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Llamé a Sherlyn en vista de que no daba señales de vida, la llamé como unas cien veces y no exagero. Horas después no contestaba el teléfono, ni mensajes. Necesitaba un trago, algo que me tranquilizara un poco. Fui a la cocina y me bebí un trago de vodka de la botella que guardaba en la nevera. Simplemente me quedé allí, mirando la botella. Una oleada de tristeza inundó mi corazón...

Saqué un manojo de llaves del bolsillo trasero de mi pantalón y vi, una llave que destacaba por encima de las demás. Dejé la botella sobre la mesa. Sherlyn me había dejado una copia de su llave. Sí. Teníamos mucha confianza entre nosotros mismos. Cogí el abrigo y salí. Cogí el primer taxi que pasó y me dirigí a su casa, el corazón me latía a mil; le pedí al taxista que me dejara en la misma puerta.

El maldito ascensor estaba ocupado, así que tomé las escaleras. El pasillo estaba demasiado oscuro. Presioné el interruptor, pero éste no se encendía. Saqué el móvil y encendí la linterna. Intenté abrir la puerta, sin éxito. Probé a calmarme, pero los nervios me podían, me cegaban. Conté hasta cinco, respiré profundo y abrí la puerta. La llamé a gritos pero no me oyó.

Allí olía a carne putrefacta. El olor era insoportable. Me extraña que los vecinos no se dieran cuenta... Temiéndome lo peor fui corriendo a su habitación, allí estaba ella, tirada en el suelo. Estaba blanca como el papel. Sherlyn tuvo cara de haber visto a un fantasma... Yo, simplemente no podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Le acaricié el pelo y me llené de lágrimas.

Sherlyn había dejado su diario en la mesita. Decidí leerlo. Lo que vi me aterró. Me quedé inmóvil, sin palabras. El mensaje estaba escrito en mayúsculas y decía lo siguiente:

"ELLA QUIERE MI ALMA..."

De repente, sentí un frío helado. Mi mente decía a mi cuerpo que buscara una salida lo antes posible. Seguidamente, escuché un ruido en la cocina. Pronto supe que era ella... Venía a por mí. Salí por la puerta sin mirar atrás. No escuchaba sus pasos, pero sentía su presencia. Continué caminando despacio, atento a cualquier movimiento, a cualquier ruido. No sé como lo hice pero lo hice, conseguí llegar sano y salvo a la puerta. Suspiré, aliviado. Cuando me disponía a salir por la puerta me quedé parado, volteé la mirada y entonces la vi. Sus ojos brillaban en la oscuridad. No estoy muy seguro pero... Juraría que aquella "cosa" me sonrió...

[FIN...!]