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Niña.llorando

Era un día lluvioso y nublado. La nostalgia me invadía mientras veía las gotas caer; recordar aquellos tiempos cuando jugaba alegremente con mis amigos en medio de la cálida lluvia, era una sensación que no podía explicar. Miraba por aquella ventana aquello que alguna vez fue contundente en mi vida.

Después de terminar mis estudios en la secundaria, me mudé a un lugar que quedara más cerca de mi nueva preparatoria. Me volví auto-independiente. Incluso me resultaba gracioso el ver la gran cantidad de cosas que podía lograr por mí misma.

Desde que me mudé, hace 6 meses, todas las noches es costumbre escuchar extraños sonidos en mi ventana, y tenía que admitirlo, me causaba temor. Por fuera, lo único que había era un viejo y oxidado auto, estaba desde antes de que yo me viniera a vivir aquí; y los sonidos parecían rasguños que provenían de aquel auto, como si alguien pasara sus dedos sobre el capó.

─Ya no eres una niña ─me decía a mí misma repetidas veces para calmarme. Al volverme independiente había tomado la decisión de ser valiente.

Por fin me asomé...

Había una niña. Una bella niña sentada en el asiento del piloto. Su tierna mirada se posó en mis ojos y mantuvo un serio silencio. Noté que sus vestiduras estaban rotas y su cara sucia. Tenía miedo. Definitivamente tenía miedo. Pero debía enfrentarlo, debía ser responsable, valiente.

De manera involuntaria, solté una pregunta:

─¿Quién eres?

No hubo respuesta de su parte durante buen rato. Su mirada dulce no era suficiente para que el miedo que recorría mi cuerpo se fuera. De pronto, dijo aquello que cambió mi vida por siempre:

─Buscamos respuestas en todos lados, tratando de una vez por todas vencer aquello que no nos deja tranquilos. El miedo. No enfrenté el miedo, perdí, y me despediré diciéndote a ti, la última persona que escuchará mis verdaderas últimas palabras: Muéstrate a ti mismo tu más profundo miedo; después de eso, el miedo ya no tendrá poder y serás libre.

Después de esto, aquella pequeña y dulce niña desapareció.

Tiempo después me enteré de que aquella niña había sido violada y asesinada por su padre. En esta misma casa.

A partir de ese día mi vida tuvo un giro. Un despertar.