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En la cima de aquella escarpada montaña, en el éxtasis de la noche , rodeado de brujos infernales, de velas cubiertas de sangre virgen y pura, cuerpos mutilados yacientes, fingiendo una atmósfera de tranquilidad…un paraje desolador para nuestro sabio. Belial, amo supremo de esta historia, sería el encargado de traer, desde la realidad del Mal a un ser que cambiaría el mundo. Este espectro de vida atraería a la mugre, a la muchedumbre de un lugar donde la soledad, la violación de la felicidad y la tortura del alma eran el pan de cada día...era nuestro vampiro, contra el que yo, Lady Brandia, diosa de la lujuria y del deseo, pero bruja por vocación, debería matar, nunca creí que llegase a ser tan difícil ,nunca pensé que dejaría de ser quien soy por no ser fiel a la carroña y a la maldad que llevaba dentro de mí desde el día en que aquella mendiga llena de poder me trajo al mundo, abandonándome bajo los pies de unos lobos, con la esperanza de que yo muriese, con la esperanza de que mis ojos no vieran más que sus afilados dientes.

Pero lo que aquella mendiga dudaba es que esta oscura dama, esta bruja de la magia negra, acabaría con aquellos animales con sólo una mirada. Juré venganza y lo hice…años después logré ver a esa mujer que pensó que había conseguido despojarme de mis poderes, y con ellos, de mis deseos…ingenua. Siendo yo todavía virgen de corazón, agarré a esa mujer, conjurando a la vez un hechizo que me haría indestructible, hasta un punto que ni me podría imaginar…la maté , sí y llegué al éxtasis de la felicidad al notar que su corazón no latía, que sus ojos se perdían en un abismo del que nunca más saldrían, que su sangre helada quedaría de bebida para algún sediento animal que la engulliría, le sacaría la piel a tiras cuan árbol pierde sus hojas poco a poco en otoño… Esa muerte hizo crecer en mí un poder y a la vez un castigo...el Dios del Mal hizo caer sobre mí una desdicha, al deshacerme de la mujer que a mí me dio la vida, yo sería incapaz de amar, mi corazón estaría helado, frío de sensaciones, muerto…para siempre; o eso creía yo.

Pero no debemos de pararnos tanto en mi vida como en el futuro que me esperaba al enfrentarme a la criatura más maléfica que ha creado el señor Lucifer en toda su historia. Ayudado por Belial,(curioso, si, dirán ustedes, mis expectantes lectores, pero aunque muchos crean que Belial recrea al mismo Lucifer, están equivocados, uno es la reencarnación del otro, pero cada uno con más poder aún si cabe)había traído a la frágil realidad del mundo de los humanos a ese vampiro con deseos de sangre, vano de conciencia, inútil de compasión. Sólo estaba preparado para matar, para aniquilar a todo aquel que se cruzase en su camino, a todo aquel que se interpusiera en su destino..exterminar para siempre al mundo de la brujería, pues para sus maestros , este mundo era el único capaz de interponerse en su monopolio para controlar el lado oscuro.

Este ser , disfrazado bajo una careta y un cuerpo humano, guardaba para sus ataques una apariencia que asustaría a cualquier criatura en la faz de cualquier realidad. Ojos perdidos en un abismo indescriptible, manos mugrientas, boca desdichada, sin dientes, pero con colmillos afilados para ser fiel a la tradición, cuerpo vigoroso ante la atenta mirada de mis pupilas llenas de terror..tenía el aspecto de Orco, cuan personaje de un juego, pero esta vez para mí era de verdad, debería enfrentarme a una entelequia que me superaba en tamaño, en fuerza, tal vez en sabiduría, pero no en astucia. Sabía que mis posibilidades eran nulas si no usaba mis armas como bruja, pero Lady Tymora se negaba a mirarme a los ojos, estaba de espaldas, y no tenía la intención de ayudarme. Todo este aspecto lo conseguí ver a través de mi mente,sentí el miedo meterse por mis venas al notar su presencia, notarlo tan cerca…pero algo raro pasaba dentro de mí, algo que no había sentido nunca.

Pasé dos noches con sus dos días preparando la pócima perfecta para derrotarlo, para acabar con él, y para lograr así, ser Reina del Mal, como un día, Kashia, compañera y amiga, había llegado a ser. Al tercer día me disponía a salir de mi guarida cuando un joven apuesto me atacó, iba a matarlo con un simple gesto, pero algo me lo impidió. Lo miré fijamente a los ojos, algo que no había hecho jamás, y noté que su mirada no era humana, sus ropajes, oscuros y siniestros como una noche de tinieblas, me dio a ver que era la persona que estaba buscando, era mi vampiro, y él sabía quien era yo. Pasó algo que no supe explicar en ningún momento, este ente no cambió su cuerpo para luchar contra mí, y yo no pude echarle la pócima, la cual cayó al suelo en el momento en el que su mano se unió a la mía.

Se acercó tanto a mí que pude notar sus suspiros en mi nuca, su corazón en mi pecho… pero no podía ser, si no llego a ser una bruja pensaría que nos estábamos enamorando..pero no podía ser¿ o si? Pasaron las horas y simplemente nos mirábamos, hasta que llegó un momento en el que el deseo fue mayor que la razón, mi corazón se dilató y fui capaz de amar , lo amé con todas mis fuerzas, lo mismo que él a mi…sentíamos el interior de uno en el otro, no respectamos el pacto, el pacto que me impedía amar y que a él le prohibía tocar a nadie a no ser que lo fuera a devorar, el Mal nos haría pagar nuestro error. Pero nos lo haría pagar de una manera de la que antes de cumplir yo preferiría la muerte..la naturaleza funcionó, y él me mordió…pero no morí, no caí en sus brazos,mi cuerpo estaba muerto sí, pero mi mente no.

Ese era mi castigo por amar a alguien , por lograr que mi corazón despertara, por saciar mis deseos de lujuria que tantas veces había ayudado a otros a cumplir…viviría eternamente para ver como cada día , todos aquellos con los que convivía, se iban yendo, se marchaban a un lugar donde la eternidad no existiría, pero sí para mí, sí para mi mente. Él desapareció, sólo quedó de él polvo en el camino, pero antes de marchar, hizo una promesa, no dejaría que nadie destruyera mi mundo, aquel mundo que lo hizo enamorarse de mí, es cómico oír de los labios de una persona que está echa para matar que te ama, pero él era sincero.,pero se fue… Desde aquel día viví eternamente, con la pena de no verlo, con la pena de no estar con nadie a quien conocía , porque a partir de aquella jornada, dejé de ser bruja, el Señor me despojó de mis poderes, por osar jugar con su autoridad, ahora era humana de verdad:sentía el dolor, amaba , lloraba…pero algo me quedaba de todo aquel pasado…una criatura, una niña con el mal en los ojos que pronto sería llamada por la Magia Negra para entregarle sus poderes, y que por la noche, después de media noche, donde las brujas toman el té, se convertiría en un vampiro, en un suculento plato para aquellos brujos sedientos de deseos,pero yo no la abandonaría ante los ojos fríos de unos lobos, no, yo la cuidaría…