, y nunca envejecerás, ni tu cuerpo revelará el paso de los años.

Pero ten cuidado: mientras lleves el reloj, tu percepción del tiempo comenzará a hacerse más lenta. Los segundos te parecerán minutos, luego horas, días, y si el engranaje es quitado, tu edad real regresará, diez veces su tiempo, a tu existencia. Procura usarlo con cuidado, y bajo ninguna circunstancia permitas que los Objetos se reúnan.

El reloj es el Objeto 157 de 538. Sería sabio temer los tiempos que vienen.

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