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"Los logros de tu trabajo son justo merecimiento a tu esfuerzo diario."

¡Muchas felicitaciones a su autor! Esta es una de las creepypastas ganadoras del concurso del mes, se les invita a todos los usuarios a participar.

En un glorioso lugar de características particulares, el detective Mitchell estaba rodeado de mujeres, dando su opinión sobre el misterioso crimen de Kansas.

Desde hace unas semanas, ese horroroso e inexplicable crimen rondaba en las bocas de los más curiosos. Nadie podía entender nada de ese asunto.

El detective estaba sentado en su sillón de una plaza, hablaba, veía las pruebas, daba su opinión, pero aun así, esto no daba resultado.

Las mujeres del burdel rodearon al detective mientras ellas permanecían de pie, con los oídos escuchando las palabras que provengan de la boca barbuda del investigador, de donde salían las estremecedoras palabras.

Una de ellas, dijo durante un silencio:

-Es espantoso. Esto es fantasioso. Nunca nos enteraremos de nada. -

El detective le dirigió unas palabras:

- Si, señorita, quizás nunca se sepa nada. Pero la palabra que acaba de utilizar, “fantasioso”, no tiene nada que ver con este caso. El crimen fue muy hábilmente realizado, ejecutado y tan envuelto en misterio que no podemos separarlo de esas circunstancias que lo componen. -

- Hace tiempo, me encargue de un suceso que parecía realmente fantástico. Por falta de medios debimos abandonarlo. -

Las mujeres, curiosas, le pidieron a Mitchell que le cuente ese “caso”

- Quizás no crean en lo que van a escuchar, jamás supuse que había algo “sobrenatural en ese caso”. En el suceso que voy a contarles, fueron  las circunstancias las que me dejaron asombrado. Estos son los hechos:


Una calurosa tarde de verano en el condado de Flint, lugar donde más de uno se sofocaría del radiante sol y la falta de agua, me encontraba en mi despacho, sacando conclusiones sobre el caso que posteriormente me encargaría.

Un extranjero había llegado al condado, ¿Por qué?, más de un habitante se preguntó con la curiosidad de saber de porque diablos alguien se vendría a vivir a un condado de mala muerte como este. Según  las entrometidas lenguas de los habitantes, este individuo provenía de Inglaterra, más precisamente, desde Londres.

Se rumoreaba que era un cazador.  Tan solo en todo el pueblo se escuchaban rumores, ya que desde la supuesta llegada del tipo, no se supo nada de él y nunca se lo vio salir a la calle. Esto me intrigo bastante, y  como todo buen detective que es de por si un misterio, puse manos a la obra y traté de dar rienda a los cabos sueltos.

Pedí permiso a los parásitos de  la estación de policía para revisar los documentos de las viviendas compradas este último tiempo esperando encontrar a este tipejo en alguna de las secciones. Él inglés vivía nada más y nada menos que en la antigua casa de Stanley, quien murió tan solo a los 25 por una tuberculosis muy severa. 

Decidí darle una “visita” al extranjero y preguntarle algunas cosas para despejar algunas dudas. Para mi suerte, el pueblo es pequeño y tan solo estaba a un par de cuadras de la casa del inglés.

El sudor ya había mojado toda mi ropa y no solo el sudor me produjo esto, también  la  envidia, al ver la lujosa casa en la que el señor se encontraba.

Me adentre en el pasillo que se dirigía a la puerta y con una mano en alto, toqué el timbre.

Una voz gruesa se pronunció desde el interior de ese chalet diciendo las siguientes palabras:

- “¿Quién osa a interrumpir mi siesta?” -   

Posteriormente abrió la puerta, y ahí lo vi, un tipo robusto que aparentaba medir dos metros con una  apariencia de pocos  amigos.

- Hola, buen día, permítame presentarme. Soy el detective Thomas Mitchell y quería hacerle unas preguntas. 

- ¡Oh!, pase - Dijo con falsa modestia.

