FANDOM


Otro día de lluvia después del trabajo, últimamente ha llovido demasiado en Argentina y es un poco agobiante. Trabajo en una empresa importante y estoy en esos días en los que tengo mucho trabajo ya que tengo una presentación la semana que viene.

Siempre hago una parte del trabajo en una cafetería que hay justo al lado de la empresa, sirven un café excelente y unas buenas pastas. Vienen muy bien.

Salgo de mi trabajo hacia la cafetería aunque antes debo pasar por el paso de cebra a esperar que pasaran los coches hasta que el semáforo cambiara al verde. En el mismo lugar hay una figura humana al otro lado de la acera y siempre me mira fijamente con esa mascarilla que le tapa medio rostro. La figura de la que hablo es de un chico adolescente de unos 16 años, cabello castaño corto, ojos violetas al igual que su sudadera, tejanos turquesas y unas bambas negras desgastadas.

Lo sospechoso es que parece que nadie lo ve, ya que nadie se le queda mirando, como si sólo lo pudiera ver yo.

---Que tontería.---Murmuro sacudiendo mi cabeza---.

En cuanto el color cambia a verde, paso por el paso de cebra y avanzo por el lado del adolescente, el cual se queda quieto, y puedo notar como me miraba por la espalda con una mirada fija y llena de tristeza. Siempre hacía lo mismo aunque no le daba importancia.

Voy a la misma cafetería y me siento, también, en la misma mesa para pedir lo que más me gusta para ponerme a hacer el trabajo mientras tanto. Todo iba bien aunque de vez en cuando notaba la misma mirada desde una distancia notable, no podía saber de donde provenía pero supongo que era de la gente de fuera llena de curiosidad por saber que hace la gente de dentro del local.

En cuanto acabé, termino mi café junto con mi pasta y me levanto para dejar el dinero a la camarera, salgo del local y camino hacia mi casa con el paraguas. De nuevo noto la misma mirada en mi espalda sumando a ello unos pasos regulares impactando contra los charcos de agua por la lluvia. Me giro para ver si había alguien y veo al mismo adolescente con sus ojos llenos de ojeras y los ojos entrecerrados, las gotas de agua deslizaban por todo su cuerpo y su cabello estaba empapado, demasiado grasiento, cómo si no se hubiera lavado este.

De repente veo algo extraño por un segundo que eran unas gotas de sangre por su frente que caían despacio salpicando el suelo.

---Ayúdame...---Oí su susurro desde la distancia---.

De repente desaparece después de aquello y yo seguí caminando aunque con algo de inquietud. ¿Por qué habrá querido mi ayuda?

Llego a mi casa y lo primero que hago es dejar las cosas en la esquina del comedor y sentarme en el sofá boca abajo. Hoy ha sido un día duro de trabajo y algo espeluznante y misterioso por parte de aquel chico. Me iba a dormir pero de repente escucho en la radio un caso que se lleva desde hace 4 años:

Un adolescente murió apuñalado en un noche de lluvia mientras que tenía pensado en ir a una tienda de videojuegos según dijo sus padres antes del incidente.

Se escuchó y me levanté un poco. ¿Un adolescente? ¿En una noche de lluvia? Debe ser casualidad de que describa, al menos lo primero, con aquel chico que me perseguía. Meneé mi cabeza negandolo y me volví a tumbar en el cómodo sofá.

---Fue en una acera al lado de una cafetería famosa de Argentina, se desconoce quién fue el asesino ya que no tenemos ninguna pista y menos el cuerpo del adolescente.---Dijo la chica que comentaba la noticia---.

Abrí mis ojos de nuevo aunque estaba ya paranoico por todo esto. Me incorporo y me voy al baño a lavarme la cara y así despejarme un poco. Aún seguía sin creerme de que estuvieran describiendo a quien siempre veo después del trabajo en los días de lluvia.

Todo era muy extraño.

Un golpe en mi puerta se hizo presente haciendo que me sobresaltara, ¿Quién será a estas horas? Me acerco a la puerta con cuidado y al abrirla veo toda la calle pero no veo a ninguna persona presente, miro hacia los lados y nada. Bajo la cabeza hacia el suelo y veo una botella con un lazo de decoración.

---Habrá sido mi vecina, supongo.---Pienso cogiendo la botella y cierro la puerta para luego dirigirme hacia el comedor---.

Mi vecina era algo famosa por su "actitud" y se aprovechaba de su propia belleza para que los demás caigan en su red, pero yo no era así.

