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Al despertar, se encontraba sobre una fría camilla de hospital y una mal encarada mujer le ponía electrodos en el cráneo. El pobre hombre moría de miedo, pero había aceptado previamente formar parte del experimento a cambio de una remuneración económica.

Los investigadores ahí reunidos, pretendían que la mente del “sujeto de pruebas” viajara a través de las dimensiones. En la teoría todo se mostraba perfecto, así que era tiempo de llevarlo a la práctica. Lo introdujeron en aquella esfera transparente, en la cual la energía fluía mostrando destellos de colores brillantes.

Por un momento sintió mareos, y al reponerse, la burbuja sobre él estaba completamente clara, como si la máquina encargada de propiciar el viaje se hubiese apagado. Aún se encontraba desorientado, así que no pudo darse cuenta que el paisaje a su alrededor había cambiado. Emitió un par de balbuceos esperando a que los responsables de la investigación vinieran en su auxilio, pero, nadie se acercaba.

Salió del envase y su primera reacción fue de sorpresa. Se encontraba totalmente solo, la sala donde estaba se veía grisácea, plana, como un simple dibujo, pero al tacto, parecía hecha de gelatina, al tocarla la inercia se transmitía haciendo temblar el suelo donde pisaba, eso le provocaba caer y rebotar hasta encontrar la calma para incorporarse y se movía con lentitud para evitar volver al piso.

No pudo continuar con esta práctica, una vez que terribles gritos se escucharon en la cercanía. Los sonidos eran tan aterradores que solo quería salir corriendo despavorido y aunque fuera a rastras escapó de aquella inestable habitación, para descubrir un mundo igual de trepidante en el cual unos extraños seres humanoides usaban el suelo de trampolín para desplazarse con rapidez y huir de una bestial criatura que intentaba comerlos.

El hombre quería unírseles y huir también, pero no era hábil para moverse en terreno tan inestable, además el monstruo cansado de comer siempre lo mismo, olió de inmediato el nuevo bocadillo, y fue directo hacia él…viendo aquel extraño ser acercándose, con sus fauces abiertas, el miedo le hizo trizas, y perdió el conocimiento.

Al despertar, se encontraba sobre una fría camilla de hospital y una mal encarada mujer le ponía electrodos en el cráneo…