Me invito a pasar. La casa era grande por dentro, tenebrosa y apenas unos rayos de sol iluminaban los polvorientos muebles rústicos que se apoyaban en la pared.  Me mostró una silla, y me dijo que me siente:

- ¿Qué es exactamente lo que viene a preguntar? ¿Por qué vine a este pueblucho u alguna otra curiosidad? – Pregunto con acidez

- Disculpe por ser tan predecible, pero era exactamente eso lo que vine a preguntar. Si no tiene la amabilidad de contestarme, sepa que eso no será de mi agrado –

- Está bien, sepa que tiene la fortuna de que le revele algunas cosas, ya que a todos los curiosos que han venido los he ignorado. -

- Bueno, vine a este pueblo por la gran temporada de caza… –

¿Caza? Me pregunte a mí mismo. En mis 25 años de vivir aquí nunca escuche que haya una temporada donde el gobierno permita cazar en este y otros pueblos cercanos.

- ¿Y dónde se encuentra esa temporada? -

- Aquí mismo –

Eso de la caza, sabía que no se lo podía sacar de la boca, por eso seguí preguntando otras cosas. Una de ellas, se relacionaban con esta pregunta y fue…

- ¿Qué hacía en Londres? -

- Cazaba. -

- ¿Qué es específicamente lo que caza? –

Si se lo dijera no me lo creería, jeje – Contesto entre risas.

Es ahí donde empecé a sentirme incómodo. Este sentimiento lo interrumpió la gruesa voz de este tipo pronunciando las siguientes palabras:

- Acompáñeme, le mostrare el pasillo de la fama, jajá – Dijo con sarcasmo

- Está bien… -

El pasillo era frió y oscuro. El suelo, estaba repleto de armas antiguas, como el Winchester 1892 y el Thompson. En las dos paredes, parecía que había lo mismo. Cuadros con marcos de oro y unas extrañas cosas dentro de ellos. Parecían trozos podridos de carne, y estaban atados a un gancho en el mismo marco. Me llamo la atención, la sustancia amarilla que salía de estos constantemente. Curioso, le pregunte qué era eso. La respuesta, me dejo helado:

-“Es el animal más difícil de cazar” -

-“¿Y de que animal se trata?” -

-“Del humanien” -

-“¿Por qué está atado con un gancho?” –

-“Es que podría escaparse”. –

Creí que estaba bromeando, pero aun así, esto me dejo perturbado. Me invito una cerveza, que no iba a aceptar, luego mire mi reloj, y me di cuenta que se hacía tarde. Me despedí del tipo y con prisa salí de esa casa.

Seguí visitando frecuentemente la casa del tipo, a pesar de todo, me caía bien. Hasta un día. La policía recibió informes sobre un asesinato, nada más y nada menos en la casa del tipo.

Los vecinos escucharon desgarradores gritos y fuertes disparos que se perdieron en el aire, que por suerte no mataron a nadie. Pero sobre todo, vieron un vapor de color rojo esparciéndose por la casa ya destrozada del forastero.

Los gusanos me permitieron ver e investigar la escena del crimen (para ellos, mientras menos tengan que hacer, mejor). Me dirigí corriendo hacia su casa para no perder tiempo.

Entré a la casa, y se sentía un intenso olor a azufre. Los muebles estaban mojados. Pero un detalle fue clave, los humanien, ya no estaban en los marcos. Los ganchos se encontraron en el suelo. En el fin del pasillo, se hallaba el sótano. Ahí, se encontraba el extranjero. Yacía en el suelo boca arriba, estaba con las manos empujando hacia arriba, signo de haberse defendido de algo que lo ataco de arriba. Revise y comprobé, había muerto desangrado por un corte en la yugular, en su cuello se hallaba una repugnante sustancia viscosa de color amarillo…


El hombre, satisfecho por la "atención" que recibió de las mujeres, poso una pipa sobre su boca y comenzó a fumar.


Creado por: Majin TinieblasDevil's Trap The Pentagram22.jpg Las Tinieblas nos rodean...

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