Wiki Creepypasta
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Hace ya muchos años, en la ciudad de Piriápolis (Maldonado, Uruguay), se dice que vivía en una casa normal y corriente un cirujano con la finalidad de hacer que la vida durase más.

Nadie lo conocía, ni él conocía a nadie de aquel pueblo, pero todos sabían que estaba en el sótano de aquella casa trabajando todo el tiempo. Cuentan que se podía ver el resplandor de una luz todas las noches en aquel misterioso lugar y se cree que es cuando aprovechaba para investigar con órganos de personas asesinadas por él mismo.

Una noche de verano, unos chicos, por curiosos, decidieron comprobar ellos mismos si la historia que contaba la gente del pueblo era real, así que fueron a visitar al cirujano. Se acercaron al sótano y al llamar a la puerta se la encontraron abierta:

- ¿Hola? ¿Hay alguien?- Pero nadie contestaba.

Uno de ellos vio una escalera hacia un subterráneo y estos la siguieron decididos a investigar. Bajaron cuidadosamente, muy poco a poco y a medida que avanzaban empezaron a vislumbrar el resplandor de una luz tenue.

Armados de valor y grandes dosis de curiosidad siguieron adelante. Uno de ellos se asomó y vio al cirujano sacándole las tripas a un cuerpo de mujer. Sorprendido y asustado se quedó inmóvil sin poder reaccionar, solo el grito de atención de aquel despiadado ser los hizo reaccionar gritando llenos de pánico pero de nada les sirvió.

El cirujano les atacó con su afilado bisturí y a uno le provocó cinco cortes pero consiguió escapar, el otro quedó adentro y en medio de la pelea por sobrevivir la casa se prendió fuego y allí quedaron para siempre el chico y aquel misterioso cirujano.

A la mañana siguiente, cuando la policía fue a investigar, encontraron el cuerpo sin vida del joven, pero ningún rastro había de aquel hombre.

Años más tarde, el chico que sobrevivió creció y compró aquella casa con la estancia que a su alrededor quedaba. El hombre contaba que por las noches veía una imagen de persona con la cara quemada rondando los habitáculos y que, al acercarse, este se desvanecía ante sus ojos.

Hoy la casa está totalmente abandonada, pero se cuenta que el espíritu de aquel cirujano permanece entre los muros y muchos aseguran ver algunas noches el resplandor de una tenue luz que sale del sótano.

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