Sebastian era un niño que estaba feliz con sus padres. Aunque su familia era millonaria, él se complacía fácil; un dulce ya era algo grande para él. Su madre le compró un arlequín de una juguetería. Fue feliz con él hasta que, un día, descubrió que su padre engañaba a su madre. Sebastian amenazó con delatarlo, pero su padre, para hacer que no le dijera nada, lo mató. Lo último que Sebastian vio antes de morir, fue su arlequín. Como le había clavado un cuchillo en el estomago, le dijo a su esposa que se había suicidado.
—No puedo creer que Sebastian se haya suicidado, es imposible. Era un niño feliz, no tenía preocupaciones.
—No sé qué le pasó —dijo nervioso.
—¿Lo dejaste solo?
—No —dijo sin ver a su esposa.
Se fueron a dormir. En los sueños del padre, un demonio lo atormentaba. En los sueños de la madre, su hijo jugaban con el arlequín, que le decía que su esposo la había engañado y lo había matado.
Cuando volvían los padres de algún lugar, el arlequín siempre estaba en otras posiciones. Decidieron poner una cámara para ver qué pasaba con él. Cuando se iban, el arlequín se movía y tocaba su canción.
El padre decidió contarle a su amante que había matado a su hijo. Horrorizada, le contó todo a la madre de Sebastian. Cuando su esposa le reclamó, el arlequín se prendió en llamas y comenzó a tocar su canción. Pelearon hasta que el padre mató a su esposa.
El espíritu de Sebastian atormentó a su padre hasta que el hombre decidió suicidarse.
La casa quedó abandonada y una familia de tres, una niña y sus padres, se mudó a ella. La casa estaba embrujada; cuando llovía, lo hacía a cántaros y, cuando hacía sol, el calor era insoportable.
Todo fue bien hasta que encontraron el arlequín y se lo regalaron a la niña. El padre que había llegado a esa casa también tenía una amante y la historia se repitió. Las lluvias fuertes y el sol potente se fueron; Sebastian y su madre habían cumplido su propósito. Un ser, sin embargo, habita ahora el arlequín; es el mismo demonio de los sueños de su padre, que aún desea torturar padres infieles.
Recuerda. Si engañas a alguien, el diablo que habita en el arlequín te perseguirá
Hecho por Gabriela Maria Rodriguez Herrera by Gaby.
No lo copien o el demonio los perseguirá, puedes pasar por mi canal en Youtube: Las locuras de Gaby v.i.p.