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En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de rehabilitación al que puedas llegar por tus propios medios. Cuando llegues al escritorio principal, pide visitar a aquel que se llama a sí mismo "El Holder del Cisma".

Una mirada de conflicto interno, como si se debatiera entre una u otra decisión, podría cruzar por el rostro del trabajador. No durará mucho, un parpadeo y te la perderás. El trabajador te pedirá que retrocedas unos pasos mientras se aproxima. Se inclinará donde estabas parado revelando una trampilla que no estaba allí antes. La puerta se abrirá y te sentirás atraído a mirar profundamente dentro de la negrura del vacío debajo tuyo. Si miras hacia arriba, notarás que el trabajador se habrá desvanecido y que el cuarto entero estará desnudo. No dejes que esto te inquiete y desciende hacia la oscuridad.

Mientras desciendes hacia las sombras, notarás que la oscuridad parece iluminar en una extraña manera. Alcanzarás el fondo y verás una dura piedra cubierta de pequeños trozos de escombro y humedad. Al observar alrededor te darás cuenta de que no hay fuentes de luz. Ni focos, ni antorchas o velas. Tampoco habrán ventanas, solo altas paredes de piedra que reflejarán la textura del piso.

En el centro de la cueva verás un pedestal de piedra ancestral con una perilla en la parte superior. La escalera tampoco estará más allí, pero en lugar de eso habrá una puerta de hierro incrustada en la pared de piedra detrás de ti. La puerta no tendrá características distinguibles. Solo un débil tinte color bronce y un pequeño agujero donde la perilla debería de estar.

Si te das la vuelta, verás que al otro lado de la cueva hay una puerta similar. Sus rasgos son los mismos, completamente plana y hecha de un tipo de acero con un pequeño agujero. La única diferencia será que esta puerta estará teñida de un azul débil.

Cuando tomes la perilla del pedestal, te llenarás de una extraña y abrumadora sensación diciéndote qué puerta escoger. Mientras tú no tienes conocimiento detallado sobre esto, la perilla le ha dicho a tu mente qué hay detrás de cada puerta y, dependiendo de tu humor, determinará qué puerta crees que es la correcta. Escoge una, ubica la perilla en el agujero, y entra. La puerta desaparecerá detrás de ti, dejándote solo en un pasillo oscuro de piedra. Si no escoges ninguna puerta, y pones la perilla de vuelta en el pedestal, la escalera reaparecerá y podrás escapar como si nada hubiese pasado.

Asumiendo que te encuentras en un pasillo oscuro, procede hacia adelante. Tal vez no puedas ver más allá de tu propia mano frente a tu cara, pero no temas, pues no habrá nada que deba preocuparte en tu camino. Continúa, y eventualmente oirás un zumbido extraño en la distancia. Pronto, el camino comenzará a brillar tanto como la caverna lo hizo, y te encontrarás en un claro aparentemente sin paredes a la vista, solo oscuridad.

En el centro del claro verás una figura encapuchada. El zumbido se volverá incluso más fuerte mientras te aproximas hacia él, y pronto verás que el está parcialmente cubierto de moscas. Poco de él será visible, pero sus manos y cara estarán expuestas. Una vez que lo veas, tu reacción determinará todo, sin embargo, no lo sabrás todavía. Su rostro está parcialmente mutilado y descompuesto, no partido en dos verticalmente, sino en franjas horizontales. La otra mitad será tan normal que es casi demasiado perfecta para ser real. Sus manos reflejarán la misma condición, la mano derecha estará descompuesta mientras la otra pura y saludable.

Si retrocedes del asco, un camino ha sido escogido. Si permaneces fuerte y no te afecta, otro. Cualquiera que sea, no lo sabrás hasta que te marches, y solo el hombre encapuchado decidirá cómo cree que te justificaste en este asunto.

Pregúntale: "¿Qué podrá separarlos?", puesto que es la única cosa a la que responderá. Abrirá su semi-decaída boca lentamente, permitiendo que una pequeña nube de polvo escape.

Él comenzará a relatarte un cuento de conflictos. Uno de tiempos antiguos, de las más difíciles decisiones de las que jamás sabrás. Hablará de cada una de las más difíciles decisiones que se tomaron en este mundo y en cualquier otro, y por cada una te dirá solamente qué hubiera resultado de la opción no escogida.

Cada uno de estos resultados no escogidos será de gran propósito y promesa, algo que solo pudieras haber imaginado como el mejor de los resultados. Serás invadido por una potente aflicción por aquellos que escogieron el camino incorrecto, y empezarás a reflexionar sobre ti mismo de vuelta en la cueva. Esta es tu única oportunidad de cambiar el destino de tu camino. Si dudas de tu decisión, el camino seguirá siendo el mismo. Si te sientes confiado, cambiará.

Una vez hayas decidido cómo sentirte sobre tu elección, tu camino será establecido por la eternidad. La figura con la capucha habrá desaparecido, las paredes estarán de vuelta. y te encontrarás en la cueva de nuevo. La escalera habrá regresado, y podrás salir.

Por el resto de tu vida, nada te molestará de nuevo, pues tu mente estará eternamente obsesionada por solo dos cosas: ¿Qué hubiera pasado si hubieras escogido la otra puerta?, y, ¿cómo el camino que escogiste afecta tu vida?

Este conflicto es el Objeto 471 de 538. Enloquece como desees, las respuestas nunca llegarán a ti.


Cisma: División o separación que se produce en el seno de una organización (un partido político, una iglesia, etc.) o de un movimiento cultural, cuando algunos de los individuos que forman parte de ella la abandonan porque no están de acuerdo con la ideología o doctrina dominante en el seno de dicha organización o movimiento. Conflicto.