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Tú, que lees esto por tu ordenador deberías saber la historia que viví con un amigo mio, en la que perdimos todo al estar en su casa con su ordenador.

Una tarde habíamos quedado para ir a un centro comercial que hay en mi pueblo, como muchas tarde, iríamos allí, daríamos un par de vueltas y nos echaríamos una risas sanas viendo lo que algunas personas hacían de una forma ridícula y de las conversaciones que solían tener las gentes pertenecientes a una creciente tribu urbana que acostumbra a hablar con palabras extrañas como si de una lengua muerta se tratase.

Pero, ese día ocurrió algo fuera de lo común, mientras estábamos observando el escaparate de una tienda de informática, mi amigo, se interesó por una versión del "Call of Duty" para ordenadores, entramos en la tienda y el dependiente, que desprendía un aura de desconfianza, que, mezclada con su ridícula apariencia, convertían a ese hombre en el típico estereotipo de virgen que, con treinta años, seguía viviendo con su madre.

—¿Puedo ayudaros en algo? —Dijo con una voz siseante producida por el paso de aire a través de una gran fisura que marcaba uno de sus incisivos.

—Sí, querría el juego de segunda mano que tienes en el escaparate puesto. —Dijo mi amigo.

—Jeje, está bien, son diez euros. —Dijo el hombre con una sonrisa grotesca que marcaba su cara pálida y demacrada, con todos sus huesos marcados bajo la piel, parecía la cara de alguien que había fallecido hace tiempo.

—Muchas gracias, hasta luego. —Dije aterrado por la escena de su rostro.

Salimos de la tienda y nos fuimos a casa de mi amigo para probar el juego; mi amigo vivía cerca de la carretera central que unía las ciudades pequeñas con la capital.

Después de caminar mucho y de encontrarnos con algunos “personajes pintorescos” de nuestra ciudad, llegamos a la casa de mi amigo, pasamos a su cuarto, lleno de ropa por todos lados, y con todo lleno de posters de grupos de música y con la mesa llena de revistas de videojuegos. A un lado de su cama, encima de un escritorio pequeño y pegado a una ventana, tenía su ordenador, se lo había comprado hace poco y lo tenía bastante bien cuidado en comparación con la habitación.

Mi amigo abrió la caja del juego y, para sorpresa de los dos, dentro de la caja había un disco sin carátula en el que alguien había escrito “DISFRUTA”.

—Oye, ¿y esto qué es? ¿No crees que deberíamos volver y decírselo al dependiente? —Le dije.

—Bueno, antes… ¿No crees que deberíamos probarlo? Puede que el juego sea pirata y por eso no tiene carátula. —Me dijo con un tono tranquilizador.

—Bueno, pero, ¿por qué hay puesto "DISFRUTA" en la carátula? —Comenté asustado.

—Tú tranquilo, confía en mí.

Mi amigo puso el disco y el juego empezó, todo fue normal y corriente, pero al entrar en el juego propiamente dicho, era el Call of Duty, pero no cargaba, sacamos el disco y vimos que estaba rayado. Frustrado y cansado de todo, con un miedo penetrante en mi cuerpo, decidí irme a casa.

Mi amigo y yo habíamos acordado ir a cambiar el juego al día siguiente, y así lo hicimos. Fuimos a la tienda de aquel hombre, que se sorprendió bastante al vernos. Cogió el juego y lo metió en su ordenador, extrañamente el juego funcionaba perfectamente, así que nos fuimos sorprendidos, la ralladura no estaba. Nos fuimos a casa de mi amigo y jugamos durante horas, hasta que de repente, un ruido irrumpió en la habitación y el ordenador se apagó de golpe. Le dije a mi amigo que iba al baño y ahí fue cuando ocurrió todo.

¡Mientras estaba en el baño oí un ruido muy fuerte, como si un gato estuviera siendo torturado! Salí del baño y fui a la habitación. Estaba todo lleno de humo, y no se distinguía nada, solo se veían sombras. De repente, escuché a mi amigo reírse, no lo veía bien, pero estaba con el ordenador, el ordenador estaba encendido y la pantalla emitía mucha luz. Me acerqué a mi amigo, no paraba de reírse, y tenía las cuencas de los ojos vacías y llenas de sangre, no paraba de reírse.

Oí un ruido, me giré a la pantalla y vi los ojos que faltaban encima de la mesa, me empezó a dar la risa, no podía controlarme, el gas de la habitación me hacía reír de una manera inhumana. Oí otro ruido, me giré y vi al dependiente con un cuchillo y una máscara de gas, él se giró y me dijo “DISFRUTA”.

Me desperté sin poder ver, con un fuerte dolor en las cuencas de los ojos, me las palpé y estaban vacías, lo único que recuerdo es oír al hombre decir “Espero que hayáis disfrutado del juego”.

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