Dejo la botella en la mesa y me la quedo mirando un rato; era una botella bastante conocida para mí, más que nada porque es una de mis cosechas favoritas. La abrí por curiosidad y la empiezo a beber poco a poco aunque al dar el primer sorbo ya me estaba mareando, me había subido muy rápido. Esto no debería ser así.

Me levanto de la mesa algo mareado y me dejo caer a la cama con rapidez, todo mi alrededor daba vueltas que no cesaban ni con los ojos cerrados.

Otro ruido se hizo presente pero esta vez era desde de la ventana, miro hacia ella y veo una mano en esta con la palma abierta. No sabía si era una o dos ya que estaba demasiado mareado y veía doble. Otra vez, una visión de esa mano llena de sangre manchando todo el vidrio junto con una voz que parecía estar sufriendo bastante, cómo si sus cuerdas vocales se rompieran y se fueran desgarrando.

---Esto es por el alcohol.---Repetí varias veces para autoconvencerme de que aquello no era real.

Me di la vuelta, dando la espalda a la ventana, y cerré los ojos de nuevo con la intención de dormir.

Al día siguiente me desperté con normalidad y lo primero que hice fue mirar hacia la ventana, no había rastro de la sangre. Obviamente era del alcohol, obvio que lo era. Eso quise pensar.

Me preparé y me fui al trabajo con normalidad, vamos, cómo siempre. Al llegar allí hice el trabajo que me faltaba y escucho un golpe en la gran ventana de al lado de mi escritorio y al girarme a ver que era vi una nota pegada:

"Ayúdame... Ayúdame... Ayúdame... Ayúdame... Ayúdame... Ayúdame... Ayúdame... Ayúdame..."

Me levanté rápido para coger la nota y la rompo en pedazos para luego sentarme en la silla de nuevo, me estaba volviendo loco o eso creía yo.

---¿Por qué no quieres ayudarme?--- Oí un susurro en mi oreja izquierda y me giro rápidamente---.

Al no ver a nadie empecé a hiperventilar y me dejé caer en la silla cerrando los ojos intentando relajarme. Seguro que todo era del estrés del trabajo, seguro que sí.

Al terminar la hora, volvió a llover pero esta vez era más intenso que ayer y que los otros días. Voy caminando con mis paraguas y de nuevo llego al paso de cebra con el semáforo que siempre está en rojo en cuanto llego. Esta vez no encontré al adolescente y eso me hizo suspirar de alivio aunque a la vez me inquietaba.

Paso por la calle y al llegar a la otra acera noto un leve peso en mi hombro y me giro rápidamente, era él.

---No... Otra vez no... No eres real...--- Murmuré varias veces asustado y estando en paranoia---.

---Ayúdame...--- Volvió a susurrar el adolescente esta vez con sangre saliendo de su frente---. ---Ayúdame... Ayúdame... Ayúdame...--- Repetía cada vez más fuerte haciendo que mis oídos empezaran a doler---.

Me tapé mis oídos con fuerza y comencé a gritar con los ojos cerrados dando pasos hacia atrás, me quedé quieto al no oír nada y abrí los ojos con curiosidad. Aún seguía allí, ese adolescente me estaba mirando con sangre derramándose de su frente y de su estómago manchando la sudadera violeta que tenía puesta.

---Ayúdame... A acabar con tu vida, asesino.--- Dijo con la mirada fría y decidido mientras levantaba su mano apuntándome a mí---.

De repente un coche vino a 10 Km/h y me atropelló haciendo que me desfigurara poco a poco mientras que veía a aquel adolescente. ¿Por qué? ¿Por qué acabar con mi vida..? ¿Qué le hice..? ¿Qué hice hace 4 años..?

---¡Aparta, niñato! ---Grito empujando a un adolescente haciendo que cayera al suelo---.

---¡¿Qué hace?! ¡Vos sos un estúpido! ---Grita más alto el chico levantándose del suelo y acercándose a mí---.

Bebo un poco de mi botella y la rompo contra una farola para luego apuntarle al chico.

---Escúchame, a mí no me vaciles, niño de mierda...

---Aleje eso de mí...---Murmura dando unos pasos hacia atrás---.

Ya cansado por su actitud le apuñalo con la punta rota de la botella en su estómago haciendo que gritara de dolor y luego se la rompo más en su cabeza. Para rematar, en cuanto está el semáforo en verde, lo empujo a la calle haciendo que le atropellara un coche y muriera en el impacto.

Por supuesto... Eso pasó... Me lo merezco, he matado a un adolescente por error... Merezco mi muerte... Ahora siempre estará esa frase en mi cabeza para el resto de mi vida y de la muerte...

Ayúdame... Ayúdame...